Recordando al maestro
Hoy, día del abogado, es una fecha propicia para hacer pública una reflexión en honor a Cesar A. Quintero.
El 18 de septiembre de 2004 murió el Dr. César A. Quintero, maestro de generaciones de abogados, entre los que me incluyo gratamente. Ese día, luego de recuperarme de la noticia, me vinieron a mi mente con inusitada rapidez, las experiencias vividas en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Panamá. Tomé una pluma y un papel y traté de escribir algo. Me resultó difícil, lo confieso, porque no es fácil escribir y porque las lágrimas me hicieron cambiar el papel varias veces, hasta que finalmente logré hilvanar algunas ideas, cortas, simples y sencillas, pero sinceras, porque brotaban del sentimiento y del dolor.
El día de hoy, fecha del natalicio del insigne estadista Justo Arosemena, y declarado día del abogado, resulta ser la más propicia para hacer pública aquella reflexión, en honor y reconocimiento del maestro Quintero, para resaltar sus valores y méritos, como intelectual y como maestro de la enseñanza adecuada y correcta.
La muerte como hecho natural, además de dolorosa, es misteriosa, incógnita y extraña, quizá por ser parte de un mundo desconocido por el intelecto, como lo decía Sócrates, y sobre la cual se han tejido tantas ideas, dependiendo del pensamiento libre de cada uno, muy propio y válido desde todo punto de vista. En aquella ocasión dejé consignado que el Dr. Quintero sería recordado por las presentes y futuras generaciones de abogados, por sus enseñanzas y libros escritos sobre el tema constitucional, que son de lectura obligatoria por los estudiantes de Derecho y Ciencias Políticas.
Quizá no soy el más idóneo para hacer semejante reconocimiento a la memoria del insigne maestro. Sin embargo, me he atrevido a romper el silencio, con cierto grado de osadía, de aquellos a los que considero lo harían con mayor propiedad que yo. Con ello siento cumplir conmigo y con el maestro, publicando el artículo escrito el día en que partió para siempre:
"Cuando supe la noticia que el doctor Cesar A. Quintero había fallecido, me embargó la tristeza y las lágrimas se asomaron irremediablemente. Después me vinieron los recuerdos, en fin sólo de eso, como lo dijo otro maestro, está llena la vida; que conservo y conservaré cuando fui su alumno en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Panamá.
Fue grato tener como profesor a don Cesar A. Quintero, de quien en mis años mozo sólo sabía su nombre y aportes intelectuales. Escuchar sus clases magistrales sobre distintos temas, con agrado aquellos sobre el origen del Estado, las formas de gobierno, la perfecta democracia ateniense, los antecedentes y orígenes del constitucionalismo. En fin, todo lo referido al Derecho Político, como lo definía León Duguit, Carré de Malberg, Gastón Jeze, Jesús González Pérez, Silva Sima, Sayages Lasso, entre otros citados por el maestro.
En ocasiones nos cerraba el salón de clases, porque no llegábamos a la hora indicada, íbamos a tomar café en la recordada Cafetería de la Facultad, pero jamás nos cerró las puertas del conocimiento, el que ofrecía sin celo alguno, con sencillez, claridad y sobre todo con agilidad y elocuencia, como sólo lo hacen los grandes intelectuales. Cuando llegaba al salón, lo primero que definía era la hora en que empezaría la clase, para saber exactamente la hora en que la terminaría, en cumplimento de las exigencias académicas. Preguntaba a varios estudiantes, entre los que me incluyo, la hora que marcaban nuestros relojes y al escucharla decía, de manera enérgica, mejor empiezo y termino mi clase con la hora que marca mi reloj.
Deja una sabia enseñanza de la cultura del estudio, de los valores y del respeto a la institucionalidad, legados que permanecerán a pesar del tiempo transcurrido. Tuve la oportunidad que el Dr. Quintero dirigiera mi trabajo de graduación, la que me permitió comprender la necesidad de la lectura y de la redacción correcta. Cuando leía algunos párrafos de mi trabajo me decía, con asombro, "me ahogo" porque tenían errores ortográficos.
Fue maestro de generaciones de abogados, quienes hoy lloran su partida. Sólo los grandes hombres y mujeres dejan una estela de recuerdos y pensamientos y si bien la muerte los elimina físicamente, paradójicamente también los resalta y engrandece, porque sus ideas se mantienen muy a pesar del transcurso inexorable del tiempo.
Cesar A. Quintero, como solía escribir su nombre, para evitar confusiones decía, es una institución como otras estudiadas en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Panamá y ocupa un lugar importante en el país, que será recordado por las futuras generaciones.
