Reflexión...
El tiempo de navidad me parece oportuno para reflexionar sobre algunos hechos que encierran algo más que política.
En la mayor parte de mis investigaciones periodísticas concluyo que a pesar del discurso político o social, los intereses personales priman sobre los del bien común.
Este hecho se repite constantemente, desde lo más simple a lo complicado. El hecho de encontrar coladeras sin tapa en las calles o usar el poder para favorecer a alguien o a quienes lo ostentan, demuestra un claro egoísmo y un mínimo sentido de amor propio, o hacia el prójimo.
Peor aún, evidencia un amor profundo por el dinero y no por el ser humano en sí. Don dinero lo puede todo, parecen ser muy pocas las personas que no se dejan comprar, o que no se doblegan por los verdes.
La sociedad pareciera estar atomizada en intereses muy particulares que impiden el desarrollo del país en forma equitativa.
No se trata de una capa social específica, pero quienes buscan resolver lo suyo con muy poca consideración por el resto, ponen en riesgo nuestro sistema democrático.
El feliz ¨juega vivo¨ se practica en todos los niveles y de todas formas, en muchos casos amparado por una doble moral que paradójicamente, parece ampararse en los sistemas que deben servir para equilibrar lo social y garantizar el bien común.