Recordar el futuro 4: "(esa guía) era la protección directa de los Estados Unidos"
Los documentos fundamentales de nuestra Independencia demuestran que los Próceres no eran doctrinarios y consideraban la separación de Colombia en términos familiares y doméstico más que guerreros, "sin rencor ni alegría, como un hijo se separa del hogar paterno" (Manifiesto). Compartían, sin embargo, una visión de nuestro pasado como pueblo, patria y nación y del futuro que deseaban para nuestro país. Actuaron con determinación sobre la base de esta visión, destacando que la transformación de Departamento en República "se efectuó "sin sacrificio de vidas ni de parte alguna de la riqueza pública"(Acta de 1903).
Su "visión del futuro" incluía dos objetivos a su juicio interdependientes: la República y el Canal. El "daño irreparable y perpetuo"(Manifiesto) que Colombia le infligiría a Panamá sería dejar pasar la oportunidad de firmar con EU el tratado que le permitiría al último la construcción del Canal por Panamá (dando por sentado que EU comenzaba a tener un poderío en el mundo que lo llevaría a construir un Canal por Panamá o por cualquier otro sitio de nuestro continente que se les ofreciera). Esta eventualidad obligaba a Panamá por los "supremos e imperiosos deberes"(ibid.) de la propia conservación y de trabajar por el propio progreso a adquirir plena autonomía como una República independiente, libre y soberana para poder pactar dicha construcción con la única potencia deseosa y capacitada para hacerlo. Pero al mismo tiempo el acuerdo contractual con Estados Unidos debía ser tal que se lograra, según lo requirió explícitamente el Presidente del Consejo Municipal, Demetrio Brid, en la decisiva sesión de la noche del 3 de noviembre, que el apoyo del Istmo a la independencia tuviera "una guía y que esa era la protección directa de los Estados Unidos" (Acta de 1903). Los Próceres sin duda le temían a la garantía norteamericana a la soberanía de Colombia sobre el Istmo de Panamá en virtud del Tratado Mallarino-Bidlack de 1846 y buscaban una garantía en sentido contrario que les diera el máximo de seguridad.
Por ello cuando el Gobierno Provisional rindió cuenta de su gestión ante la Convención Nacional Constituyente reveló sus propias reticencias frente al Convenio del Canal Istmico que se había visto obligado a ratificar apresuradamente, pues "puede parecer desfavorable a nosotros en ciertos respectos," y argumentó lo delicado y confidencial de las razones que tuvo en cuenta, las cuales revelaría "en caso de que juzguéis indispensables conocerlas"(Mensaje). Pero sobre todo destacó como argumento contundente en su favor que "es condición esencial del convenio la obligación perpetua que los Estados Unidos han aceptado de garantizar la independencia de nuestro país"(Mensaje). En resumen, los Próceres juzgaron que en el mundo en el que vivían la República independiente era indisociable de un Canal bajo control norteamericano incluso en condiciones que ellos estimaban onerosas y que hubieran preferido evitar.
Dos artículos de la Constitución aprobada por la Convención Constituyente el 13 de febrero de 1904 portaron la marca de esta convicción de los Próceres: el artículo 3 al establecer que el territorio nacional "queda sujeto a las limitaciones jurisdiccionales estipuladas... en los Tratados Públicos celebrados con los Estados Unidos de Norte América" y el muy controversial artículo 136 (que sólo se aprobó 17 votos a 14) de acuerdo con el cual el Gobierno de los E.U.A. "podrá intervenir en cualquier punto de la República de Panamá para restablecer la paz pública y el orden constitucional..., en caso de que...aquella Nación asumiere...la obligación de garantizar la independencia y soberanía de la República" (Constitución).
Sin embargo, muy pronto lo propios Próceres iniciaron la larga lucha reivindicativa de cara al Convenio de 1903 y ya desde 1907, bajo la presidencia de Manuel Amador Guerrero, su entonces Ministro de Relaciones Exteriores Ricardo Arias Feraud escribió: "al iniciarse aquí la práctica del Tratado se han traspasado su objeto y se pretendió dar a la zona una Administración civil perjudicial, antagónica al resto de la República y surgieron naturalmente los disgustos y divergencias de interpretación".
