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Recuerdo anual


El 8 de diciembre pasado nuevamente la mayoría de las familias bien constituidas, e incluso las que no, celebraron el Día de las Madres. En gran parte, algunos reflexionaron positivamente sobre lo que es ser madre en estos tiempos en comparación con nuestras madres y nuestras abuelas de otros tiempos. Tenía que ser así. Todo cambia y seguirá cambiando, pero sea ojalá para mejor.
Al hablar sobre las madres, el recuerdos anual, quizá lo más prudente sería agradecer a Dios por habernos dado una madre en la tierra y todo lo que eso supuso para la vida de cada uno, por esas madres que ya partieron al descanso eterno después de sus incontables luchas para que uno fuera una persona, por las que aún viven pero que a duras penas se pueden valer por sí mismas y dependen del amor, el recuerdo agradecido y la presta ayuda que le podamos ofrecer, los hijos e hijas, sin estárselo reclamando. Dije que en algo debíamos coincidir al hablar de las madres y era en agradecerles y nunca va a ser suficiente, pues nos han dado más de lo que nosotros pudiéramos agradecerles, sobre todo en esos primeros años de nuestras existencias cuando no nos podíamos valer y eramos seres indefensos y no nos dábamos cuenta de ello, ni podemos imaginar lo que sucedió y ese ser a quien quisimos honrar el 8 de diciembre pasado y todos los años que intentamos hacerlo, fue el que con mucha ternura y sacrificio veló por nuestras vidas para que superáramos las fiebres, las indisposiciones súbitas del sistema digestivo, los llantos perennes hasta dormirnos en su regazo y así muchos días, noches y años. Dio todo sin esperar retorno. Decía lo más prudente, ya que sobre este tema existen voces autorizadas y mentes femeninas que han estudiado esta situación de la madre en sí y que lo pueden hacer con más autoridad, y no sé si acierto que esta persona que lo pudiera hacer lo hiciera exhaustivamente.
No se puede negar, como en todo, que en el caso existe una tipología de la madre en general. La madre urbana y la madre rural. La madre urbana se puede subdividir en la madre en condición económica holgada, y la madre en condición no tan holgada; y la madre pobre de las barriadas en los distintos niveles de pobreza. La madre casada por la ley, incluso por la iglesia católica, y la madre unida sin ningún papel; la madre divorciada; la madre abandonada; la madre reclusa; la madre adulterina. Por tanto, las generalizaciones son crueles por lo inexactas.
Indiscutible resulta a posteriori que tanto como para ser madre o padre de familia, se necesita tener una "vocación" con ideas bien claras. Vemos en algunos casos que hay madres demasiado jóvenes, casi niñas, que por caso fortuito, resultan serlo, sin tener la más mínima noción de lo que se trata. No basta con poseer la anatomía y fisiología del sexo, es imperativo el tener conciencia de esa potencialidad física acoplada con una formación síquica, moral, y mental. Así que al felicitarlas hay que hacerlo con discreción, ya que muchas merecen con creces ser felicitadas, mas otras merecen ser compadecidas y ayudadas por otras con más experiencia. Esa es nuestra realidad. Se están haciendo muchos esfuerzos para hacerle frente a los distintos retos que se presentan, consecuentemente funcionan varias instituciones orientadas a defender a las madres en problemas, lo cual se considera un notable avance en nuestro desarrollo.
Me ha tocado vivir un caso que podría decir aleccionador. Esta madre tuvo cinco hijos. Una niña y cuatro varones. Gozó de todas las facilidades económicas ventajosas que entonces daba el trabajar con las fuerza armadas norteamercanas acantonadas en nuestro suelo. Incansable y puntual trabajadora. Les dio a sus hijos lo mejor de lo mejor. Pero les dio un consejo "Traten de hacer patria fuera de Panamá". Y así lo han hecho. Hoy ella yace delicadamente enferma y solitaria, acudida por unas auxiliares, y ¿los hijos? Fieles a su consejo, no han vuelto a Panamá. Caso real para el día de las madres.

101 años de Panamá América

 
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