Ya lo dijo un estadista, los hombres no mueren cuando se entierran, sino cuando se olvidan. Por ello, el maestro Cesar A. Quintero jamás morirá para nosotros, porque sus enseñanzas y sus ideas permanecerán incólumes hasta el ocaso de nuestras vidas".
(*) Director de Asesoría Legal de la Presidencia de la República.
La inversión está habilitada de 6: 00 a.m. a 9: 00 a.m. y hay una en la tarde.
Salta a la vista la falta de conos y dispositivos de seguridad para resaltar el tercer carril habilitado.
Ya esto cobró la vida de Norberto Samaniego, de 38 años y Doris Vega de Mora, quienes murieron en un accidente en esa vía, el pasado martes 31 de julio.
En la pendiente de Mi Pueblito, donde ocurrió la tragedia, se coloca un cono distante de los otros.
Los conductores señalan que el sector es peligroso.
Mientras, se observó un carro de la Policía con varios conos sin usar.
La arquitecta de Alianza Pro Ciudad, Raisa Banfield, dice que se "trata de curitas", de parches, pero no soluciones.
Cuestionó que no hay un plan de vías y no se aborda el problema de forma integral.
"Es un paleativo, no una solución", dijo.
Banfield agregó que los problemas de la ciudad los vemos en instituciones.
Mientras, el ex director de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), Carlos Harris, señaló que en el operativo de inversión de carriles el problema está en que no hay suficientes agentes de tránsito, la debida señalización y conos.
Eso va ligado en que no se maneja suficiente presupuesto para la señalización en el país.
Indicó que hay que utilizar suficientes conos, incluso los conos se colocan a las mismas horas de inversiones.
Críticó que en el operativo no se usa la cantidad de agentes de tránsito suficientes.
Por su parte, Esperanza Mena, miembro del Movimiento del Transporte "23 de Octubre", manifestó que en los operativos faltan más conos, y eso produce la duda en los conductores.
Como usuaria ha observado que en la avenida de Los Mártires los conos están muy distantes.
Señaló que algunos conductores tienden a no usar las inversiones, porque a veces los vehículos se les aparecen en el mismo carril.
Hasta el cierre de esta edición, no se obtuvo respuesta de la ATTT sobre cómo se coordinan los operativos.
El 18 de septiembre de 2004 murió el Dr. César A. Quintero, maestro de generaciones de abogados, entre los que me incluyo gratamente. Ese día, luego de recuperarme de la noticia, me vinieron a mi mente con inusitada rapidez, las experiencias vividas en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Panamá. Tomé una pluma y un papel y traté de escribir algo. Me resultó difícil, lo confieso, porque no es fácil escribir y porque las lágrimas me hicieron cambiar el papel varias veces, hasta que finalmente logré hilvanar algunas ideas, cortas, simples y sencillas, pero sinceras, porque brotaban del sentimiento y del dolor.
El día de hoy, fecha del natalicio del insigne estadista Justo Arosemena, y declarado día del abogado, resulta ser la más propicia para hacer pública aquella reflexión, en honor y reconocimiento del maestro Quintero, para resaltar sus valores y méritos, como intelectual y como maestro de la enseñanza adecuada y correcta.
La muerte como hecho natural, además de dolorosa, es misteriosa, incógnita y extraña, quizá por ser parte de un mundo desconocido por el intelecto, como lo decía Sócrates, y sobre la cual se han tejido tantas ideas, dependiendo del pensamiento libre de cada uno, muy propio y válido desde todo punto de vista. En aquella ocasión dejé consignado que el Dr. Quintero sería recordado por las presentes y futuras generaciones de abogados, por sus enseñanzas y libros escritos sobre el tema constitucional, que son de lectura obligatoria por los estudiantes de Derecho y Ciencias Políticas.
Quizá no soy el más idóneo para hacer semejante reconocimiento a la memoria del insigne maestro. Sin embargo, me he atrevido a romper el silencio, con cierto grado de osadía, de aquellos a los que considero lo harían con mayor propiedad que yo. Con ello siento cumplir conmigo y con el maestro, publicando el artículo escrito el día en que partió para siempre:
"Cuando supe la noticia que el doctor Cesar A. Quintero había fallecido, me embargó la tristeza y las lágrimas se asomaron irremediablemente. Después me vinieron los recuerdos, en fin sólo de eso, como lo dijo otro maestro, está llena la vida; que conservo y conservaré cuando fui su alumno en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Panamá.
