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Recupere el museo antropológico


En los últimos días, el Director General del Instituto Nacional de Cultura, profesor Rafael Ruiloba, ha emitido dos importantes declaraciones referentes a la entidad oficial que preside y las cuales han sido divulgadas profusamente por los medios de comunicación: la primera, que la Institución a su cargo carece de presencia en la vida nacional. La segunda, que la administración gubernamental anterior ha "privatizado" el Museo Antropológico Reina Torres de Araúz. Ambos conceptos, por la gravedad de sendos contenidos, merecen un comentario desapasionado y al margen de controversias de propensión política.
El Instituto Nacional de Cultura (que algún día ha de convertirse en Ministerio de Cultura de Panamá) es el ente encargado de velar y proteger los bienes patrimoniales de nuestra Nación lo cual está clara y perfectamente estipulado en la Constitución vigente en el título de Cultura Nacional. Sus atribuciones legales se colocan al mismo nivel que las demás instituciones encargadas de renglones específicos como la salud, el agua potable, los deportes, la educación y así sucesivamente. A los ojos de la Ley, pues, el INAC no es ni más ni menos en categoría y responsabilidad que las restantes instancias oficiales.
Y AQUI VIENE EL MEOLLO DEL TEMA
El Museo Antropológico Reina Torres de Araúz es la principal instancia museográfica de la Nación panameña, léase, de todos los panameños. Alberga las principales piezas de metalurgia aurífera, cerámica precolombina irreemplazable, piezas únicas de etnografía, los tesoros de barriles y un sinnúmero de objetos que representan el legado histórico de todos los panameños sin distinciones. El Museo a que me refiero tiene casi tres años de estar cerrado, nunca quiero pensar que clausurado. Un Patronato privado lo administra, pero sin fondos suficientes para una reapertura digna.
En Panamá, en el ámbito de la cultura y otros, suceden cosas inexplicables e inextricables.
La delicada situación que se presenta ha de resolverse cuanto antes porque todos los panameños y foráneos que conviven con nosotros tenemos pleno derecho a educarnos y deleitarnos con el primer Museo cumpliendo plenamente su función de reafirmar la identidad y de exportar la imagen de un Panamá sólido en su cultura, celoso de sus tradiciones, preparado para entrar al próximo siglo atesorando su pasado y vislumbrado el porvenir cuando se integra el territorio y de consolida la independencia.
Mis sugestiones son las siguientes:
El Museo Antropológico Reina Torres de Araúz (del Hombre Panameño) no puede estar en manos de un Patronato privado en el cual el Instituto de Cultura desempeña un papel menor.
Los Patronatos deben existir con el objetivo de apoyar las deficiencias presupuestarias; adquirir fondos suplementarios, ayudar a entrenar personal debidamente adiestrado en estos afanes (arqueólogos, restauradores, antropólogos, museógrafos), vigilar el buen estado del inmueble y todo cuanto alberga. En una palabra, el Patronato es una saludable corporación de apoyo, no el titular de los bienes de la cultura que trascienden la privacidad porque sencillamente pertenecen a todos.
La personería jurídica de un Patronato no da jamás vía libre para detentar los bienes culturales que protege.
En otras naciones de cultura más avanzadas que la nuestra existen Patronatos cuyas obligaciones no solamente están estipuladas en su Ley, sino que la lógica indica que ha de ser así. Valga el hermoso ejemplo del Teatro Nacional de Costa Rica, el Metropolitan de Nueva York para citar sólo dos ejemplos entre muchos que podrían ser invocados.
En Panamá se requiere con premura el concurso de la iniciativa privada en materia cultural. Sabemos de sobra que los renglones presupuestarios son incapaces de cubrir todas las necesidades en el mundo de la cultura. Circunstancias similares ocurren en salud, educación, etc.
Pueden existir Museos privados como los hay en numerosas latitudes del mundo. Si un Patronato pretende hacer su Museo, bienvenida la iniciativa, pero de allí a "apoderarse" de un Museo oficial hay todo un abismo de diferencia, y menos del Museo Antropológico que es el primero en este pequeño país tan necesitado de identidad y cultura.
Señor Director del INAC: si estas ideas son viables y lúcidas, por favor recupere a la mayor brevedad nuestro Museo.

101 años de Panamá América

 
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