Referencias al Seguro Social
Los panameños se impresionan por el desastre que es el cuarto de urgencias del Seguro Social y piensan que es el infierno. ¡Ay amigos! Esto no es nuevo; sucede que nadie hace nada para solucionar el problema y empeora cada vez más.
Nadie sabe lo que es llegar a Urgencias a las 7 de la mañana con dolor en el pecho y ser atendido 12 horas más tarde y le descubran un infarto del miocardio; ha perdido horas preciosas y, tal vez, esa vida se pierda.
Nadie que no lo haya vivido sabe a qué hora de la madrugada deben llegar los pacientes a buscar citas para ser atendidos otro día. Cuánta gente debe llegar antes de las 4:30 a.m. para ser atendidos en el laboratorio. Si llegan después, ya no consiguen cupo. ¿Qué me cuentan de la pobre gente enferma que no consigue medicinas o se les entrega las peores que pueden conseguir? Las citas para radiografías son inalcanzables; las citas con los especialistas las consiguen para cuando ya se han muerto los pacientes. Esta es la desventaja de ser pobre en un país subdesarrollado.
No olvidemos lo que siempre he dicho. El Seguro Social es el pilar central que sostiene la tranquilidad social en el país y debe, por lo tanto, ser respetado y manejado como es debido para no disturbar esa paz. Los antecedentes, que a muchos no les agrada escuchar y quisieran no verlos resurgir públicamente, nos muestran exactamente la época en que comenzó a desmejorar la Caja de Seguro Social. Cuando se la tomó como la caja menuda de los gobernantes de turno; cuando se utilizó demagogia para aumentar los servicios a los beneficiarios que debían ser atendidos por el Ministerio de Salud; cuando se manejó equivocadamente la Integración de Salud cargándole todo al Seguro; cuando se puso las jubilaciones anticipadas y las especiales; cuando se nombró gran cantidad de médicos indiscriminadamente, por amiguismo; cuando aumentaron sin consideración los nombramientos en el sector administrativo. Cuando la administración de la institución ha sido ineficiente, salvo excepciones; cuando se quitó la autonomía a la Caja para ser manejada por los gobernantes a su antojo desde afuera y despilfarrar los fondos de los asegurados; acabaron con lo más serio que tenía el país, institución respetada por todos los gobiernos antes de 1968.
222 Quienes tuvieron en sus manos arreglar el sistema de cuadro básico de medicamentos y no lo hicieron sin darse cuenta de que el actual es obsoleto y deprimente, son responsables del desastre.
Quienes tuvieron en sus manos arreglar el sistema de cuadro básico de medicamentos y no lo hicieron sin darse cuenta de que el actual es obsoleto y deprimente, son responsables del desastre. Nadie se interesó en arreglar y modernizar el Cuarto de Urgencias, las prestaciones Médicas, el sistema de expedientes médicos que se perdían permanentemente obligando a los galenos a no atender correctamente a los pacientes y el resultado es el actual. Es lástima que un director pasado rompiera con la relación entre médico-paciente; entre médicos y personal paramédico, desmejorando la atención a los pacientes. Mientras la política partidista se meta en la Caja de Seguro Social, no saldrá del marasmo en que se encuentra. Mientras las tendencias ideológicas de izquierda no salgan del Seguro, apoyadas por intereses de grupos especiales y peleones, los asegurados y beneficiarios no contarán con un servicio debido.
El cambio que necesita la institución es completo, es radical, incluyendo la reingeniería mental de quienes la manejan. No podemos, de ninguna forma, permitir que se pierda el Seguro Social. Las partes interesadas no se ponen de acuerdo porque privan los intereses personales de cada uno. A veces pienso si las actuales autoridades quieren que se acabe y traer la inestabilidad, porque otra cosa no entiendo. ¿Hasta cuándo esperarán los panameños para tener gente con buenas intenciones que manejen la institución? ¿Cuándo se modernizará la Ley Orgánica y le damos lo necesario para subsistir y aumentar sus fondos?
