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Recursos naturales, un balance impostergable


Al bajar la marea de los últimos hechos en donde la naturaleza nos dio a conocer su enorme poder se hace necesario y urgente hacer un balance sobre la situación de nuestros recursos naturales con el fin de hacer un alto e intentar reparar los daños que estamos causando a nuestro ambiente.

Sin el ánimo de ser pitoniso, porque las señales del deterioro ambiental en nuestra país son muy claras, escribí hace cuatro años frente a un dilema igual que "a falta de una cultura ambiental, las personas contribuyen" al deterioro de nuestro ambiente y la industria hace lo propio al dejar sitios enteros, limpios de toda materia vegetal para erigir sus edificios y casas. (La Estrella de Panamá, 29/9/2004).

¿Qué está ocurriendo en las montañas y cordilleras de nuestro país? Sabemos de la enorme cantidad de proyecto que se construyen en áreas privilegiadas por nuestro ambiente. A la par se dan concesiones mineras, cuyo efecto sobre nuestro frágil entorno y sumados, es catastrófico.

Esos son sólo dos ejemplos, porque tomaría varias cuartillas poder enumerar el daño que está provocando nuestras acciones en el medio que nos rodea.

Los medios visuales mostraron imágenes de tierras desoladas. Prácticamente en las riberas de los ríos donde se dio el fenómeno no habían árboles para contener esa avalancha de agua que vería de lo alto de las montañas.

Aunque el costo en vida fue bajo, comparado con el azote recibido en otras latitudes, el costo material si fue muy alto.

Es hora de ser previsivo para que en el futuro, esto no nos tome de sorpresa. La labor de la sociedad civil y de los organismos del Estado fue encomiable, pero no podemos tapar "el sol con un dedo". Hay que hacer un balance y dotar a las instituciones del Estado con recursos económicos, humanos, suficiente logística y herramientas para enfrentar situaciones como la vivida la semana pasada.

En el artículo rememorado también hacía varias interrogantes, cada vez hay más gente en el distrito capital, y para ello se construyen más casas y edificios. Pero a la par de esto, ¿se construyen nuevas carreteras o se amplían para recibir un mayor caudal los servicios de acueductos y alcantarillado?

Prácticamente quedamos por varios día incomunicados con las áreas azotadas por el meteoro atmosférico, y la ciudad de Panamá también recibió parte, en forma contundente, su accionar en todo el territorio nacional. Por ello, reitero, se hace impostergable crear un plan de acción que mitigue o enfrente los posibles escenarios que confrontaremos a futuro.

El cambio climático es una realidad y no podemos seguir propiciando una economía de mercado que no sólo pone en riesgo nuestros recursos, sino que lo explota sin control alguno, atentando contra la vida misma del planeta. Hay que explotarlo en forma sostenible, como muchos sabios nos han indicado.

101 años de Panamá América

 
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