Recordar el Futuro: Desarrollo del Estado Nacional. La Segunda Guerra Mundial y la posguerra en Panamá
La semana pasada completé un análisis de la primera presidencia del Dr. Arnulfo Arias. La política internacional y, en particular, las relaciones con Estados Unidos (EU) fueron su talón de Aquiles. Su primer derrocamiento en el contexto de la Segunda Guerra Mundial desató un conflicto insuperable entre un militarismo ascendente, que controlaba cada vez más la dinámica del Estado, y un populismo recurrente que expresaba la creciente conciencia socioeconómica de la población en términos del "panameñismo" de Arnulfo Arias quien, sin embargo, no la organizaba para garantizar su participación activa y responsable.
Desde 1939, bajo Juan Demóstenes Arosemena, se comenzaron a sentir los efectos de la guerra, con la celebración en Panamá de la Primera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de las 21 repúblicas americanas. La Segunda Guerra Mundial condicionó la caída de Arnulfo Arias y la duración tanto del gobierno de facto de Ricardo Adolfo de la Guardia, como la del exilio del Dr. Arias.
Estos sucesos, al provocar el conflicto antes mencionado, produjeron quince años de inestabilidad con frecuentes violaciones del orden constitucional, seguidos por doce años de relativa estabilidad dentro del orden constitucional, antes del estallido del 11 de octubre de 1968.
La situación económica, que fue angustiosa a principio de los años "30 en razón de la grave crisis mundial, mejoró por las políticas, muchas veces drásticas, adoptadas por los sucesivos presidentes de Ricardo J. Alfaro en adelante, por el papel más activo del Estado y por las medidas de preparación para la guerra y los propios gastos de guerra. Entre 1939 y 1945 la construcción de la carretera Boyd-Roosevelt, el inicio de los trabajos en el tercer juego de esclusas y la construcción y el funcionamiento de los 136 sitios de defensa permitidos a los EU a través del país, contribuyeron al auge económico.
El Canal, que en 1928 empleaba a 13,992 personas, en 1943 empleó a unas 37,236, incluyendo sin duda al personal que trabajaba en el comienzo del tercer juego de esclusas. Las importaciones, que en 1932 se redujeron a $8,900,000, en 1942 ascendieron a $37,928,000. Los ingresos gubernamentales, que en 1939 alcanzaron sumaron $13,049,100, cuatro años más tarde llegaban a $22,493,000.
En torno a las ciudades de Panamá y Colón el período de la guerra fue de mucha actividad económica, lo que atrajo a muchísima gente del interior del país y de países vecinos que hizo surgir las llamadas "barriadas brujas".
Durante estos tiempos se extendió la red vial, que de un total de 700 kilómetros en 1930, de los cuales sólo 10 eran de hormigón, pasó a 1,592.8 kilómetros en 1942, con 41.8 de hormigón, y a 2,233.8 kilómetros en 1950, con 222.6 de hormigón. Sin embargo, al finalizar la guerra, no continuó la construcción del tercer juego de esclusas y se cerraron los sitios de defensa, lo que ayudó a producir una dramática baja en la actividad económica y una correspondiente alza en el desempleo. Se suscitó una masa de desocupados, incluyendo a campesinos y familiares de los mismos, que había venido hacia el área metropolitana en búsqueda de trabajo bien remunerado y de oportunidades de una vida mejor y ya nos los encontraban.
El PIB disminuyó en términos absolutos desde 1947 y quién sabe desde antes y sólo comenzó a recuperarse después de 1952. La experiencia del fin de la guerra frustró profundamente a importantes sectores de la población que se constituyeron así en un electorado virtual a la espera de un caudillo populista que apareciera como sin responsabilidad por la angustiosa situación que esta población vivía y que representara algo así como el castigador de quienes este electorado veía como los responsables, sobre todo de los políticos oligarcas que se peleaban la presidencia a las buenas o a las malas can afán de enriquecerse, en otras palabras, a la espera de alguien como Arnulfo Arias.
