Redefinición de nuestra seguridad social
EL PROBLEMA de hoy de la Caja de Seguro Social (CSS) no es igual al de ayer, pero no podemos mantenernos en el pasado porque no solucionaríamos el presente y menos avanzaríamos firmes al futuro. Del pasado debemos ver que han existido esfuerzos concretos para tratar de solucionar la crisis y que de éstos rescatamos experiencias valiosas:
Se hicieron reformas en el período del presidente Guillermo Endara, las cuales no fueron suficientes, por lo que se concluye que las reformas deben ser estructurales y no un parche cosmético que mejorará la apariencia pero, al final, nos llevará a una crisis más profunda.
Se realiza un gran diálogo por la CSS en el período pasado, que tomó dos años y se sentaron todas las partes interesadas; se logró un gran diagnóstico de la situación, pero la política partidista hizo a unos levantarse de la mesa y las mezquindades económicas no lograron acuerdos en dos mesas. De éste quedan adelantos importantes de la sociedad política y la civil. En este aspecto, hay consenso de dos mesas. Como punto de partida, no podemos constituir mesas de diálogo eternas.
Como podemos ver, no partimos de cero, aunque la historia nos dice que algunos políticos presentaron posiciones de acuerdo al papel protagónico de su partido en el gobierno. Nos lleva a lo que todos conocemos, la no credibilidad en el sector político partidista. Entonces, ¿qué hacer en torno a la CSS? Debemos plantear los escenarios en los que debemos trabajar y poder separar ambos para lograr encontrar soluciones más claras y duraderas:
Escenarios futuro: crear un ambiente del mañana donde no se den los excesos que han llevado a la quiebra a la CSS: Evasiones, privilegios no gravados, excesivas prestaciones (beneficiarios), duplicidad de servicios (Sistema Nacional de Salud con Sistema de Costos, consensuado en la mesa del diálogo). Discutir y consensuar la Administración: inversiones, el sistema (reparto o cuentas individuales), entre otros.
Escenario actual: ¿Cómo obtener el dinero necesario para hacerle frente al déficit actuarial, a fin de pagar los compromisos de la CSS en sus programas?
Estos dos escenarios son importantes, porque de nada vale que se busquen las alternativas para lograr disminuir los gastos, y no se encuentre el dinero para pagar los compromisos actuales y el déficit; cierro los huecos por donde están sacando el dinero de la CSS, pero no aseguro el dinero para pagar lo que consumo hoy. Esto se traduciría en un desabastecimiento de insumos en la institución y lo peor, no se pagarían las planillas ni las jubilaciones actuales y por venir a corto plazo.
Si las cifras que nos presentan de la CSS son ciertas, donde el déficit hasta el 2004 estuvo en tres de los cuatro programas (El Panamá América, 5 de marzo de 2005), y la tendencia es a un aumento de jubilados y pensionados sobre los cotizantes activos, tendremos un escenario más catastrófico cada día, como lo aseguran los estudios.
Desde esta perspectiva, nos parece irresponsable que se sienten a buscar las soluciones con posiciones politiqueras o económicas. La entrada a la búsqueda de soluciones debe estar abierta a todas las opciones posibles, independientemente que no sean las más afines a uno u otro grupo.
Es importante evaluar la idea original de los sistemas de seguridad social y el impacto de éstos en la salud y seguridad de los trabajadores y de la población general. Consideramos que hay que redefinir el objetivo de la Seguridad Social en Panamá. ¿Está llamada la CSS a ocupar un lugar igual a cualquier otra entidad de seguridad social privada en Panamá? ¿O permitirá a este gran porcentaje (70%) de trabajadores con bajos salarios acceder a un sistema social que le permita capitalizar por el concepto de la solidaridad hacia una jubilación que le asegure un mejor estatus de vida en sus años dorados?
La tesis del aumento de las cuotas y el aumento de los años de jubilación nos llevarán a escenarios importantes en las masas trabajadoras y en las prestaciones económicas que se le brinde a esta población. ¿Han evaluado qué ocurrirá con los trabajadores de la construcción, las plantaciones, los manuales, o cualquier otro empleado que esté expuesto a riesgos ergonómicos importantes, a exposiciones de sustancias tóxicas, a condiciones y medio ambiente de trabajo extremas? Muchos de estos trabajadores no cotizan regularmente en el año, porque sus contrataciones no se dan por 12 meses, así que de inicio sufren de inequidad. Los del sector público, donde por el subdesarrollo mental de nuestros políticos sólo trabajan de cinco en cinco años de manera formal, cuando su partido filial está en el poder, y otros tantos ejemplos de ese "Pablo Pueblo" que si le aumentamos las cuotas, tácitamente le incrementamos la edad de jubilación.
