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Recordando a un gran padre


15 de octubre de 1965, en la madrugada, familiares y copartidarios de los detenidos, esperaban en el Juzgado Nocturno de Policía, contiguo al Cuartel Central de la Guardia Nacional. Querían saber nuestro destino después de lo ocurrido cuando un grupo de veinticinco demócratas cristianos nos sentamos en los pasillos del Ministerio de Salud para protestar por la persecución de que eran objeto dirigentes del PDC -varios médicos- que cuestionaban la campante corrupción en el gobierno de Marco Robles. Mi padre, uno de ellos, se acercó a la reja que separaba el camino al juzgado y el patio donde todos aguardaban y me dijo: "Crees en lo que has hecho". Le contesté: "Totalmente", a lo que dijo: "Entonces siempre te apoyaré".
A 20 años de su desaparición física, ese incidente fue determinante para mí, porque siempre, con el temor y la angustia que la dictadura produjeron en muchos, me apoyó y alentó en los esfuerzos que por adecentar el país emprendíamos los demócratas cristianos, haciendo él lo suyo en todos los campos en que tuvo alguna participación ciudadana.
Nunca olvidaré 1968, candidato a Concejal por el PDC, llegué de tercero en la papeleta. Su amigo león Jorge Pacífico Adames le comentó que el Dr. Arias Madrid veía con buenos ojos que yo fuera el concejal del PDC. Mi padre le contestó que por conocerme bien podía responderle que sin haber ganado jamás aceptaría la posición. El ganador, Maximino Bolaños, quizás por su tez morena, recibió el correspondiente veto. Se la "dieron" entonces al Dr. Oscar Pinzón, segundo en el conteo, quien la rechazó y la tiró de vuelta en la mesa al Jurado Municipal de Elecciones. Así éramos los demócratas cristianos.
A los 13 años de edad consumado violinista, fue primer violín de la Sinfónica de Ricardo Sosaya; abandonó su sueño ante la resistencia de mi abuela Susana Humbert de Cochez, debido a la difícil vida que quienes se dedicaban a la música les auguraban todos. Aún así, tocó con la orquesta de Salvador Muñoz y junto con Lucho Azcárraga y en eventos, como la inauguración de Radio Miramar en 1934, donde luego del discurso del Presidente de la República, Harmodio Arias, interpretó solo de violín, según glosas de la época. Ese don musical que siempre hizo gala y que mi hermano Ricardo heredó, le sirvió para conquistar a mi madre Doris Farrugia, con quien compartió los últimos 43 años de su vida y además procreó a mis hermanos Raúl Federico y Doris María. En su sepelio como en el de mi madre, el violinista José Cedeño, amigo de la familia, interpretó la clásica mexicana "Estrellita", la cual siempre dijo logró ganarle el corazón de su bella esposa.
Aunque nunca fue político, en sus años mozos, simpatizó con Arnulfo Arias. Su compadrazgo con Toño Molino, violinista como él, lo llevó a afiliarse al PDC, ayudándolo en sus finanzas. Ambas familias, por varios años, junto a los Chapman Terrientes, cantamos villancicos a los pacientes del Santo Tomás, interpretando música navideña en las Misas de Gallo de la Iglesia del Carmen. Sus inquietudes sociales lo llevaron a presidir el Club de Leones de Panamá, impulsando la Escuela Vocacional de Chapala. Fue Tesorero por muchos años de la Cruz Roja Nacional, y pionero de la Asociación Cristiana de Jóvenes en Panamá (YMCA), entidad que presidió por 7 años consecutivos.
Willie, como le decían todos, a pesar de sólo haber llegado al tercer año de secundaria, pudo ser, tras 33 años de labor, uno de los gerentes más respetados y queridos en el Chase Manhattan Bank, donde se jubiló. Nunca aprendió a utilizar calculadora; para él era más rápido calcular manualmente. Le tocó, luego de los incidentes del 9 de enero de 1964, ser el primer Gerente panameño de la sucursal del Chase en Balboa, cargo que por el dominio que tenía del inglés fue factor importante para que volviera la armonía afectada por los incidentes de aquel año.
Luego de su jubilación, fue Gerente General del Banco Continental de Panamá, banco que le tocó levantar, terminando su carrera en cargo similar en el Trasatlántico.
A diferencia de lo que después se volvió costumbre para algunos banqueros, jamás recibió un real por préstamos que aprobó.
La muerte le sobrevino un par de días después de haber estado yo en debate sobre la situación en Panamá con los panameños residentes allá en la Iglesia de San Gregorio en Brooklyn, Nueva York, frente a Rigoberto Paredes, encargado de defender al régimen de Noriega. Vivía intensamente la política, lo cual -por lo agitada que la misma se volvió para esos días- no fue muy del gusto de su debilitado corazón.
Hoy a 20 años de su desaparición, conscientes de la gran calidad humana que lo distinguió en las actividades que emprendió durante su vida terrenal, sabemos que los que le conocieron así lo recuerdan y que en el momento final se encontrarán con él en el más allá; fue justo y bueno y, sobre todo, honesto a carta cabal.
La búsqueda del joven demoró dos días, debido a la profundidad.
En el lago yacen varias máquinas de equipo pesado que utilizaron los trabajadores de la cantera, que nunca fueron encontradas.
Panamá América consultó a la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), para conocer si tenían previsto un monitoreo en el lago.
Yajaira Serrano, quien labora en la Dirección Nacional de Calidad Ambiental de la ANAM, informó que dentro de la programación de la institución no tiene previsto algún plan para recuperar el área, pero dio detalles de cómo debería ser este proceso.
Para descontaminar un lago hay que seguir tres procedimientos: verificar la calidad del agua; buscar la fuente contaminante, si es plástico, vidrio o desperdicios de alimento y tomar medidas para el procesamiento del agua.
Hay planes en marcha para convertir el área en un centro recreativo turístico.
Para el alcalde del distrito de San Miguelito, Héctor Carrasquilla, ha pasado de ser un sueño para convertirse en una realidad.
El primer paso acordado fue la creación del Comité Pro-Rescate del Lago, el que se encargará de desarrollar un plan piloto.
El segundo paso fue, luego de un acuerdo Municipal, declarar el Lago de Los Andes como área protegida.
Pero existe un problema. El Lago de los Andes N°1 se ha convertido en un centro de desperdicios.
Para las autoridades municipales de San Miguelito, la situación debería ser controlada por medio de multas a quien tire basura donde no corresponde.
Las multas oscilarían desde B/.5.00 hasta B/.5 mil.
Si la persona no está en condiciones económicas para pagarla, deberá retribuirlo con trabajos en beneficio de la comunidad.
Luis De Gracia: "El lago en mi niñez lo disfruté mucho, pero actualmente está lleno de basura, culpa de la misma comunidad".
María Pineda: "Fue un lugar hermoso, las personas venían y se bañaban mucho, pero hace varios años que no lo hacen".
Carlos Pineda: "Hace más de 10 años que está así de sucio, creo que las autoridades deben venir a poner mano dura".

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