Del derrocamiento de Arnulfo Arias en 1941 hasta el fin del período para el que fue electo el Col. José Remón Cantera en 1956, Panamá tuvo formalmente once personas que ostentaron el título de presidente o de encargado de la presidencia y tres el de miembros de una Junta de Gobierno.
A la caída de Arias en 1941, se encargó durante unas horas en su calidad de segundo designado Ernesto Jaén Guardia (el primero no fue llamado y se le presionó hasta que renunció, y el tercero no fue llamado y eventualmente perdió su cargo diplomático por no renunciar formalmente). Desde 1941 hasta 1945, fue presidente Ricardo Adolfo de la Guardia, a título de ministro escogido por el Gabinete, so pretexto del artículo 116 de la Constitución de 1941. De fines de 1944 hasta mediados de 1945 Ricardo Adolfo de la Guardia, Francisco Arias Paredes y Domingo Díaz formaron una Junta de Gobierno, que revocó la Constitución de 1941, disolvió la Asamblea y convocó a elecciones para una Asamblea Constituyente, en contraposición a la acción de 15 de los diputados elegidos en 1940, reunidos en Chivo Chivo para intentar elegir los designados de la segunda mitad del período constitucional correspondiente al Dr. Arnulfo Arias, quienes seleccionaron a Jeptha B. Duncan como primer designado. En vano Duncan reclamó la presidencia. De 1945 a 1948 fue presidente por escogencia de la Asamblea Constituyente Enrique A. Jiménez, quien debió de permanecer sólo hasta que se aprobara la Constitución de 1946, pero el período le fue prolongado hasta 1948 por la Constituyente que se transformó a sí misma en Asamblea Legislativa por igual lapso de tiempo. El 30 de julio de 1946 murió repentinamente Francisco Arias Paredes, quien gozaba de gran popularidad con miras a las siguientes elecciones presidenciales. Después de las elecciones entre Domingo Díaz, Arnulfo Arias y José Isaac Fábrega en mayo de 1948, dicha Asamblea pretendió reasumir poderes constituyentes, anular las elecciones recién celebradas, sustituir a Enrique A. Jiménez por Henrique de Obarrio, contralor y cuñado del Primer Comandante de la Policía, José Remón Cantera, y asignarle un período presidencial hasta 1952, volviendo a convertirse ella misma en Asamblea Legislativa. El intento fracasó ante la negativa de Jiménez y especialmente de Remón convencido por Jiménez. La Asamblea Constituyente que aprobó la que se considera la mejor de las constituciones que hemos tenido dio así muestras de una irresponsable tendencia al golpismo, lo que debier servirnos de advertencia.
De 1948 a 1949 ocupó el cargo de presidente Domingo Díaz A. por decisión de la Junta Nacional de Escrutinios que lo declaró ganador de las elecciones de mayo de ese año.Él denunció en 1949 un intento de Golpe, por el cual se arrestó al Dr. Harmodio Arias. En 1949, por enfermedad y muerte del presidente Díaz, ocupó la presidencia el Dr. Daniel Chanis Jr. a título de primer vicepresidente. El 19de noviembre solicitó la renuncia de los tres comandantes de la Policía Nacional, alegando la corrupción de la institución y existiendo en ese momento gran conmoción popular en contra de los mismos. Como resultado, el presidente se vio forzado a renunciar bajo amenaza de la Policía Nacional. El 20 de noviembre asumió la presidencia Roberto F. Chiari a título de segundo vicepresidente, pero el 21 se reunió la Asamblea ante la cual Chanis declaró que su renuncia no había sido voluntaria, sino forzada. En tales circunstancias de una existencia virtual de dos presidentes, se recurrió a la Corte Suprema de Justicia, la cual se pronunció a favor de la posición de Chanis. Chiari acató dicha decisión el mismo día 24, mientras el Comandante Remón anunciaba que volvería a la presidencia con el Dr. Arnulfo Arias. El 25 de noviembre, la Junta Nacional de Escrutinios anunció que había realizado un recuento de votos de la elección de 1948 y que el ganador había sido el Dr. Arnulfo Arias por 2,544 votos. Éste, al asumir la presidencia, dejó en sus puestos a los tres comandantes, a pesar de que dijo que tenía en el bolsillo la carta de renuncia de los tres.
