Reflexión sobre certificaciones de productos
En esta era de la globalización, se escucha con frecuencia o se menciona lo relativo a las certificaciones de productos ISO, "que quiere decir igual", es decir, comprar un producto con alta calidad y ésta sea certificada por ISO, de no ser así, carece de calidad y en consecuencia, no conviene adquirirlo o comercializarlo. Pero, ¿nos hemos detenido a reflexionar sobre los conceptos mencionados, para qué sirven, y qué nos proporcionan?. Pues bien, la certificación ISO 9000 tiene el objetivo de asegurar un sistema de calidad para la generación de un producto determinado; sin embargo, no contempla un seguro del producto y si se habla de ISO 9001, 9002 y 9003, resulta que las tres certificaciones hablan de calidad, pero ninguno de servicio, es entonces cuando surge la interrogante: ¿Qué pasa con el servicio, con aquel cliente que adquiere un bien o servicio que, de acuerdo con las especificaciones de la empresa comercializadora, debe fallar, y si así fuese, quién dará un buen servicio? Pareciera que a los proveedores únicamente les interesa vender, sin considerar que cualquier producto certificado o no, debe constar con las características que satisfagan al cliente al 100%, puesto que es el cliente el motor de todas las empresas que ofrecen productos y mercancías con o sin certificaciones.
Actualmente se detecta, en gran cantidad de establecimientos, a un representativo números de quejosos que viven una situación incomoda al tener que enfrentarse a reclamar mala calidad en productos o servicios, ante empresas que hasta ahora se jactaban a la segura ser la mejor empresa en el mercado. ¿Qué es lo que pasa con el servicio? ¿Cuántos de nosotros después de comprar un auto con todas las certificaciones y garantías, que para el caso se exigen, hemos tendido la necesidad de llevarlo al taller por cualquier tipo de servicio, cumplido el tiempo acordado acudimos a recibirlo y nos topamos con la novedad de que aún no ha quedado listo? Allí comienza el doloroso peregrinar, cuestión de horas se transforman en días y semanas, los pretextos, las excusas, y pero aún, las mentiras hasta parecen realidad en boca de quienes al vender eran toda cordialidad algunos días atrás. Evidentemente se quedaron en el olvido esas empresas que ostentaban anuncios espectaculares con "Tenemos el mejor servicio y estamos certificados en ISO", no existe la atención personalizada ofrecida y sea quizás que ISO no ha sido diseñado para la idiosincrasia del latino.
¿Cuántas horas se pierden al exponer una queja o tratar de aclarar dudas sobre servicios proporcionados mensualmente, comúnmente referentes a los excesos de cobro y después de recibir el deseo de tener un buen día por parte de la operadora o señorita del modulo? No se resuelve absolutamente nada y en contra parte se pierde tiempo que ni ellos ni nadie repondrá o remunerará adecuadamente. ¿Dónde quedan esos sistemas diseñados en Europa, Asia o Estados Unidos, que aseguran incrementar la calidad con su aplicación?. A razón de la verdad lo único que se incrementa son los costos.
Es importante que la totalidad de las empresas en el mercado que ofrecen servicios en productos o artículos, en lugar de organizar costosas campañas publicitarias encaminadas a incrementar las ventas, sería conveniente que organizaran estudios y proyectos exhaustivos para diseñar sistemas, que realmente ofrezcan los servicios prometidos a los clientes, así estos ganarán confianza para consecuentar a su prestador de servicios y suponer cuando un trabajo no sea entregado, que es por cusas de fuerza mayor, de no ser así que se diseñen los medios para informar al cliente, el tiempo real que llevará el servicio. Tal vez sea cuestión de emplear más recursos en estudios profundos que nos lleven a ganar esa confianza perdida del cliente.
Actualmente se detecta, en gran cantidad de establecimientos, a un representativo números de quejosos que viven una situación incomoda al tener que enfrentarse a reclamar mala calidad en productos o servicios, ante empresas que hasta ahora se jactaban a la segura ser la mejor empresa en el mercado. ¿Qué es lo que pasa con el servicio? ¿Cuántos de nosotros después de comprar un auto con todas las certificaciones y garantías, que para el caso se exigen, hemos tendido la necesidad de llevarlo al taller por cualquier tipo de servicio, cumplido el tiempo acordado acudimos a recibirlo y nos topamos con la novedad de que aún no ha quedado listo? Allí comienza el doloroso peregrinar, cuestión de horas se transforman en días y semanas, los pretextos, las excusas, y pero aún, las mentiras hasta parecen realidad en boca de quienes al vender eran toda cordialidad algunos días atrás. Evidentemente se quedaron en el olvido esas empresas que ostentaban anuncios espectaculares con "Tenemos el mejor servicio y estamos certificados en ISO", no existe la atención personalizada ofrecida y sea quizás que ISO no ha sido diseñado para la idiosincrasia del latino.
¿Cuántas horas se pierden al exponer una queja o tratar de aclarar dudas sobre servicios proporcionados mensualmente, comúnmente referentes a los excesos de cobro y después de recibir el deseo de tener un buen día por parte de la operadora o señorita del modulo? No se resuelve absolutamente nada y en contra parte se pierde tiempo que ni ellos ni nadie repondrá o remunerará adecuadamente. ¿Dónde quedan esos sistemas diseñados en Europa, Asia o Estados Unidos, que aseguran incrementar la calidad con su aplicación?. A razón de la verdad lo único que se incrementa son los costos.
Es importante que la totalidad de las empresas en el mercado que ofrecen servicios en productos o artículos, en lugar de organizar costosas campañas publicitarias encaminadas a incrementar las ventas, sería conveniente que organizaran estudios y proyectos exhaustivos para diseñar sistemas, que realmente ofrezcan los servicios prometidos a los clientes, así estos ganarán confianza para consecuentar a su prestador de servicios y suponer cuando un trabajo no sea entregado, que es por cusas de fuerza mayor, de no ser así que se diseñen los medios para informar al cliente, el tiempo real que llevará el servicio. Tal vez sea cuestión de emplear más recursos en estudios profundos que nos lleven a ganar esa confianza perdida del cliente.