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Recordar el Futuro 5: "...los bienes del orden y de la libertad..."


Los textos fundamentales de la Independencia demuestran que los Próceres, por hombres prácticos que fueran, no actuaron sólo sobre la base de sus intereses, sino de una visión que compartían, acerca de nuestro pasado y porvenir, de la relación con los Estados Unidos de América para que se construyera el Canal por Panamá y de "la República independiente, libre y soberana" en la que querían transformar el antiguo Departamento de Panamá.
En el Acta de Independencia del 4 de noviembre, que redactó Carlos A. Mendoza, se destacaron como los fines de la sociedad política aquellos relacionados con "la necesidad de satisfacer la obligación de prosperar en el seno del Derecho respetado y de la libertad asegurada". Por ello el propósito de la Independencia era "constituir una República independiente, democrática, representativa y responsable que propenda a la felicidad de los nativos y demás habitantes del territorio del Istmo". Se pensaba así fundar "una Nueva Nacionalidad, libre de poderes extraños".
Evitaron cuidadosamente los Próceres una polémica entre el centralismo y descentralización, como la que había generado una recurrente guerra civil en Colombia. Entrelazaron, por lo contrario, el principio del orden respetado y el de la libertad asegurada. Aspiraban, de acuerdo con el Manifiesto, que redactó Eusebio Morales, a fundar "una República verdadera en donde impere la tolerancia, en donde las leyes sean norma invariable de gobernantes y gobernados; en donde se establezca la paz efectiva, que consiste en el juego libre y armónico de todos los intereses y de todas las actividades; y en donde, en suma, encuentren perpetuo asiento la civilización y el progreso." El criterio supremo que debía prevalecer en la conformación del Estado era que fuera "una República que permita la expansión libre del derecho individual en todas sus manifestaciones hasta el límite del derecho ajeno", sin tratar "de proscribir ninguna idea..."
En el Mensaje a la Convención Nacional Constituyente, los miembros de la Junta Provisional de Gobierno le hicieron dos recomendaciones a los constituyentes. Primero, la fórmula para mantener la indispensable unidad entre el conservatismo y el liberalismo residía en conjugar "los bienes del orden y de la libertad ". Segundo, una constitución no puede ser la obra exclusiva de un partido político. Una Constitución... "es la traducción en preceptos obligatorios, del modo de ser, de las aspiraciones y de los ideales políticos de un pueblo". En otras palabras no se trataba de ser "ensayadores de sistemas", sino traductores de las realidades de su pueblo. Insistían por ello en que evitaran las "airadas luchas [de] los opuestos sistemas filosóficos y hasta [de] las creencias religiosas", las que se acompañaban de intolerancia y terminaban en sangrientos conflictos fratricidas. Deberían evitar lo ideológico para atender a lo axiológico.
En su Memoria de 1906 Ricardo Arias Feraud, uno de los ocho miembros de la Junta Revolucionaria y Secretario de Gobierno y Relaciones Exteriores de 1906 a 1908, afirmó: la Constitución "fue a la vez pacto de concordia entre las antiguas doctrinas y avenidos los partidos de entonces en ese feliz compromiso, el despliegue de sus banderas ante la opinión del país no tiene razón de ser". Inspirado en la Constitución conservadora de Colombia de 1886, el documento sin embargo era "equilibrado", al decir de nuestro constitucionalista César Quintero. Y si se le critica por su individualismo, cabe destacar que esta característica les era común en ese entonces a conservadores y a liberales y que no sería antes de la década del "20 que en el pensamiento político panameño se sentiría el influjo de una preocupación social.
Dos fallas conexas reveló muy pronto esta Constitución. Los historiadores Celestino Araúz y Patricia Pizzurno afriman con razón: "Uno de los grandes defectos es que la asiduidad de las elecciones [-municipales, legislativas, para designados y para Presidente-] obligaba a estar en permanente campaña electoral", por lo menos dos cada dos años. En estas circunstancias, el muy deficiente civismo daba pie a manipulaciones, fraudes, denuncias y al no reconocimiento de los resultados, todo lo cual no permitía fortalecer la legitimidad del gobierno. El artículo 136, en virtud del cual EU podían intervenir "para restablecer la paz pública y el orden constitucional" era, el reverso de la primera falla. Las graves deficiencias electorales se convertían en pretexto para que cualquiera de los contendores y a veces ambos solicitaran la intervención norteamericana. La débil legitimidad del sistema político y la subordinación al poderío norteamericano se condicionaban mutuamente y juntas obstaculizaban que el país madurara, superando rápidamente su condición de semi-protectorado.
Los Próceres formularon su visión de nuestro pueblo, patria y nación con claridad meridiana en los documentos de la Independencia. Pero desde el primer gobierno comprobaron que entre la visión y su realización habría un largo trayecto. "Tenemos que lamentar, decía Arias Feraud en su misma Memoria, que las pasiones políticas hayan estado... grandemente excitadas, produciéndose por tanto ese malestar público que embaraza la administración", el cual incluyó la proclama del General Huertas, su destitución y la disolución del pequeño ejército de 250 unidades.
El Departamento proclamado República el 3 de noviembre tendrían que esforzarse prolongadamente por afianzar su legitimidad republicana y consumar su independencia y soberanía.
Una droga similar y que también ha sido probada en el Gorgas es el ácido artelínico, demostrando la misma efectividad delartesunate.
La tafenoquina, derivada de la primaquina es otra droga probada primero en Panamá y luego en Africa dando muy buenos resultados. Según el investigador, esta droga al igual que el ácido artelínico, tienen una efectividad de curacion del 100%, por lo que se espera que en el 2005 sean comercializadas para América Latina y Africa.
Por otra parte, en enero de este año el doctor Obaldía III presentó por primera vez en Tailandia los logros de una investigación donde se revirtió la resistencia a la cloroquina de una cepa de Plasmodium vivax proveniente de Papua, Nueva-Guinea, mediante la combinación de la droga prochlorperazine (antialérgico) con la cloroquina, lo que la constituye en un hallazgo muy importante para la ciencia.