Del 25 de noviembre de 1949 hasta que el 9 de mayo de 1951 fue presidente el Dr. Arnulfo Arias. En efecto, el 7 de mayo, después de la crisis de pánico de los depositantes del Banco Fiduciario y de los ahorristas de la Caja de Ahorros y del arresto de políticos opositores, liberales, del Frente Patriótico de Juventudes y del Partido del Pueblo, el presidente decretó sin efecto la Constitución de 1946 y puso de nuevo en vigencia la de 1941. Al mismo tiempo, suspendió el hábeas corpus y declaró la interinidad de los magistrados de la Corte Suprema, del procurador y de otros altos funcionarios del Órgano Judicial. También disolvió la Asamblea. En dicha oportunidad, su ministro de Gobierno y Justicia, José de Obaldía, afirmó lo siguiente: "Panamá es una hacienda, Arnulfo es su propietario y yo soy su mayoral".
Ante el paro general que se produjo en reacción, el gobierno intentó anular la derogatoria, pero ya para entonces la Asamblea se había decidido a decretar la suspensión provisional del presidente y a convocar a Alcibíades Arosemena a sustituirlo a título de primer vicepresidente, mientras el presidente era sometido a juicio. Cuando el Mayor Lezcano Gómez y el Teniente Juan Flores se acercaron a las oficinas del presidente, armados de ametrallladoras, para comunicarle la decisión de la Asamblea, fueron muertos, lo que condujo a una confrontación armada entre policías y arnulfistas y a la toma por asalto del área presidencial del Palacio de las Garzas, con un saldo de varios muertos y más de cien heridos. En el juicio que la Asamblea le siguió al presidente por extralimitación de funciones, fue declarado culpable, destituido y privado de sus derechos civiles de por vida. Le tocó, por tanto, a Alcibíades Arosemena completar hasta 1952 uno de los períodos presidenciales más agitados y lamentables de nuestra historia republicana.
En la elección de 1952 se enfrentaron Roberto F. Chiari, candidato de la Coalición Civilista, y el Coronel Remón candidatizado por los Partidos Nacional Revolucionario, Revolucionario Auténtico, Renovador, Liberal y Unión Popular, unidos en la Coalición Patriótica Nacional. Ganó Remón, en condiciones de seria inequidad electoral. Gobernó hasta que fue asesinado el 2 de enero de 1955, por motivos que nunca han quedado claros, mas pudiera haber sido por temor a su potencial dictadura o por su involucramiento en algún negocio ilícito como el contrabando de armas.
Del 2 de enero al 15 del mismo mes ocupó el cargo de presidente el Ing. José Ramón Guizado, a título de primer vicepresidente, quien en la última fecha fue separado del cargo y acusado de ser el autor intelectual del crimen por quien se decía su autor material, Rubén Miró Guardia. Guizado fue juzgado por la Asamblea, depuesto y condenado a pena de prisión, en circunstancias harto cuestionables, puesto que el autor material confeso fue juzgado posteriormente, entre 1955 y diciembre de 1957. Su juicio concluyó un año después de iniciado el siguiente período constitucional, y no fue hallado culpable por el jurado de conciencia, de manera que Guizado debió ser liberado.
Del 15 de enero de 1955 al 31 de septiembre de 1956 Ricardo Arias Espinosa ejerció la presidencia a título de segundo vicepresidente y contra toda expectativa dejó al país nacional e internacionalmente en condiciones de experimentar tres períodos presidenciales dentro del ordenamiento constitucional.
Estos quince años, sin embargo, no fueron estériles para el país. Panamá se benefició provisionalmente de la actividad económica asociada a la guerra. Pero quedó envuelto en un conflicto sobre la continuación, una vez terminada la guerra, de los sitios de defensa . La decisión en 1945 de preferir la Constituyente a la restauración plena de la Constitución de 1941 fue benéfica para el país.