Fue grato tener como profesor a don Cesar A. Quintero, de quien en mis años mozo sólo sabía su nombre y aportes intelectuales. Escuchar sus clases magistrales sobre distintos temas, con agrado aquellos sobre el origen del Estado, las formas de gobierno, la perfecta democracia ateniense, los antecedentes y orígenes del constitucionalismo. En fin, todo lo referido al Derecho Político, como lo definía León Duguit, Carré de Malberg, Gastón Jeze, Jesús González Pérez, Silva Sima, Sayages Lasso, entre otros citados por el maestro.
En ocasiones nos cerraba el salón de clases, porque no llegábamos a la hora indicada, íbamos a tomar café en la recordada Cafetería de la Facultad, pero jamás nos cerró las puertas del conocimiento, el que ofrecía sin celo alguno, con sencillez, claridad y sobre todo con agilidad y elocuencia, como sólo lo hacen los grandes intelectuales. Cuando llegaba al salón, lo primero que definía era la hora en que empezaría la clase, para saber exactamente la hora en que la terminaría, en cumplimento de las exigencias académicas. Preguntaba a varios estudiantes, entre los que me incluyo, la hora que marcaban nuestros relojes y al escucharla decía, de manera enérgica, mejor empiezo y termino mi clase con la hora que marca mi reloj.
Deja una sabia enseñanza de la cultura del estudio, de los valores y del respeto a la institucionalidad, legados que permanecerán a pesar del tiempo transcurrido. Tuve la oportunidad que el Dr. Quintero dirigiera mi trabajo de graduación, la que me permitió comprender la necesidad de la lectura y de la redacción correcta. Cuando leía algunos párrafos de mi trabajo me decía, con asombro, "me ahogo" porque tenían errores ortográficos.
Fue maestro de generaciones de abogados, quienes hoy lloran su partida. Sólo los grandes hombres y mujeres dejan una estela de recuerdos y pensamientos y si bien la muerte los elimina físicamente, paradójicamente también los resalta y engrandece, porque sus ideas se mantienen muy a pesar del transcurso inexorable del tiempo.
Cesar A. Quintero, como solía escribir su nombre, para evitar confusiones decía, es una institución como otras estudiadas en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Panamá y ocupa un lugar importante en el país, que será recordado por las futuras generaciones.
Ya lo dijo un estadista, los hombres no mueren cuando se entierran, sino cuando se olvidan. Por ello, el maestro Cesar A. Quintero jamás morirá para nosotros, porque sus enseñanzas y sus ideas permanecerán incólumes hasta el ocaso de nuestras vidas".
(*) Director de Asesoría Legal de la Presidencia de la República.
La inversión está habilitada de 6: 00 a.m. a 9: 00 a.m. y hay una en la tarde.
Salta a la vista la falta de conos y dispositivos de seguridad para resaltar el tercer carril habilitado.
Ya esto cobró la vida de Norberto Samaniego, de 38 años y Doris Vega de Mora, quienes murieron en un accidente en esa vía, el pasado martes 31 de julio.
En la pendiente de Mi Pueblito, donde ocurrió la tragedia, se coloca un cono distante de los otros.
Los conductores señalan que el sector es peligroso.
Mientras, se observó un carro de la Policía con varios conos sin usar.
La arquitecta de Alianza Pro Ciudad, Raisa Banfield, dice que se "trata de curitas", de parches, pero no soluciones.
Cuestionó que no hay un plan de vías y no se aborda el problema de forma integral.
"Es un paleativo, no una solución", dijo.
Banfield agregó que los problemas de la ciudad los vemos en instituciones.
Mientras, el ex director de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), Carlos Harris, señaló que en el operativo de inversión de carriles el problema está en que no hay suficientes agentes de tránsito, la debida señalización y conos.
Eso va ligado en que no se maneja suficiente presupuesto para la señalización en el país.
Indicó que hay que utilizar suficientes conos, incluso los conos se colocan a las mismas horas de inversiones.
Críticó que en el operativo no se usa la cantidad de agentes de tránsito suficientes.
Por su parte, Esperanza Mena, miembro del Movimiento del Transporte "23 de Octubre", manifestó que en los operativos faltan más conos, y eso produce la duda en los conductores.
Como usuaria ha observado que en la avenida de Los Mártires los conos están muy distantes.
Señaló que algunos conductores tienden a no usar las inversiones, porque a veces los vehículos se les aparecen en el mismo carril.
Hasta el cierre de esta edición, no se obtuvo respuesta de la ATTT sobre cómo se coordinan los operativos.
El capitán Dorian Espitia, de la Dirección de Operaciones de Tránsito de la Policía Nacional, explicó que dependiendo de los puntos más conflictivos en las inversiones de carriles es donde asignan las unidades de tránsito.
Espitia no cree que haya deficiencia, sino lo atribuye a que la ciudadanía no entiende que no se puede gastar recursos en puntos que son muertos.