La tendencia poblacional es hacia el envejecimiento, que no quiere decir que en Panamá tendremos más adultos mayores que adultos, sino que el grupo porcentual de los primeros va en aumento, pero nuestra Población Económicamente Activa (PEA) sigue siendo proporcionalmente importante; esto se traducirá en que cada día tendremos mayores incursiones al grupo de la PEA, por nuestros adolescentes que egresan del sistema educativo; pero, al no salir trabajadores por las jubilaciones ni existir fuentes de empleo, la situación nos llevará a engrosar las filas de desempleados en el país. No obstante, si mantenemos más trabajadores en edades arriba de los 60 años en nuestro sistema laboral y en las condiciones y medio ambiente laborales actuales de las empresas, esto se traducirá en mayores riesgos de accidentes y enfermedades profesionales. Es por esto que en países de primer mundo los programas de salud y seguridad de los trabajadores están tan desarrollados, buscando mejorar las condiciones y medio ambiente laboral; pero para esto se necesita un desarrollo del mismo programa con eficacia y eficiencia, con evaluaciones de las intervenciones, con una intervención activa tanto de los mismos trabajadores como de los empresarios. En Panamá es necesario avanzar más en todos estos aspectos, y ejemplo de ello lo vemos a diario con los accidentes mortales de la construcción, que son la punta del iceberg, pero que deja en entredicho el papel de todos los involucrados en este problema.
Es importante, entonces, definir los alcances del Programa de Seguridad Social de Panamá, donde nos preguntemos si se orientará hacia la seguridad de los trabajadores o incluirá también la prestación de servicios de salud de cualquier tipo hacia ellos o también a sus dependientes (como estamos), compitiendo con las prestaciones de salud que constitucionalmente debe brindar el Estado.
No podemos caminar guiándonos por recetas, intereses o presiones externas, podemos observar los ejemplos de otros, pero debemos seguir como panameños. No hay tiempo para más parches, es necesario cambios estructurales; pero no podemos concentrarnos en solucionar el problema financiero de la CSS con medidas que nos causarán otros problemas directos o indirectos hacia la salud de los trabajadores que, finalmente, se convertirán nuevamente en un problema económico para la institución. De igual manera, no podemos seguir violando la equidad dentro del territorio, donde los trabajadores seamos los más afectados por las medidas y se saque del coma económico a este paciente para que nuevamente los políticos de turnos puedan seguir saqueándolo, que los empresarios sigan evadiendo sus responsabilidades, que los trabajadores no asumamos nuestro rol de seguridad en el empleo y que los funcionarios de la CSS no asuman su función como servidores públicos, eficaces y eficientes en sus puestos de trabajo, independientemente del gobierno de turno.
(drsegj@hotmail.com)
Se hicieron reformas en el período del presidente Guillermo Endara, las cuales no fueron suficientes, por lo que se concluye que las reformas deben ser estructurales y no un parche cosmético que mejorará la apariencia pero, al final, nos llevará a una crisis más profunda.
Se realiza un gran diálogo por la CSS en el período pasado, que tomó dos años y se sentaron todas las partes interesadas; se logró un gran diagnóstico de la situación, pero la política partidista hizo a unos levantarse de la mesa y las mezquindades económicas no lograron acuerdos en dos mesas. De éste quedan adelantos importantes de la sociedad política y la civil. En este aspecto, hay consenso de dos mesas. Como punto de partida, no podemos constituir mesas de diálogo eternas.
Como podemos ver, no partimos de cero, aunque la historia nos dice que algunos políticos presentaron posiciones de acuerdo al papel protagónico de su partido en el gobierno. Nos lleva a lo que todos conocemos, la no credibilidad en el sector político partidista. Entonces, ¿qué hacer en torno a la CSS? Debemos plantear los escenarios en los que debemos trabajar y poder separar ambos para lograr encontrar soluciones más claras y duraderas:
Escenarios futuro: crear un ambiente del mañana donde no se den los excesos que han llevado a la quiebra a la CSS: Evasiones, privilegios no gravados, excesivas prestaciones (beneficiarios), duplicidad de servicios (Sistema Nacional de Salud con Sistema de Costos, consensuado en la mesa del diálogo). Discutir y consensuar la Administración: inversiones, el sistema (reparto o cuentas individuales), entre otros.
Escenario actual: ¿Cómo obtener el dinero necesario para hacerle frente al déficit actuarial, a fin de pagar los compromisos de la CSS en sus programas?
Estos dos escenarios son importantes, porque de nada vale que se busquen las alternativas para lograr disminuir los gastos, y no se encuentre el dinero para pagar los compromisos actuales y el déficit; cierro los huecos por donde están sacando el dinero de la CSS, pero no aseguro el dinero para pagar lo que consumo hoy. Esto se traduciría en un desabastecimiento de insumos en la institución y lo peor, no se pagarían las planillas ni las jubilaciones actuales y por venir a corto plazo.