Las elecciones para la Asamblea Constituyente fueron confiables; se nombró una comisión de primera línea que preparó el anteproyecto, se previó la inclusión de nueve constituyentes nacionales que le dieron calidad a las discusiones, y por la ley que convocó a la Constituyente se le permitió el voto a las mujeres en igualdad de condiciones que a los hombres. Esta Constituyente nos dejó una constitución a su manera y para su tiempo ejemplar.
(ariyan@sinfo.net)
Desde 1939, bajo Juan Demóstenes Arosemena, se comenzaron a sentir los efectos de la guerra, con la celebración en Panamá de la Primera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de las 21 repúblicas americanas. La Segunda Guerra Mundial condicionó la caída de Arnulfo Arias y la duración tanto del gobierno de facto de Ricardo Adolfo de la Guardia, como la del exilio del Dr. Arias.
Estos sucesos, al provocar el conflicto antes mencionado, produjeron quince años de inestabilidad con frecuentes violaciones del orden constitucional, seguidos por doce años de relativa estabilidad dentro del orden constitucional, antes del estallido del 11 de octubre de 1968.
La situación económica, que fue angustiosa a principio de los años "30 en razón de la grave crisis mundial, mejoró por las políticas, muchas veces drásticas, adoptadas por los sucesivos presidentes de Ricardo J. Alfaro en adelante, por el papel más activo del Estado y por las medidas de preparación para la guerra y los propios gastos de guerra. Entre 1939 y 1945 la construcción de la carretera Boyd-Roosevelt, el inicio de los trabajos en el tercer juego de esclusas y la construcción y el funcionamiento de los 136 sitios de defensa permitidos a los EU a través del país, contribuyeron al auge económico.
El Canal, que en 1928 empleaba a 13,992 personas, en 1943 empleó a unas 37,236, incluyendo sin duda al personal que trabajaba en el comienzo del tercer juego de esclusas. Las importaciones, que en 1932 se redujeron a $8,900,000, en 1942 ascendieron a $37,928,000. Los ingresos gubernamentales, que en 1939 alcanzaron sumaron $13,049,100, cuatro años más tarde llegaban a $22,493,000.
En torno a las ciudades de Panamá y Colón el período de la guerra fue de mucha actividad económica, lo que atrajo a muchísima gente del interior del país y de países vecinos que hizo surgir las llamadas "barriadas brujas".
Durante estos tiempos se extendió la red vial, que de un total de 700 kilómetros en 1930, de los cuales sólo 10 eran de hormigón, pasó a 1,592.8 kilómetros en 1942, con 41.8 de hormigón, y a 2,233.8 kilómetros en 1950, con 222.6 de hormigón. Sin embargo, al finalizar la guerra, no continuó la construcción del tercer juego de esclusas y se cerraron los sitios de defensa, lo que ayudó a producir una dramática baja en la actividad económica y una correspondiente alza en el desempleo. Se suscitó una masa de desocupados, incluyendo a campesinos y familiares de los mismos, que había venido hacia el área metropolitana en búsqueda de trabajo bien remunerado y de oportunidades de una vida mejor y ya nos los encontraban.
El PIB disminuyó en términos absolutos desde 1947 y quién sabe desde antes y sólo comenzó a recuperarse después de 1952. La experiencia del fin de la guerra frustró profundamente a importantes sectores de la población que se constituyeron así en un electorado virtual a la espera de un caudillo populista que apareciera como sin responsabilidad por la angustiosa situación que esta población vivía y que representara algo así como el castigador de quienes este electorado veía como los responsables, sobre todo de los políticos oligarcas que se peleaban la presidencia a las buenas o a las malas can afán de enriquecerse, en otras palabras, a la espera de alguien como Arnulfo Arias.
Del derrocamiento de Arnulfo Arias en 1941 hasta el fin del período para el que fue electo el Col. José Remón Cantera en 1956, Panamá tuvo formalmente once personas que ostentaron el título de presidente o de encargado de la presidencia y tres el de miembros de una Junta de Gobierno.
