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Reelección y reformas constitucionales


El exministro perredista Francisco Sánchez Cárdenas, en declaraciones rendidas a este diario, ha planteado la posibilidad de que su partido, aprovechando el control numérico que ejerce sobre la actual Asamblea y también sobre la próxima bajo el gobierno de Mireya Moscoso, reforme la Constitución.
Aunque el citado dirigente político no lo dijo, la verdad es que el artículo 308, numeral 1 de la actual Carta Magna, así lo permite, mediante la aprobación consecutiva por la actual y la próxima Asamblea, por mayoría absoluta de sus miembros, esto es por la mitad más uno del total de legisladores.
En teoría pues, pueden aprobar cualquier reforma por absurda que fuera; pero en la realidad, eso sería jugar con fuego. Por lo pronto, Sánchez Cárdenas se refirió a la posibilidad de que el actual mandatario pueda volver a candidatizarse al mismo cargo para el 2004. La actual Constitución no lo permite, pues le obliga a saltarse un segundo período presidencial lo que lo llevaría a esperar hasta el 2009.
La última idea no obstante, continúa tomando cuerpo, y en particular, la semana pasada se planteó la posibilidad de combinar la reelección mediata en cinco años con la reducción del actual período presidencial a cuatro años. Sánchez Cárdenas incluso, arrojó al respecto una nube de espantos, cuando volvió a plantear como alternativa la reelección presidencial inmediata; la misma que fuera rechazada tan abrumadoramente en el referéndum del 30 de agosto del año pasado.
Insistir en la reelección presidencial inmediata a nueve meses de su rechazo constituiría una burla a la voluntad popular, puesto que los electores acaban de repudiarla, dándose una especie de "cosa juzgada" o asunto cerrado, por más que la actual Constitución permita a los derrotados de ayer encontrar un atajo para salirse con la suya, lo cual sería una provocación irresponsable.
Por lo demás, con lo mal herido que está el prestigio del Organo Legislativo como institución, por el abuso de privilegios, presupuestos duplicados, estipendios escandalosos y otros, no creemos que el mecanismo de las dos Asambleas para reformar la actual colcha de retazos que es la Constitución, sea lo más conveniente.
Hay al respecto un serio problema de autoridad moral y legitimidad que ni la última elección puede borrar. Siendo así, la introducción de una constituyente paralela con debidos controles, luce como una opción válida.

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