Reflexión sobre el béisbol
En esta ocasión me refiero a algunas prácticas poco saludables que en los últimos años se han venido dando y que tienden a entronizarse. Entre dichas prácticas están la de los llamados refuerzos foráneos. Cuando digo foráneos, no sólo me refiero a aquellos que no tuvieron suerte o buen desempeño en el béisbol profesional y tuvieron que regresar a nuestro terruño, sino también a los peloteros de otras provincias. No le veo ninguna gracia a los juegos o campeonatos ganados con refuerzos. Primero, porque constituye un autoengaño, porque se da pie a la desmoralización de los peloteros del patio que perseveran por años llegar a una final, para jugar béisbol, pero sus aspiraciones se les ven truncadas. Refuerzo de qué. Refuerzo sería si se tratara de gente del mismo patio. Además, no sólo ven frustradas sus posibilidades de ir a una final, sino de poder hacer un buen papel con miras a tener oportunidad de ganarse unos reales en el campo profesional. No olvidemos que la mayoría de los jugadores aficionados, son desempleados.
Por otra parte, la práctica de los refuerzos genera egoísmo e individualismo; no hay mayor razón para el trabajo en equipo. Basta con que un jugador sobresalga del montón para que se asegure su inclusión en otro equipo aunque el de él ni siquiera clasifique. Otros aspectos negativos de los refuerzos es el descontento que se produce a nivel de provincia, sobre todo, cuando se ha actuado injustamente con el coprovinciano, aparte de los problemas de cohesión de grupo o equipo.Además, otro aspecto que genera descontento es el favoritismo con "estrellitas". Por ejemplo, en Los Santos, hasta la última semana de enero, dos lanzadores incluidos en la preselección, no han acudido a las prácticas. La razón principal de hacer los anteriores sañalamientos es que soy santeño y además, estoy seguro que en general la gente que no vive de antoengaño y que ama la justicia se identifica con mis planteamientos.
Ojalá que se acabe con estas prácticas, ya que el objetivo del deporte aficionado es la captación y desarrollo de prospectos, entretener a la gente en actividades más o menos saludables, más no el sobresalir por la inclusión de personas que pertenecen a otra categoría.
Por otra parte, la práctica de los refuerzos genera egoísmo e individualismo; no hay mayor razón para el trabajo en equipo. Basta con que un jugador sobresalga del montón para que se asegure su inclusión en otro equipo aunque el de él ni siquiera clasifique. Otros aspectos negativos de los refuerzos es el descontento que se produce a nivel de provincia, sobre todo, cuando se ha actuado injustamente con el coprovinciano, aparte de los problemas de cohesión de grupo o equipo.Además, otro aspecto que genera descontento es el favoritismo con "estrellitas". Por ejemplo, en Los Santos, hasta la última semana de enero, dos lanzadores incluidos en la preselección, no han acudido a las prácticas. La razón principal de hacer los anteriores sañalamientos es que soy santeño y además, estoy seguro que en general la gente que no vive de antoengaño y que ama la justicia se identifica con mis planteamientos.
Ojalá que se acabe con estas prácticas, ya que el objetivo del deporte aficionado es la captación y desarrollo de prospectos, entretener a la gente en actividades más o menos saludables, más no el sobresalir por la inclusión de personas que pertenecen a otra categoría.