A la caída de Arias en 1941, se encargó durante unas horas en su calidad de segundo designado Ernesto Jaén Guardia (el primero no fue llamado y se le presionó hasta que renunció, y el tercero no fue llamado y eventualmente perdió su cargo diplomático por no renunciar formalmente). Desde 1941 hasta 1945, fue presidente Ricardo Adolfo de la Guardia, a título de ministro escogido por el Gabinete, so pretexto del artículo 116 de la Constitución de 1941. De fines de 1944 hasta mediados de 1945 Ricardo Adolfo de la Guardia, Francisco Arias Paredes y Domingo Díaz formaron una Junta de Gobierno, que revocó la Constitución de 1941, disolvió la Asamblea y convocó a elecciones para una Asamblea Constituyente, en contraposición a la acción de 15 de los diputados elegidos en 1940, reunidos en Chivo Chivo para intentar elegir los designados de la segunda mitad del período constitucional correspondiente al Dr. Arnulfo Arias, quienes seleccionaron a Jeptha B. Duncan como primer designado. En vano Duncan reclamó la presidencia. De 1945 a 1948 fue presidente por escogencia de la Asamblea Constituyente Enrique A. Jiménez, quien debió de permanecer sólo hasta que se aprobara la Constitución de 1946, pero el período le fue prolongado hasta 1948 por la Constituyente que se transformó a sí misma en Asamblea Legislativa por igual lapso de tiempo. El 30 de julio de 1946 murió repentinamente Francisco Arias Paredes, quien gozaba de gran popularidad con miras a las siguientes elecciones presidenciales. Después de las elecciones entre Domingo Díaz, Arnulfo Arias y José Isaac Fábrega en mayo de 1948, dicha Asamblea pretendió reasumir poderes constituyentes, anular las elecciones recién celebradas, sustituir a Enrique A. Jiménez por Henrique de Obarrio, contralor y cuñado del Primer Comandante de la Policía, José Remón Cantera, y asignarle un período presidencial hasta 1952, volviendo a convertirse ella misma en Asamblea Legislativa. El intento fracasó ante la negativa de Jiménez y especialmente de Remón convencido por Jiménez. La Asamblea Constituyente que aprobó la que se considera la mejor de las constituciones que hemos tenido dio así muestras de una irresponsable tendencia al golpismo, lo que debier servirnos de advertencia.
De 1948 a 1949 ocupó el cargo de presidente Domingo Díaz A. por decisión de la Junta Nacional de Escrutinios que lo declaró ganador de las elecciones de mayo de ese año.Él denunció en 1949 un intento de Golpe, por el cual se arrestó al Dr. Harmodio Arias. En 1949, por enfermedad y muerte del presidente Díaz, ocupó la presidencia el Dr. Daniel Chanis Jr. a título de primer vicepresidente. El 19de noviembre solicitó la renuncia de los tres comandantes de la Policía Nacional, alegando la corrupción de la institución y existiendo en ese momento gran conmoción popular en contra de los mismos. Como resultado, el presidente se vio forzado a renunciar bajo amenaza de la Policía Nacional. El 20 de noviembre asumió la presidencia Roberto F. Chiari a título de segundo vicepresidente, pero el 21 se reunió la Asamblea ante la cual Chanis declaró que su renuncia no había sido voluntaria, sino forzada. En tales circunstancias de una existencia virtual de dos presidentes, se recurrió a la Corte Suprema de Justicia, la cual se pronunció a favor de la posición de Chanis. Chiari acató dicha decisión el mismo día 24, mientras el Comandante Remón anunciaba que volvería a la presidencia con el Dr. Arnulfo Arias. El 25 de noviembre, la Junta Nacional de Escrutinios anunció que había realizado un recuento de votos de la elección de 1948 y que el ganador había sido el Dr. Arnulfo Arias por 2,544 votos. Éste, al asumir la presidencia, dejó en sus puestos a los tres comandantes, a pesar de que dijo que tenía en el bolsillo la carta de renuncia de los tres.
