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Recordando a Arnulfo Arias M.


Hoy, 10 de agosto, se cumplen 20 años de la desaparición física de ese gran servidor de la Nación Panameña, Dr. Arnulfo Arias, líder y caudillo indiscutible de la población irredenta de este país.

Los adultos y mayores lo recuerdan por las profundas huellas que dejó, dando un cambio revolucionario a las arcaicas y obsoletas estructuras del Estado Panameño.

Su talla de estadista, le permitió abrir trochas para que las cosas cambiaran en este país, con los gobiernos que le sucedieron. Su recia y carismática personalidad le permitió dominar la política panameña por más de 50 años.

Su herencia política y visión de país, está contenida en el partido panameñista que hoy se levanta como el Ave Fenix, sobre sus cenizas. El partido tiene una rica historia, escrita en sangre, sacrificios y penalidades.

Su partido con más de 280,000 personas inscritas, se prepara para un torneo electoral en el cual todas las facciones deben estar totalmente unidas, y esa labor de aglutinamiento, corresponde casi exclusivamente a Juan Carlos Varela. No debe haber espacio para dos o más corrientes.

El tributo más grande que le podemos brindar a su memoria en este día, es la reconciliación con todos los hermanos arnulfistas panameñistas de lado y lado, estoy seguro de que así será.

Según el Tribunal Electoral, en cifras preliminares 2,163,000 panameños estarán habilitados para votar en el 2009, de los cuales 659,000 fluctúan entre las edades de 18 y 30 años. Este segundo grupo no conoció a Arnulfo Arias ni de sus obras, ni de su peso político en el país. Mucho antes de que los policías trastocaran el orden constitucional en 1968, ya él había demostrado con hechos la inclusión de los pobres y marginados en su agenda social. A estos jóvenes hay que llegarles, no con "jingles y reggaes", hay que cautivarlos con hechos y realidades concretas, demostrándoles que somos los mejores. Él nunca necesitó de espectáculos circenses, para atraer público y hacerse sentir.

La apertura democrática que se dio después de los tratados Torrijos- Carter ocurrió precisamente, porque la gran fuerza opositora y democrática estaba detrás de Arnulfo Arias y el país necesitaba paz y tranquilidad. Ese fue el compromiso de Torrijos con Carter, para aprobar los tratados canaleros.

A su regreso al país, en 1978 después de 10 años en exilio, dio nuevas esperanzas al pueblo, que se vieron truncadas después de su nuevo exilio en Miami, donde falleció. Sus exequias serán siempre recordadas por la multitudinaria concentración de personas que le expresaron un último adiós. Allí concurrieron todas las fuerzas vivas de este país y hasta sus enemigos políticos, que reconocieron la grandeza de su liderazgo.

101 años de Panamá América

 
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