De nuestra primera independencia de España salimos integrados a Colombia y nos tomó 82 años liberarnos de dicha atadura. De nuestra segunda independencia de Colombia salimos bajo un cuasi protectorado de los Estados Unidos y nos tomó 97 años liberarnos de este acondicionamiento. La doble experiencia del pasado nos ha de servir para las grandes tareas que emprendamos en el futuro. Sabemos de primera mano que los pequeños países para alcanzar grandes logros tenemos que comenzar muchas veces aceptando realidades del momento que nos son costosas, incluso para nuestra dignidad, no se diga para nuestros intereses. Pero si desde ese punto de partida mantenemos un rumbo claro nacional, generación tras generación, y continuamos haciendo los esfuerzos necesarios, con sentido político y diplomacia astuta, con inteligencia y capacidad transaccional, podremos obtener éxitos como los que hemos logrado al independizarnos de España, de Colombia e incluso de los Estados Unidos de Norteamérica.
(ariyan@sinfo.net)
La prevención implica que si hay un diabético en la familia, todos deben hacer la misma dieta, ya que la enfermedad es “hereditaria”. Se requiere un estilo de vida saludable (alimentación adecuada).
Según Dominici, la tercera (recuperación) y cuarta fase (rehabilitación), son las más caras para su tratamiento, ya que el paciente tiene que tratarse con insulina y no con pastillas.
Hay tres tipos de insulina: 1) rápida- en menos de dos horas baja el nivel de azúcar, se usa en urgencias- 2) intermedia - es para pacientes controlados, dura entre 8 a 12 horas- 3) lenta - dura entre 24 a 36 horas-.
La insulina se inyecta ya sea en el abdomen, muslo, brazo, siendo recomendable que después que un paciente pase los 50 años lo haga un familiar, ya que tienden a tener problemas de mala visión. Las jeringuillas que utilizan deben ser desechables y tienen un costo superior a los 10 balboas la caja de cien unidades.
El nivel de glucosa en las personas debe ser entre 80 y 110 en ayunas, o por debajo de 200 si se mide dos horas después del desayuno, de lo contrario la persona es diabética.
Además de los varios tipos de insulina, los pacientes diabéticos tienden a utilizar los siguientes hipoglumeciantes orales: Glibendamida (5 mg), Glicazida (80 mg), Metformina (500 mg y 850 mg) y Gliburide (2 mg y 4 mg).
Los pacientes de diabetes, muchos de ellos miembros de la Asociación Panameña de Diabéticos (APADI), son del criterio de que las autoridades gubernamentales deben darle un poquito más de apoyo, ya que cada día se dan más casos de la enfermedad en el país.
Se recuerda que sin insulina, la persona puede morir a las cuatro horas porque sube la glucosa hasta 400 ó 500, teniendo que ir de inmediato a un cuarto de urgencia, si no hay, corre peligro de muerte.
Su "visión del futuro" incluía dos objetivos a su juicio interdependientes: la República y el Canal. El "daño irreparable y perpetuo"(Manifiesto) que Colombia le infligiría a Panamá sería dejar pasar la oportunidad de firmar con EU el tratado que le permitiría al último la construcción del Canal por Panamá (dando por sentado que EU comenzaba a tener un poderío en el mundo que lo llevaría a construir un Canal por Panamá o por cualquier otro sitio de nuestro continente que se les ofreciera). Esta eventualidad obligaba a Panamá por los "supremos e imperiosos deberes"(ibid.) de la propia conservación y de trabajar por el propio progreso a adquirir plena autonomía como una República independiente, libre y soberana para poder pactar dicha construcción con la única potencia deseosa y capacitada para hacerlo. Pero al mismo tiempo el acuerdo contractual con Estados Unidos debía ser tal que se lograra, según lo requirió explícitamente el Presidente del Consejo Municipal, Demetrio Brid, en la decisiva sesión de la noche del 3 de noviembre, que el apoyo del Istmo a la independencia tuviera "una guía y que esa era la protección directa de los Estados Unidos" (Acta de 1903). Los Próceres sin duda le temían a la garantía norteamericana a la soberanía de Colombia sobre el Istmo de Panamá en virtud del Tratado Mallarino-Bidlack de 1846 y buscaban una garantía en sentido contrario que les diera el máximo de seguridad.
Por ello cuando el Gobierno Provisional rindió cuenta de su gestión ante la Convención Nacional Constituyente reveló sus propias reticencias frente al Convenio del Canal Istmico que se había visto obligado a ratificar apresuradamente, pues "puede parecer desfavorable a nosotros en ciertos respectos," y argumentó lo delicado y confidencial de las razones que tuvo en cuenta, las cuales revelaría "en caso de que juzguéis indispensables conocerlas"(Mensaje). Pero sobre todo destacó como argumento contundente en su favor que "es condición esencial del convenio la obligación perpetua que los Estados Unidos han aceptado de garantizar la independencia de nuestro país"(Mensaje). En resumen, los Próceres juzgaron que en el mundo en el que vivían la República independiente era indisociable de un Canal bajo control norteamericano incluso en condiciones que ellos estimaban onerosas y que hubieran preferido evitar.