El Plasmodium (parásito de la malaria) tiene unas 150 especies que atacan a los vertebrados, pero de éstas, sólo cuatro infectan al hombre (Plasmodium falciparum, Plasmodium vivax, Plasmodium ovale y Plasmodium malariae). De ellas, el Plasmodium falciparum y Plasmodium vivax son las más comunes.
Mientras la especie Plasmodium vivax causa infecciones debilitantes, recurrentes, pero raramente mata, el falciparum es más patógeno y es el causante de la mayor cantidad de muertes en el mundo, según explicó el científico.
En Panamá, el principal parásito es el Plasmodium vivax, que se encuentra en áreas de migración en las fronteras con Costa Rica y Colombia. Sin embargo, en Colombia y Darién hay mosquitos con cepas de Plasmodium falciparum, que es múltiple resistente a las drogas, especialmente a la cloroquina (droga convencional para combatir la malaria).
Obaldía III señaló que se han presentado casos en la periferia de la ciudad (Arraiján), debido a la migración de personas de áreas de Darién o indígenas de Bocas del Toro. Afortunadamente, dijo, el Ministerio de Salud actúa inmediatamente y los combate. Pero a pesar de ello, la amenaza de que se implante dentro de la ciudad existe.

Gracias a sus 14 años de esfuerzo y dedicación como científico, Obaldía III se ha ganado un subsidio por concurso para su trabajo investigativo. Compitiendo con otros investigadores de países como Tailandia, Perú, Colombia, Estados Unidos y Europa, logró que el Instituto Walter Reed de Investigaciones Medicas del Army en Washington DC (WRAIR), y el Naval Medical Institute of Research, Washington DC, aportaran 2.7 millones de dólares para financiar sus investigaciones.
De igual forma, por concurso, obtuvo el financiamiento de un millón de dólares del Instituto Nacional de Salud (NIH), de Bethesda, Maryland. Así, en total, las investigaciones que lleva a cabo desde 1996 tienen un financiamiento de 3 millones de dólares.
Señaló que este es un gran logro para Panamá porque es muy difícil para un investigador latinoamericano conseguir fondos internacionales, sobre todo, de esas instituciones.
Actualmente, está trabajando con un grupo de expertos australianos y norteamericanos con el objetivo de lograr un financiamiento de un millón de dólares del ejército australiano.

El entrevistado indicó que si un investigador panameño trata de sobrevivir de fondos panameños, sólo va a conseguir, probablemente, la infraestructura, pero no el dinero para financiar el proyecto en sí.
Sentenció que para que un investigador pueda subsistir en Panamá y convertirse en principal en un proyecto, además de buscar financiamiento exterior, deberá llegar a una madurez, tener varios contactos internacionales y publicar artículos.
Señaló que Panamá no puede pagar los salarios de los investigadores, y es por ello que hay limitantes para poder competir en el ámbito internacional. En su caso, sus ingresos parten de los proyectos que lleva adelante.
Destacó que, aunque falta mucho para lograr que Panamá sea un país dedicado a las investigaciones, es esperanzador que se está avanzando, por lo que hizo un llamado al Estado para que vele por seguir ese camino.

101 años de Panamá América

 
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