Recordar el pasado
Una situación innata tanto en el género humano como en gran parte del animal, así lo demostró Pavlof con ratas dentro de una caja, que por medio de estímulos negativos aprendían a modificar sus patrones de conducta; es decir, las ratas aprendían a evitar el estímulo negativo para llegar a su meta. Este ejemplo lo deberíamos imitar nosotros para poder llegar a nuestras metas, y no dejar que los estímulos negativos se convirtieran en razón para que el odio por la caja no nos deje alcanzarlas.
Recordar el pasado es bueno y necesario si vemos el pasado como una experiencia constructiva, que nos hace evitar los estímulos negativos para poder llegar a nuestro objetivo y, por supuesto, también nos hace repetir y mejorar aquello que hicimos adecuadamente. Estas son actitudes positivas básicas para todos los que quieren progresar usando el pasado como punto de apoyo. Por otro lado, si utilizamos el pasado para evocar en nosotros sentimientos negativos de rencor, revancha o frustración, jamás avanzaremos; sólo llegaremos a una situación sin futuro que nos hará vivir con una actividad desagradable, pero tolerable, que se repite indefinidamente, sin embargo que no progresa. Además, si únicamente pensamos en lo que ese recuerdo paralizante significa para nosotros, olvidaremos dirigirnos a nuestra meta, como es buscar lo mejor para el país. Fuera de esto, recordar el pasado no creo que nos traiga más que una serie de sentimientos generalmente extremos, como una motivadora alegría o un paralizante y negativo odio.
No señores, si queremos avanzar no hay que mirar para atrás, tenemos que ver hacia delante y enfocarnos en lo que queremos para el país. Si lo que queremos es un buen presidente, votemos por el que creamos que puede ser el mejor, preguntémosle cómo piensa manejar Panamá, sus planes de gobierno, sus compromisos y sus metas, qué va a hacer con la falta de equidad. Escribámosle, hablemos con él y exijamos que nos diga quiénes lo acompañarán en su gobierno o, por lo menos, qué perfil deben de tener aquellos que lo acompañen.
Soy civilista de convicción, pertenecí a la Cruzada, me vi involucrado en múltiples y desagradables encontrones con la Guardia Nacional, estuve en el “Viernes Negro” y también cerca del Sr. Baules cuando lo mataron. En fin, participé activamente en la lucha contra la dictadura porque mi meta era vivir en un país democrático, en una democracia que idealicé y que aún no he encontrado a pesar de no dudar de la calidad de nuestras elecciones para las que tuve el honor de trabajar como voluntario del Tribunal Electoral.
Siento que falta un factor importante, y es que tomemos conciencia de la importancia de nuestra participación, me refiero a los ciudadanos, en hacer de Panamá un mejor país, que no nos estanquemos en el pasado lleno de experiencias desagradables para los unos y para los otros; dejemos todo lo que entorpezca llegara a nuestra meta final que debe ser vivir en el Panamá que queremos, con plena división de poderes, transparencia en las actuaciones del gobierno, equidad; un país en donde se cumplan las leyes sin discriminación. Y otro sinnúmero de metas al que no podremos alcanzar si estamos petrificados viendo hacia atrás y no participamos de la conducción de la nación desde el lugar en que estemos.
La mayoría del pueblo se unió por un fin común en la década del ‘80; aprendamos del pasado y mantengámonos juntos haciendo que esa costosa libertad que adquirimos con sufrimiento y astucia, no se nos vaya de las manos. Luchemos por ella con la prudencia que da el verdadero anhelo de mejorar nuestra identidad como país, que quiere ser democrático, libre y justo. Aprendamos a valorar nuestros derechos, sobre todo si cumplimos bien con nuestros deberes como ciudadanos.
Recordar el pasado es bueno y necesario si vemos el pasado como una experiencia constructiva, que nos hace evitar los estímulos negativos para poder llegar a nuestro objetivo y, por supuesto, también nos hace repetir y mejorar aquello que hicimos adecuadamente. Estas son actitudes positivas básicas para todos los que quieren progresar usando el pasado como punto de apoyo. Por otro lado, si utilizamos el pasado para evocar en nosotros sentimientos negativos de rencor, revancha o frustración, jamás avanzaremos; sólo llegaremos a una situación sin futuro que nos hará vivir con una actividad desagradable, pero tolerable, que se repite indefinidamente, sin embargo que no progresa. Además, si únicamente pensamos en lo que ese recuerdo paralizante significa para nosotros, olvidaremos dirigirnos a nuestra meta, como es buscar lo mejor para el país. Fuera de esto, recordar el pasado no creo que nos traiga más que una serie de sentimientos generalmente extremos, como una motivadora alegría o un paralizante y negativo odio.
No señores, si queremos avanzar no hay que mirar para atrás, tenemos que ver hacia delante y enfocarnos en lo que queremos para el país. Si lo que queremos es un buen presidente, votemos por el que creamos que puede ser el mejor, preguntémosle cómo piensa manejar Panamá, sus planes de gobierno, sus compromisos y sus metas, qué va a hacer con la falta de equidad. Escribámosle, hablemos con él y exijamos que nos diga quiénes lo acompañarán en su gobierno o, por lo menos, qué perfil deben de tener aquellos que lo acompañen.
Soy civilista de convicción, pertenecí a la Cruzada, me vi involucrado en múltiples y desagradables encontrones con la Guardia Nacional, estuve en el “Viernes Negro” y también cerca del Sr. Baules cuando lo mataron. En fin, participé activamente en la lucha contra la dictadura porque mi meta era vivir en un país democrático, en una democracia que idealicé y que aún no he encontrado a pesar de no dudar de la calidad de nuestras elecciones para las que tuve el honor de trabajar como voluntario del Tribunal Electoral.
Siento que falta un factor importante, y es que tomemos conciencia de la importancia de nuestra participación, me refiero a los ciudadanos, en hacer de Panamá un mejor país, que no nos estanquemos en el pasado lleno de experiencias desagradables para los unos y para los otros; dejemos todo lo que entorpezca llegara a nuestra meta final que debe ser vivir en el Panamá que queremos, con plena división de poderes, transparencia en las actuaciones del gobierno, equidad; un país en donde se cumplan las leyes sin discriminación. Y otro sinnúmero de metas al que no podremos alcanzar si estamos petrificados viendo hacia atrás y no participamos de la conducción de la nación desde el lugar en que estemos.
La mayoría del pueblo se unió por un fin común en la década del ‘80; aprendamos del pasado y mantengámonos juntos haciendo que esa costosa libertad que adquirimos con sufrimiento y astucia, no se nos vaya de las manos. Luchemos por ella con la prudencia que da el verdadero anhelo de mejorar nuestra identidad como país, que quiere ser democrático, libre y justo. Aprendamos a valorar nuestros derechos, sobre todo si cumplimos bien con nuestros deberes como ciudadanos.