Si las cifras que nos presentan de la CSS son ciertas, donde el déficit hasta el 2004 estuvo en tres de los cuatro programas (El Panamá América, 5 de marzo de 2005), y la tendencia es a un aumento de jubilados y pensionados sobre los cotizantes activos, tendremos un escenario más catastrófico cada día, como lo aseguran los estudios.
Desde esta perspectiva, nos parece irresponsable que se sienten a buscar las soluciones con posiciones politiqueras o económicas. La entrada a la búsqueda de soluciones debe estar abierta a todas las opciones posibles, independientemente que no sean las más afines a uno u otro grupo.
Es importante evaluar la idea original de los sistemas de seguridad social y el impacto de éstos en la salud y seguridad de los trabajadores y de la población general. Consideramos que hay que redefinir el objetivo de la Seguridad Social en Panamá. ¿Está llamada la CSS a ocupar un lugar igual a cualquier otra entidad de seguridad social privada en Panamá? ¿O permitirá a este gran porcentaje (70%) de trabajadores con bajos salarios acceder a un sistema social que le permita capitalizar por el concepto de la solidaridad hacia una jubilación que le asegure un mejor estatus de vida en sus años dorados?
La tesis del aumento de las cuotas y el aumento de los años de jubilación nos llevarán a escenarios importantes en las masas trabajadoras y en las prestaciones económicas que se le brinde a esta población. ¿Han evaluado qué ocurrirá con los trabajadores de la construcción, las plantaciones, los manuales, o cualquier otro empleado que esté expuesto a riesgos ergonómicos importantes, a exposiciones de sustancias tóxicas, a condiciones y medio ambiente de trabajo extremas? Muchos de estos trabajadores no cotizan regularmente en el año, porque sus contrataciones no se dan por 12 meses, así que de inicio sufren de inequidad. Los del sector público, donde por el subdesarrollo mental de nuestros políticos sólo trabajan de cinco en cinco años de manera formal, cuando su partido filial está en el poder, y otros tantos ejemplos de ese "Pablo Pueblo" que si le aumentamos las cuotas, tácitamente le incrementamos la edad de jubilación.
La tendencia poblacional es hacia el envejecimiento, que no quiere decir que en Panamá tendremos más adultos mayores que adultos, sino que el grupo porcentual de los primeros va en aumento, pero nuestra Población Económicamente Activa (PEA) sigue siendo proporcionalmente importante; esto se traducirá en que cada día tendremos mayores incursiones al grupo de la PEA, por nuestros adolescentes que egresan del sistema educativo; pero, al no salir trabajadores por las jubilaciones ni existir fuentes de empleo, la situación nos llevará a engrosar las filas de desempleados en el país. No obstante, si mantenemos más trabajadores en edades arriba de los 60 años en nuestro sistema laboral y en las condiciones y medio ambiente laborales actuales de las empresas, esto se traducirá en mayores riesgos de accidentes y enfermedades profesionales. Es por esto que en países de primer mundo los programas de salud y seguridad de los trabajadores están tan desarrollados, buscando mejorar las condiciones y medio ambiente laboral; pero para esto se necesita un desarrollo del mismo programa con eficacia y eficiencia, con evaluaciones de las intervenciones, con una intervención activa tanto de los mismos trabajadores como de los empresarios. En Panamá es necesario avanzar más en todos estos aspectos, y ejemplo de ello lo vemos a diario con los accidentes mortales de la construcción, que son la punta del iceberg, pero que deja en entredicho el papel de todos los involucrados en este problema.
Es importante, entonces, definir los alcances del Programa de Seguridad Social de Panamá, donde nos preguntemos si se orientará hacia la seguridad de los trabajadores o incluirá también la prestación de servicios de salud de cualquier tipo hacia ellos o también a sus dependientes (como estamos), compitiendo con las prestaciones de salud que constitucionalmente debe brindar el Estado.
No podemos caminar guiándonos por recetas, intereses o presiones externas, podemos observar los ejemplos de otros, pero debemos seguir como panameños. No hay tiempo para más parches, es necesario cambios estructurales; pero no podemos concentrarnos en solucionar el problema financiero de la CSS con medidas que nos causarán otros problemas directos o indirectos hacia la salud de los trabajadores que, finalmente, se convertirán nuevamente en un problema económico para la institución. De igual manera, no podemos seguir violando la equidad dentro del territorio, donde los trabajadores seamos los más afectados por las medidas y se saque del coma económico a este paciente para que nuevamente los políticos de turnos puedan seguir saqueándolo, que los empresarios sigan evadiendo sus responsabilidades, que los trabajadores no asumamos nuestro rol de seguridad en el empleo y que los funcionarios de la CSS no asuman su función como servidores públicos, eficaces y eficientes en sus puestos de trabajo, independientemente del gobierno de turno.
(drsegj@hotmail.com)