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Recuerdos de terror


No se trata de una confrontación entre partidos políticos o ideologías. Ahora estamos frente a la lucha entre las fuerzas del bien y el mal. De un lado están los que adhieren incondicionalmente a la democracia, la paz, la libertad y la convivencia civilizada de todos los pueblos y las sociedades del mundo. Del otro están el odio, el desprecio a la paz y a la vida, ejercido por un flagelo que se ha diseminado fuera de toda norma, regla o marco cultural, jurídico o político, cuyas indiscriminadas agresiones plantean un escenario ante el cual ningún país puede permanecer neutral.
Por eso no debemos dudar ni un instante en solidarizarnos con la lucha contra el terror. Es el futuro lo que está comprometido, el de nuestros hijos, el de las generaciones que vendrán, ante las que somos responsables de dejarles un mundo más humano, más pacífico, libre del odio irracional que anima a quienes cometen estos crímenes contra la humanidad. Nuestro país se ha sumado al repudio mundial contra el atentado de hace un mes, condenando al terrorismo y apoyando a EU y las demás naciones para llevar a la justicia a aquellos que lo cometieron.
Con este criterio rector, hay que cooperar con las medidas que adopte la comunidad internacional en respaldo de la libertad. Esto es lo que ha resuelto la OEA y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, lo que permite activar todos los mecanismos de cooperación y de acción regional y global en contra del terrorismo internacional.
La gravedad del momento que vivimos excluye tanto las actitudes irreflexivas y precipitadas como las que conducen a la indefensión, y por eso, Panamá debe actuar con una política de mesura y firmeza, que se irá adecuando a las decisiones acordadas en el marco regional e internacional del mundo democrático.
Es obvio que el momento exige la readecuación de los niveles de seguridad. Para tal efecto, el Gobierno debe emprender un conjunto de acciones concretas que abarcan la asignación de mayores recursos al área de inteligencia y vigilancia, el mejoramiento cualitativo y cuantitativo de los controles de aeropuertos y fronteras, y la articulación de los recursos humanos y tecnológicos para mejorar sustancialmente la seguridad interior y la de las zonas fronterizas. Esta es una batalla contra el terror. Los panameños debemos preservar nuestra convivencia en paz, en libertad y en democracia. Y así debe ser, para que no se repitan actos como los de hace un mes y mucho menos como los de hace 33 años.


101 años de Panamá América

 
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