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Reflexión en el Da del Niño


LA FECHA tradicional del Día del Niño -y que por moda de redacción para resaltar el derecho de género, se le llama del niño y de la niña- en Panamá era el 1º de noviembre. Correspondía a un día de la semana, que estaba lleno de muchas actividades; sin embargo, como muchas cosas van cambiando con los años, la celebración fue traslada para el tercer domingo de julio.
El cambio de fecha fue iniciativa de la Primera Dama de la República, Vivian Fernández de Torrijos, al considerar que el 1 de noviembre estaba en medio de una festividad norteamericana (31 de octubre) y el día de los difuntos (2 de noviembre). Aunado a ello, era un día común de trabajo, por lo que los niños no recibían la atención que merecen, incluso de parte de sus padres. Dicha propuesta tuvo, en su momento, su resistencia en algunos sectores, como es natural cuando se anuncian cambios. No obstante, lo importante era lograr la atención, el cariño y afecto que se le debe dar a todo niño o niña, y que la fiesta no está envuelta por el rey "consumismo".
En este sentido, es importante que los centros educativos enseñen a los niños y niñas no sólo a desarrollar habilidades y destrezas desde pequeños, sino también a comprender y fortalecer los valores, los cuales están cada día en deterioro; así como conocer los derechos y deberes que tienen y que han sido plasmados en Carta de las Naciones Unidas, conocida como la Convención de los Derechos del Niño, y que desarrolla el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en cada uno de los países donde tiene presencia.
Por otro lado, pese a que Panamá ha dado un gran salto en el reconocimiento y fortalecimiento de los derechos fundamentales de los niños y niñas, mediante la ratificación de convenciones, ejecución de políticas públicas en pro de la niñez, creación de instituciones protectoras de los derechos de la infancia y adolescencia, establecimiento en su legislación de normas acordes con la protección minoril, entre otros, todavía queda mucho por hacer. En este sentido, que queremos señalar que, pese a la existencia de un Código de la Familia y el Menor, que nació hace 12 años (1995), en el cual se crean la figura del Defensor del Menor y el Defensor de Familia, aún estos cargos no se han ocupado -mediante concurso judicial-, por lo que supletoriamente han tenido que cubrir esta falencia algunos defensores de oficio. Por ello, Panamá se encuentra en morosidad del desarrollo de esta figura, en comparación a otros países donde existe toda una estructura en defensa de las garantías y derechos de los niños, niñas y adolescentes. Originariamente en Panamá se había contemplado una Defensoría del Menor, algo similar a la Defensoría del Pueblo.
Ojalá las autoridades involucradas en la protección de la niñez, así como en la divulgación de sus derechos y deberes, sean más conscientes del rol que les corresponde, a fin de que unan esfuerzos y establezcan lazos de cooperación para obtener mayor eficacia y eficiencia para el desarrollo de este sector de la población, muchas veces vulnerable, y que necesita de una adecuada orientación para que se convierta en los nuevos ciudadanos que requiere el país.
El protagonismo conforme a la información ofrecida por los medios de comunicación nos da la impresión de que se trata de una "Guerra de Género", cuyos avances ya son conocidos por la ciudadanía y que, conforme al desarrollo de las expectativas, no concluirá con este caso y pudiera agudizarse.
Confiamos en que la prudencia, el buen juicio, el respecto a la dignidad del funcionario judicial y la objetividad que en todo momento debe ofrecerse, imperen para acrecentar y rescatar la confianza que debemos tener en la administración de Justicia.
Sin la diafanidad en cada acto, seremos testigos de que esta "Guerra de Género" se repetirá, aunque se niegue que la motivan razones que hoy lastiman a la justicia.

El nuevo autobús chino tiene un costo de B/. 168 mil dólares.
Panamá América observó que los puestos de los buses son incómodos para personas de piernas largas y las que tienen sobrepeso.
Un 39% de los panameños padece de obesidad.

101 años de Panamá América

 
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