Del 25 de noviembre de 1949 hasta que el 9 de mayo de 1951 fue presidente el Dr. Arnulfo Arias. En efecto, el 7 de mayo, después de la crisis de pánico de los depositantes del Banco Fiduciario y de los ahorristas de la Caja de Ahorros y del arresto de políticos opositores, liberales, del Frente Patriótico de Juventudes y del Partido del Pueblo, el presidente decretó sin efecto la Constitución de 1946 y puso de nuevo en vigencia la de 1941. Al mismo tiempo, suspendió el hábeas corpus y declaró la interinidad de los magistrados de la Corte Suprema, del procurador y de otros altos funcionarios del Órgano Judicial. También disolvió la Asamblea. En dicha oportunidad, su ministro de Gobierno y Justicia, José de Obaldía, afirmó lo siguiente: "Panamá es una hacienda, Arnulfo es su propietario y yo soy su mayoral".
Ante el paro general que se produjo en reacción, el gobierno intentó anular la derogatoria, pero ya para entonces la Asamblea se había decidido a decretar la suspensión provisional del presidente y a convocar a Alcibíades Arosemena a sustituirlo a título de primer vicepresidente, mientras el presidente era sometido a juicio. Cuando el Mayor Lezcano Gómez y el Teniente Juan Flores se acercaron a las oficinas del presidente, armados de ametrallladoras, para comunicarle la decisión de la Asamblea, fueron muertos, lo que condujo a una confrontación armada entre policías y arnulfistas y a la toma por asalto del área presidencial del Palacio de las Garzas, con un saldo de varios muertos y más de cien heridos. En el juicio que la Asamblea le siguió al presidente por extralimitación de funciones, fue declarado culpable, destituido y privado de sus derechos civiles de por vida. Le tocó, por tanto, a Alcibíades Arosemena completar hasta 1952 uno de los períodos presidenciales más agitados y lamentables de nuestra historia republicana.
En la elección de 1952 se enfrentaron Roberto F. Chiari, candidato de la Coalición Civilista, y el Coronel Remón candidatizado por los Partidos Nacional Revolucionario, Revolucionario Auténtico, Renovador, Liberal y Unión Popular, unidos en la Coalición Patriótica Nacional. Ganó Remón, en condiciones de seria inequidad electoral. Gobernó hasta que fue asesinado el 2 de enero de 1955, por motivos que nunca han quedado claros, mas pudiera haber sido por temor a su potencial dictadura o por su involucramiento en algún negocio ilícito como el contrabando de armas.
Del 2 de enero al 15 del mismo mes ocupó el cargo de presidente el Ing. José Ramón Guizado, a título de primer vicepresidente, quien en la última fecha fue separado del cargo y acusado de ser el autor intelectual del crimen por quien se decía su autor material, Rubén Miró Guardia. Guizado fue juzgado por la Asamblea, depuesto y condenado a pena de prisión, en circunstancias harto cuestionables, puesto que el autor material confeso fue juzgado posteriormente, entre 1955 y diciembre de 1957. Su juicio concluyó un año después de iniciado el siguiente período constitucional, y no fue hallado culpable por el jurado de conciencia, de manera que Guizado debió ser liberado.
Del 15 de enero de 1955 al 31 de septiembre de 1956 Ricardo Arias Espinosa ejerció la presidencia a título de segundo vicepresidente y contra toda expectativa dejó al país nacional e internacionalmente en condiciones de experimentar tres períodos presidenciales dentro del ordenamiento constitucional.
Estos quince años, sin embargo, no fueron estériles para el país. Panamá se benefició provisionalmente de la actividad económica asociada a la guerra. Pero quedó envuelto en un conflicto sobre la continuación, una vez terminada la guerra, de los sitios de defensa . La decisión en 1945 de preferir la Constituyente a la restauración plena de la Constitución de 1941 fue benéfica para el país.
Las elecciones para la Asamblea Constituyente fueron confiables; se nombró una comisión de primera línea que preparó el anteproyecto, se previó la inclusión de nueve constituyentes nacionales que le dieron calidad a las discusiones, y por la ley que convocó a la Constituyente se le permitió el voto a las mujeres en igualdad de condiciones que a los hombres. Esta Constituyente nos dejó una constitución a su manera y para su tiempo ejemplar.
(ariyan@sinfo.net)