Récord policivo ¿eficaz?
La sociedad clama más seguridad en las calles. Parte de la estrategia, según los empresarios, es reinstalar el récord policivo para quien aspira un empleo. Una táctica legal derogada hace un tiempo por falta de efectividad y, curiosamente, la misma exposición de motivos que la eliminaba, es ahora el párrafo sustentador.
No se cuenta con un estudio probado que justifique la medida legislativa. Sin duda, lo que se busca es un instrumento que brinde al empleador más información de quien contrata. El prontuario tampoco garantiza seguridad, muy por el contrario, alimenta la estigmatización del aspirante que pide a gritos reintegrarse a la sociedad, siendo esta misma, la que lo aparta y retorna al crimen.
La entrevista, los exámenes psicológicos, antidoping, y el polígrafo son herramientas sustitutivas y más eficaces cuando se contrata.
Aún no se logra una clasificación científica de los privados de libertad, primer paso para la re educación del delincuente. La resocialización del convicto es nula y evidencia que nuestras cárceles se han convertido en viles depósitos humanos.
La política criminológica, aplazada por años, se hace urgente. Su falta ha sumado a nuevos sectores de la sociedad que claman una respuesta del Estado ante la ola de delincuencia. La comunidad empieza a sentirse presa de la desidia gubernamental que no halla brújula para detener la delincuencia.
La raíz del problema radica en la prevención, en atacar las causas que motivan a delinquir, y no en medidas temporales que aplazan la solución definitiva que solicitamos los panameños.
No se cuenta con un estudio probado que justifique la medida legislativa. Sin duda, lo que se busca es un instrumento que brinde al empleador más información de quien contrata. El prontuario tampoco garantiza seguridad, muy por el contrario, alimenta la estigmatización del aspirante que pide a gritos reintegrarse a la sociedad, siendo esta misma, la que lo aparta y retorna al crimen.
La entrevista, los exámenes psicológicos, antidoping, y el polígrafo son herramientas sustitutivas y más eficaces cuando se contrata.
Aún no se logra una clasificación científica de los privados de libertad, primer paso para la re educación del delincuente. La resocialización del convicto es nula y evidencia que nuestras cárceles se han convertido en viles depósitos humanos.
La política criminológica, aplazada por años, se hace urgente. Su falta ha sumado a nuevos sectores de la sociedad que claman una respuesta del Estado ante la ola de delincuencia. La comunidad empieza a sentirse presa de la desidia gubernamental que no halla brújula para detener la delincuencia.
La raíz del problema radica en la prevención, en atacar las causas que motivan a delinquir, y no en medidas temporales que aplazan la solución definitiva que solicitamos los panameños.