Reflexión por los que partieron
Hoy conmemoramos el día que se dedica a recordar a aquellos que nos acompañaron en este largo viaje terrenal, y que han partido hacia lo que algunos llaman "la otra vida" y que para los católicos es la vida eterna, al lado del señor nuestro Dios.
Es muy probable que de los últimos años, sea este 2006 quizás en el que, por razón de los sucesos acaecidos durante el mes de octubre, la fecha tenga una significación realmente especial.
Los 38 pacientes de la Caja de Seguro Social que han fallecido a causa de los medicamentos contaminados con glicerina envenenada, y los 18 infortunados pasajeros del bus que perecieron calcinados vivos en el accidente de la calle Martín Sosa, han marcado con su desaparición forzada, este día dedicado a recordar a todos los difuntos.
Como nunca antes, la muerte de inocentes panameños ha causado tanta conmoción en una sociedad que en su mayoría, se resiste a creer que todo está perdido. A pesar de la inoperancia crónica de muchas de nuestras instituciones, la gente de bien, sigue teniendo fe.
Para que el sacrificio de estos 56 panameños, y todos los demás que se nos han anticipado en el recorrido hacia la resurección, tenga algo de sentido, debemos hacer un alto en el camino y reflexionar sobre la sociedad que estamos construyendo y le estamos legando a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos.
Estamos a tiempo aún, a pesar de todo el que se ha perdido inmisericordemente, de recomponer el estado de cosas y enderezar el rumbo. Así se ha demostrado en anteriores ocasiones, incluso durante esta misma administración.
En este día especial, que por obra de la divina providencia anticipa a la fecha en que celebramos nuestro nacimiento como República independiente, debemos reflexionar, para volver todos a nacer.
Es muy probable que de los últimos años, sea este 2006 quizás en el que, por razón de los sucesos acaecidos durante el mes de octubre, la fecha tenga una significación realmente especial.
Los 38 pacientes de la Caja de Seguro Social que han fallecido a causa de los medicamentos contaminados con glicerina envenenada, y los 18 infortunados pasajeros del bus que perecieron calcinados vivos en el accidente de la calle Martín Sosa, han marcado con su desaparición forzada, este día dedicado a recordar a todos los difuntos.
Como nunca antes, la muerte de inocentes panameños ha causado tanta conmoción en una sociedad que en su mayoría, se resiste a creer que todo está perdido. A pesar de la inoperancia crónica de muchas de nuestras instituciones, la gente de bien, sigue teniendo fe.
Para que el sacrificio de estos 56 panameños, y todos los demás que se nos han anticipado en el recorrido hacia la resurección, tenga algo de sentido, debemos hacer un alto en el camino y reflexionar sobre la sociedad que estamos construyendo y le estamos legando a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos.
Estamos a tiempo aún, a pesar de todo el que se ha perdido inmisericordemente, de recomponer el estado de cosas y enderezar el rumbo. Así se ha demostrado en anteriores ocasiones, incluso durante esta misma administración.
En este día especial, que por obra de la divina providencia anticipa a la fecha en que celebramos nuestro nacimiento como República independiente, debemos reflexionar, para volver todos a nacer.