Recursos para el sector salud
La carencia de insumos, la escasez de personal, camas, elementos de cirugía y alimentos, son algunos de los muchos inconvenientes que tienen los centros de salud del país. Todo esto, porque el país invierte en salud un porcentaje de su PIB menor que el de muchos países del primer mundo. Además, sus cifras de mortalidad infantil son muchas veces superiores a las de esas naciones. El presupuesto que otorga Panamá a la salud no es suficiente, según las conclusiones de algunos expertos, y el nivel de inversión no se refleja en las prestaciones que recibe la población.
Panamá mantiene un alto nivel de mortalidad infantil, una baja esperanza de vida al nacer y seis de cada diez de sus habitantes no tienen una cobertura médica satisfactoria. Además, está claro, que las prestaciones asistenciales que se brindan a la población distan mucho de las que tienen las naciones de mayor desarrollo, e incluso algunos países emergentes, como Chile.
Panamá invierte 60 millones de dólares anuales en salud, lo que equivale a 1.5 por ciento de su PIB. Está, por lo tanto, en un nivel muy por debajo que Australia (que destina un 8.5 por ciento del PIB a Salud), Austria (8.2), Dinamarca (8.3), Holanda (8.6), Noruega (8.9), Suecia (8.4), España (7.1), Finlandia (6.9) y Gran Bretaña (6.7). Además, si se analiza la cantidad real de dinero que se gasta por cada uno de sus habitantes, Panamá gasta 170 dólares per cápita en Salud, mientras que en los países mencionados el gasto por habitante es de un promedio de unos 1,800 dólares, es decir casi diez veces más.
La mortalidad de niños panameños es casi cinco veces mayor que en Suecia, Noruega y Finlandia. Los 19.1 niños muertos cada mil nacidos vivos en Panamá, superan por mucho a los 4.7 de Dinamarca, 4.9 de Austria, 5.0 de España y Australia, 5.2 de Holanda, 5.7 de Gran Bretaña y 6.8 de Nueva Zelanda. Se debe realizar una adecuada distribución de los recursos que se destinan al sector para comenzar a revertir esta situación, además de entender que la salud tiene que ser tomada a consciencia como una política de Estado.
Panamá mantiene un alto nivel de mortalidad infantil, una baja esperanza de vida al nacer y seis de cada diez de sus habitantes no tienen una cobertura médica satisfactoria. Además, está claro, que las prestaciones asistenciales que se brindan a la población distan mucho de las que tienen las naciones de mayor desarrollo, e incluso algunos países emergentes, como Chile.
Panamá invierte 60 millones de dólares anuales en salud, lo que equivale a 1.5 por ciento de su PIB. Está, por lo tanto, en un nivel muy por debajo que Australia (que destina un 8.5 por ciento del PIB a Salud), Austria (8.2), Dinamarca (8.3), Holanda (8.6), Noruega (8.9), Suecia (8.4), España (7.1), Finlandia (6.9) y Gran Bretaña (6.7). Además, si se analiza la cantidad real de dinero que se gasta por cada uno de sus habitantes, Panamá gasta 170 dólares per cápita en Salud, mientras que en los países mencionados el gasto por habitante es de un promedio de unos 1,800 dólares, es decir casi diez veces más.
La mortalidad de niños panameños es casi cinco veces mayor que en Suecia, Noruega y Finlandia. Los 19.1 niños muertos cada mil nacidos vivos en Panamá, superan por mucho a los 4.7 de Dinamarca, 4.9 de Austria, 5.0 de España y Australia, 5.2 de Holanda, 5.7 de Gran Bretaña y 6.8 de Nueva Zelanda. Se debe realizar una adecuada distribución de los recursos que se destinan al sector para comenzar a revertir esta situación, además de entender que la salud tiene que ser tomada a consciencia como una política de Estado.