Reducción del tamaño del gobierno
Otra de las atinadas decisiones iniciales del Presidente de la República, Martín Torrijos, es la de reducir el tamaño del Gobierno. Obviamente, no es una tarea fácil, a más de que hacerlo implica una multiplicidad de complejos aspectos. El más grave, es de planilla estatal, la cual consume el 80% del gasto público, dejando poco para inversiones.
El mandatario advirtió también la necesidad de imponer un estricto control del déficit fiscal el que, este año, si no se le pone freno, podría llegar al 4% del Producto Interno Bruto (PIB), cuando la Ley permite un déficit no mayor del 2%. La planilla, en particular, fue inflada por la anterior administración de Mireya Moscoso a niveles previos a la privatización de las empresas estatales de servicios públicos (luz, teléfono y puertos) que permitió al gobierno de Ernesto Pérez Balladares trasladar hacia el nuevo sector privatizado decenas de miles de trabajadores.
Pero bastaron cinco años de mal gobierno para volver a los inicios, y peor. Ahora Torrijos hereda el lío. ¿Cómo enfrentarlo si no quiere despidos masivos? No lo ha dicho pero, al menos, nos ha dado una señal en su discurso de toma de posesión, cuando dijo que hay que "hacerlo gradualmente". Evidentemente, se refiere a la reducción natural o vegetativa producto de las jubilaciones y migraciones hacia el sector privado ¿A cuánto alcanza anualmente ese fenómeno? ¿Es suficiente para lograr una reducción sustancial de corto o mediano plazo? No lo sabemos, pero la Contraloría seguramente puede en un par de días tener la respuesta que permitiría proyectar el índice de la reducción vegetativa en los próximos años.
Otra alternativa, lo dijeron Alberto Vallarino, Ricardo Martinelli y otros, es quebrar "botellas". Sean muchas o pocas, hay que cesar a los funcionarios que cobran lo que no trabajan; y allí pueden ahorrarse algunos miles de puestos en la planilla. También se puede no reemplazar a quienes sean despedidos por causa de su mal desempeño. De cualquier modo, el tamaño del aparato burocrático es un quebradero de cabeza. Y es una lástima que el esfuerzo que hagan una o más administraciones para enfrentarlo se vaya al traste porque un solo gobernante decida colmar las planillas para satisfacer favores partidistas. Quizás sea el momento de establecer un límites legal a ese crecimiento, igual que se hizo con el déficit fiscal.
Todo es transitorio y lo importante es que aprovechemos el momento para hacer lo que la patria espera de nosotros cuando lo podamos hacer, no antes ni después. "Ninguno es más que otro si no hace más que otro", decía Cervantes. Menos hablar, menos prometer y mucho hacer.ddd
Decía el poeta latino Velleius Paterculus: "Pereant illi qui nostra ante nos dixerunt", (Mueran todos aquellos que hablaron de nuestras cosas antes que nosotros). Por otro lado, "No hay nada nuevo bajo el sol" dice el Sabio.
El mandatario advirtió también la necesidad de imponer un estricto control del déficit fiscal el que, este año, si no se le pone freno, podría llegar al 4% del Producto Interno Bruto (PIB), cuando la Ley permite un déficit no mayor del 2%. La planilla, en particular, fue inflada por la anterior administración de Mireya Moscoso a niveles previos a la privatización de las empresas estatales de servicios públicos (luz, teléfono y puertos) que permitió al gobierno de Ernesto Pérez Balladares trasladar hacia el nuevo sector privatizado decenas de miles de trabajadores.
Pero bastaron cinco años de mal gobierno para volver a los inicios, y peor. Ahora Torrijos hereda el lío. ¿Cómo enfrentarlo si no quiere despidos masivos? No lo ha dicho pero, al menos, nos ha dado una señal en su discurso de toma de posesión, cuando dijo que hay que "hacerlo gradualmente". Evidentemente, se refiere a la reducción natural o vegetativa producto de las jubilaciones y migraciones hacia el sector privado ¿A cuánto alcanza anualmente ese fenómeno? ¿Es suficiente para lograr una reducción sustancial de corto o mediano plazo? No lo sabemos, pero la Contraloría seguramente puede en un par de días tener la respuesta que permitiría proyectar el índice de la reducción vegetativa en los próximos años.
Otra alternativa, lo dijeron Alberto Vallarino, Ricardo Martinelli y otros, es quebrar "botellas". Sean muchas o pocas, hay que cesar a los funcionarios que cobran lo que no trabajan; y allí pueden ahorrarse algunos miles de puestos en la planilla. También se puede no reemplazar a quienes sean despedidos por causa de su mal desempeño. De cualquier modo, el tamaño del aparato burocrático es un quebradero de cabeza. Y es una lástima que el esfuerzo que hagan una o más administraciones para enfrentarlo se vaya al traste porque un solo gobernante decida colmar las planillas para satisfacer favores partidistas. Quizás sea el momento de establecer un límites legal a ese crecimiento, igual que se hizo con el déficit fiscal.
Todo es transitorio y lo importante es que aprovechemos el momento para hacer lo que la patria espera de nosotros cuando lo podamos hacer, no antes ni después. "Ninguno es más que otro si no hace más que otro", decía Cervantes. Menos hablar, menos prometer y mucho hacer.ddd
Decía el poeta latino Velleius Paterculus: "Pereant illi qui nostra ante nos dixerunt", (Mueran todos aquellos que hablaron de nuestras cosas antes que nosotros). Por otro lado, "No hay nada nuevo bajo el sol" dice el Sabio.