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Recuperemos


Un buen amigo de esta casa informó a un miembro de nuestro Consejo Editorial que el miércoles 22 atendió la televisada sesión de nuestra Asamblea Nacional de Diputados. Escuchó a varios de ellos hacer uso de la palabra. Se deprimió. Exposiciones fogosas y baratas, salpicadas de gritos. Mediocridad imperante.

Lo único bueno de aquella sesión, y lo que la salvó, fueron las palabras tan sinceras como honradas con las cuales el presidente de la cámara pidió al pueblo panameño disculpas por el bochornoso espectáculo que ofrecieron el día anterior algunos diputados, quienes en disputa avillanada casi protagonizan un pugilato.

Ha llegado el momento de que los cabecillas de los partidos políticos abran los ojos y agudicen lo sesos a la hora de postular durante los procesos electorales candidatos a diputados a la Asamblea Nacional. Ya no se puede seguir escogiendo a alguien con base en vínculos familiares, por compadrazgo o amiguismo, o porque trabajó muy bien para la causa, o fue un valiosísimo colaborador financiero porque , inevitablemente, quedarán huérfanos de curules. Sus candidatos serán barridos aparatosamente el día de las elecciones por aquellos que hayan entrado a la arena mediante la libre postulación.

Hay mucha gente íntegra, educadísima y capacísima que no se afilia a los partidos políticos por no exponerse a ser arriadas, o peor aún, a sufrir el acre sabor del desengaño frente a una decisión preferencial a favor de un limitado cuando no del todo inútil.

101 años de Panamá América

 
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