Dios nos ayude, sobre todo a la gente que necesita ir a las instalaciones del Seguro y que alguien se conduela de ellos con consideración y solidaridad social.
(Tomado del diario El País, España)
Nadie sabe lo que es llegar a Urgencias a las 7 de la mañana con dolor en el pecho y ser atendido 12 horas más tarde y le descubran un infarto del miocardio; ha perdido horas preciosas y, tal vez, esa vida se pierda.
Nadie que no lo haya vivido sabe a qué hora de la madrugada deben llegar los pacientes a buscar citas para ser atendidos otro día. Cuánta gente debe llegar antes de las 4:30 a.m. para ser atendidos en el laboratorio. Si llegan después, ya no consiguen cupo. ¿Qué me cuentan de la pobre gente enferma que no consigue medicinas o se les entrega las peores que pueden conseguir? Las citas para radiografías son inalcanzables; las citas con los especialistas las consiguen para cuando ya se han muerto los pacientes. Esta es la desventaja de ser pobre en un país subdesarrollado.
No olvidemos lo que siempre he dicho. El Seguro Social es el pilar central que sostiene la tranquilidad social en el país y debe, por lo tanto, ser respetado y manejado como es debido para no disturbar esa paz. Los antecedentes, que a muchos no les agrada escuchar y quisieran no verlos resurgir públicamente, nos muestran exactamente la época en que comenzó a desmejorar la Caja de Seguro Social. Cuando se la tomó como la caja menuda de los gobernantes de turno; cuando se utilizó demagogia para aumentar los servicios a los beneficiarios que debían ser atendidos por el Ministerio de Salud; cuando se manejó equivocadamente la Integración de Salud cargándole todo al Seguro; cuando se puso las jubilaciones anticipadas y las especiales; cuando se nombró gran cantidad de médicos indiscriminadamente, por amiguismo; cuando aumentaron sin consideración los nombramientos en el sector administrativo. Cuando la administración de la institución ha sido ineficiente, salvo excepciones; cuando se quitó la autonomía a la Caja para ser manejada por los gobernantes a su antojo desde afuera y despilfarrar los fondos de los asegurados; acabaron con lo más serio que tenía el país, institución respetada por todos los gobiernos antes de 1968.
222 Quienes tuvieron en sus manos arreglar el sistema de cuadro básico de medicamentos y no lo hicieron sin darse cuenta de que el actual es obsoleto y deprimente, son responsables del desastre.
Quienes tuvieron en sus manos arreglar el sistema de cuadro básico de medicamentos y no lo hicieron sin darse cuenta de que el actual es obsoleto y deprimente, son responsables del desastre. Nadie se interesó en arreglar y modernizar el Cuarto de Urgencias, las prestaciones Médicas, el sistema de expedientes médicos que se perdían permanentemente obligando a los galenos a no atender correctamente a los pacientes y el resultado es el actual. Es lástima que un director pasado rompiera con la relación entre médico-paciente; entre médicos y personal paramédico, desmejorando la atención a los pacientes. Mientras la política partidista se meta en la Caja de Seguro Social, no saldrá del marasmo en que se encuentra. Mientras las tendencias ideológicas de izquierda no salgan del Seguro, apoyadas por intereses de grupos especiales y peleones, los asegurados y beneficiarios no contarán con un servicio debido.
El cambio que necesita la institución es completo, es radical, incluyendo la reingeniería mental de quienes la manejan. No podemos, de ninguna forma, permitir que se pierda el Seguro Social. Las partes interesadas no se ponen de acuerdo porque privan los intereses personales de cada uno. A veces pienso si las actuales autoridades quieren que se acabe y traer la inestabilidad, porque otra cosa no entiendo. ¿Hasta cuándo esperarán los panameños para tener gente con buenas intenciones que manejen la institución? ¿Cuándo se modernizará la Ley Orgánica y le damos lo necesario para subsistir y aumentar sus fondos?
Dios nos ayude, sobre todo a la gente que necesita ir a las instalaciones del Seguro y que alguien se conduela de ellos con consideración y solidaridad social.
(Tomado del diario El País, España)