Dos artículos de la Constitución aprobada por la Convención Constituyente el 13 de febrero de 1904 portaron la marca de esta convicción de los Próceres: el artículo 3 al establecer que el territorio nacional "queda sujeto a las limitaciones jurisdiccionales estipuladas... en los Tratados Públicos celebrados con los Estados Unidos de Norte América" y el muy controversial artículo 136 (que sólo se aprobó 17 votos a 14) de acuerdo con el cual el Gobierno de los E.U.A. "podrá intervenir en cualquier punto de la República de Panamá para restablecer la paz pública y el orden constitucional..., en caso de que...aquella Nación asumiere...la obligación de garantizar la independencia y soberanía de la República" (Constitución).
Sin embargo, muy pronto lo propios Próceres iniciaron la larga lucha reivindicativa de cara al Convenio de 1903 y ya desde 1907, bajo la presidencia de Manuel Amador Guerrero, su entonces Ministro de Relaciones Exteriores Ricardo Arias Feraud escribió: "al iniciarse aquí la práctica del Tratado se han traspasado su objeto y se pretendió dar a la zona una Administración civil perjudicial, antagónica al resto de la República y surgieron naturalmente los disgustos y divergencias de interpretación".
De nuestra primera independencia de España salimos integrados a Colombia y nos tomó 82 años liberarnos de dicha atadura. De nuestra segunda independencia de Colombia salimos bajo un cuasi protectorado de los Estados Unidos y nos tomó 97 años liberarnos de este acondicionamiento. La doble experiencia del pasado nos ha de servir para las grandes tareas que emprendamos en el futuro. Sabemos de primera mano que los pequeños países para alcanzar grandes logros tenemos que comenzar muchas veces aceptando realidades del momento que nos son costosas, incluso para nuestra dignidad, no se diga para nuestros intereses. Pero si desde ese punto de partida mantenemos un rumbo claro nacional, generación tras generación, y continuamos haciendo los esfuerzos necesarios, con sentido político y diplomacia astuta, con inteligencia y capacidad transaccional, podremos obtener éxitos como los que hemos logrado al independizarnos de España, de Colombia e incluso de los Estados Unidos de Norteamérica.
(ariyan@sinfo.net)
La prevención implica que si hay un diabético en la familia, todos deben hacer la misma dieta, ya que la enfermedad es “hereditaria”. Se requiere un estilo de vida saludable (alimentación adecuada).
Según Dominici, la tercera (recuperación) y cuarta fase (rehabilitación), son las más caras para su tratamiento, ya que el paciente tiene que tratarse con insulina y no con pastillas.
Hay tres tipos de insulina: 1) rápida- en menos de dos horas baja el nivel de azúcar, se usa en urgencias- 2) intermedia - es para pacientes controlados, dura entre 8 a 12 horas- 3) lenta - dura entre 24 a 36 horas-.
La insulina se inyecta ya sea en el abdomen, muslo, brazo, siendo recomendable que después que un paciente pase los 50 años lo haga un familiar, ya que tienden a tener problemas de mala visión. Las jeringuillas que utilizan deben ser desechables y tienen un costo superior a los 10 balboas la caja de cien unidades.
El nivel de glucosa en las personas debe ser entre 80 y 110 en ayunas, o por debajo de 200 si se mide dos horas después del desayuno, de lo contrario la persona es diabética.
Además de los varios tipos de insulina, los pacientes diabéticos tienden a utilizar los siguientes hipoglumeciantes orales: Glibendamida (5 mg), Glicazida (80 mg), Metformina (500 mg y 850 mg) y Gliburide (2 mg y 4 mg).
Los pacientes de diabetes, muchos de ellos miembros de la Asociación Panameña de Diabéticos (APADI), son del criterio de que las autoridades gubernamentales deben darle un poquito más de apoyo, ya que cada día se dan más casos de la enfermedad en el país.
Se recuerda que sin insulina, la persona puede morir a las cuatro horas porque sube la glucosa hasta 400 ó 500, teniendo que ir de inmediato a un cuarto de urgencia, si no hay, corre peligro de muerte.