Recta final
Los candidatos dan muestra de inquietud y, algunos, de desesperación al ver que se acerca el 2 de mayo. Nunca antes, en elección alguna, ha habido tanto desconocido aspirante a un cargo de voto popular. Este fenómeno nos provoca reacciones encontradas, entre los extremos opuestos de ser testigos de la rotura de una inmensa piñata con una turba de comensales ávidos de repartírsela, y de asistir al lanzamiento de una nueva clase política. ¿Peor o mejor? No importa. Ha sido tan mala y frustrante la experiencia con la actual, que cualquier cambio es una esperanza.
¿Qué debemos esperar ocurra este último mes? Definitivamente la ofensiva final del gobierno sobre las urbes metropolitanas, Capira, La Chorrera, Panamá, San Miguelito, Chepo, Tocumen, Chilibre, Alcalde Díaz y Colón. Viene con todo, después de consolidar su posición en el interior del país, con infinitos recursos en la bolsa. Simultáneamente, arreciará una campaña negativa contra los candidatos presidenciales Endara y Torrijos, no tanto contra Martinelli, quien - se estima - capta votos independientes que no dañan a la nómina oficialista.
Para las últimas dos semanas, esa misma campaña pasará de negativa a sucia. Los detalles de varios escándalos financieros y particularidades patrimoniales o del pasado de los punteros actuales, serán revelados, antes que los del Pacto Etico y del Tribunal Electoral puedan reaccionar.
Mientras eso ocurre, la policía antidisturbios estará siendo reforzada con abundante material. Se espera, por otra parte, un alza significativa del candidato Alemán; lo suficiente como para colocarse segundo o acercarse a Endara. En sentido opuesto, se aguarda una paulatina baja de Torrijos. El oficialismo no quiere a un Endara en segundo o primer lugar. Para eso, preferirían que ganara Torrijos. Pero, no se engañe nadie, vienen por el triunfo, a las buenas preferiblemente.
Tampoco dudemos que hay tentaciones para el fraude, aunque esté en la mente esquizofrénica de quienes piensan realizarlo, sólo al nivel de escenario hipotético; pero posible. Un escenario es el de la votación estrecha, ideal para los lunáticos. Otro es el de la votación con amplio margen de diferencia. En este último se estima que si Torrijos gana, lo hará pero con un legislativo de signo contrario. La alianza oficialista ha volcado su esfuerzo en ganar la mayoría de la Asamblea. Es una forma de neutralizarlo en caso de derrota, y al mismo tiempo de justificar el oficialismo una victoria estrecha, para que no se alegue fraude.
¿Y Martinelli? Ya ganó. Emula a Alberto Vallarino, consolidando su oferta como tercera fuerza con perspectivas futuras; salva la vigencia de su partido; y se posesiona de una célula de legisladores que le permitirá hacer la diferencia decisiva en la próxima Asamblea y tener participación en el gobierno, cualquiera sea su signo. La sociedad civil, por su parte, ha de velar por un desarrollo decente de la campaña en su última etapa, y por unas elecciones y escrutinio limpios. La comisión de un fraude por vía de actas electrónicas o por vía judicial, sería una desgracia de dimensiones devastadoras para el país y su joven democracia.
¿Qué debemos esperar ocurra este último mes? Definitivamente la ofensiva final del gobierno sobre las urbes metropolitanas, Capira, La Chorrera, Panamá, San Miguelito, Chepo, Tocumen, Chilibre, Alcalde Díaz y Colón. Viene con todo, después de consolidar su posición en el interior del país, con infinitos recursos en la bolsa. Simultáneamente, arreciará una campaña negativa contra los candidatos presidenciales Endara y Torrijos, no tanto contra Martinelli, quien - se estima - capta votos independientes que no dañan a la nómina oficialista.
Para las últimas dos semanas, esa misma campaña pasará de negativa a sucia. Los detalles de varios escándalos financieros y particularidades patrimoniales o del pasado de los punteros actuales, serán revelados, antes que los del Pacto Etico y del Tribunal Electoral puedan reaccionar.
Mientras eso ocurre, la policía antidisturbios estará siendo reforzada con abundante material. Se espera, por otra parte, un alza significativa del candidato Alemán; lo suficiente como para colocarse segundo o acercarse a Endara. En sentido opuesto, se aguarda una paulatina baja de Torrijos. El oficialismo no quiere a un Endara en segundo o primer lugar. Para eso, preferirían que ganara Torrijos. Pero, no se engañe nadie, vienen por el triunfo, a las buenas preferiblemente.
Tampoco dudemos que hay tentaciones para el fraude, aunque esté en la mente esquizofrénica de quienes piensan realizarlo, sólo al nivel de escenario hipotético; pero posible. Un escenario es el de la votación estrecha, ideal para los lunáticos. Otro es el de la votación con amplio margen de diferencia. En este último se estima que si Torrijos gana, lo hará pero con un legislativo de signo contrario. La alianza oficialista ha volcado su esfuerzo en ganar la mayoría de la Asamblea. Es una forma de neutralizarlo en caso de derrota, y al mismo tiempo de justificar el oficialismo una victoria estrecha, para que no se alegue fraude.
¿Y Martinelli? Ya ganó. Emula a Alberto Vallarino, consolidando su oferta como tercera fuerza con perspectivas futuras; salva la vigencia de su partido; y se posesiona de una célula de legisladores que le permitirá hacer la diferencia decisiva en la próxima Asamblea y tener participación en el gobierno, cualquiera sea su signo. La sociedad civil, por su parte, ha de velar por un desarrollo decente de la campaña en su última etapa, y por unas elecciones y escrutinio limpios. La comisión de un fraude por vía de actas electrónicas o por vía judicial, sería una desgracia de dimensiones devastadoras para el país y su joven democracia.