Reflexiones, de la crisis venezolana
En el artículo del 7 de marzo señalaba mi preocupación por los falsos Mesías, que aquí podían aparecer, al que sucedía en Venezuela y había ocurrido anteriormente en Perú. Son lamentables acontecimientos de la semana pasada en la hermana República de Venezuela, cuya conclusión aún desconocemos, pero que seguramente no será nada halagador para el pueblo venezolano, pues dicha crisis profundizará los problemas sociales y agravará aún más la situación política. Todo este triste escenario nos debe servir de ejemplo y debemos reflexionar sobre ellos, porque como señalé en aquel artículo, en nuestro Panamá están presentes los mismos ingredientes que llevaron a los peruanos y venezolanos a creer en esos falsos Mesías.
La democracia no es solamente elecciones libres: indudablemente que un proceso electoral libre y honesto es un elemento importante en una democracia, pero por sí sólo no la sustenta. Es importante que lo planteado en la campaña electoral se cumpla, principalmente en lo que se refiere al combate de la pobreza, la honestidad de los que administran el Estado y un plan de desarrollo nacional.
La democracia además de elecciones libres y libertad plena también es distribución de riqueza, es crear oportunidades equitativas para todos, es gobernabilidad, es participación de todos los sectores. Como vemos, democracia es un sistema que implica muchos aspectos.
En Venezuela se realizaron elecciones transparentes, pero su gobernante dividió el país y se quedó en la demagogia sin resolver los problemas agobiantes de la población. Peor aún, los profundizó, siendo el protagonista de este panorama dantesco.
Los partidos políticos tienen la mayor responsabilidad por ser los organismos que dirigen la nave del Estado. No pueden continuar con la misma actitud y conducta. Deben ser los primeros en exigir nuevos planteamientos. Si los actuales líderes de esas organizaciones no toman las decisiones precisas, le corresponderá a los integrantes que sí creen en esa reingeniería de los partidos. De lo contrario serán sobrepasados por la población, y no serán protagonistas de las soluciones de las crisis que ellos no supieron evitar.
La Sociedad Civil debe ejercer una función orientadora y una de educación para que la población vote por los más capaces. Deben tener función fiscalizadora sobre los elegidos. Tendrán mayor credibilidad en la medida en que aporten alternativas de solución a los grandes problemas.
Los gobernantes deben tener claro que por haber sido electos por el pueblo, ese mismo pueblo tendrá la capacidad de anularlos si están destruyendo la democracia.
Los países ricos y las Instituciones de Financieras Internacionales mientras no entiendan que las actuales políticas económicas están profundizando la pobreza y ampliando, aún más, la distancia entre ricos y pobres, no solucionarán las crisis que ya han llevado a algunos países a la quiebra.
111Los gobernantes deben tener claro que por haber sido electos por el pueblo, ese mismo pueblo tendrá la capacidad de anularlos si están destruyendo la democracia.
En Venezuela los partidos políticos no escucharon a su pueblo, la corrupción fue galopante, los problema sociales se profundizaron y una nación rica quedó hundida en la pobreza. Los gobernantes continuaron con los mismos vicios y no tuvieron la hidalguía para romper el sistema. La sociedad civil pareciera que no jugó su papel y, probablemente frustrada de tanta decepción vivida, se confundió y no pudieron guiar al pueblo.
Hoy su situación es más complicada que hace una semana, mas se ha podido mantener la decisión de las elecciones. Sin embargo, nos preguntamos: ¿La democracia no se manipulará y se debilitará más aún?
Lo que esté sucediendo en Venezuela nos debe llevar a una reflexión final: O todos ponemos de nuestra parte, o todos seremos responsables por lo que pueda sucedernos y no tendremos moral para quejarnos.
La democracia no es solamente elecciones libres: indudablemente que un proceso electoral libre y honesto es un elemento importante en una democracia, pero por sí sólo no la sustenta. Es importante que lo planteado en la campaña electoral se cumpla, principalmente en lo que se refiere al combate de la pobreza, la honestidad de los que administran el Estado y un plan de desarrollo nacional.
La democracia además de elecciones libres y libertad plena también es distribución de riqueza, es crear oportunidades equitativas para todos, es gobernabilidad, es participación de todos los sectores. Como vemos, democracia es un sistema que implica muchos aspectos.
En Venezuela se realizaron elecciones transparentes, pero su gobernante dividió el país y se quedó en la demagogia sin resolver los problemas agobiantes de la población. Peor aún, los profundizó, siendo el protagonista de este panorama dantesco.
Los partidos políticos tienen la mayor responsabilidad por ser los organismos que dirigen la nave del Estado. No pueden continuar con la misma actitud y conducta. Deben ser los primeros en exigir nuevos planteamientos. Si los actuales líderes de esas organizaciones no toman las decisiones precisas, le corresponderá a los integrantes que sí creen en esa reingeniería de los partidos. De lo contrario serán sobrepasados por la población, y no serán protagonistas de las soluciones de las crisis que ellos no supieron evitar.
La Sociedad Civil debe ejercer una función orientadora y una de educación para que la población vote por los más capaces. Deben tener función fiscalizadora sobre los elegidos. Tendrán mayor credibilidad en la medida en que aporten alternativas de solución a los grandes problemas.
Los gobernantes deben tener claro que por haber sido electos por el pueblo, ese mismo pueblo tendrá la capacidad de anularlos si están destruyendo la democracia.
Los países ricos y las Instituciones de Financieras Internacionales mientras no entiendan que las actuales políticas económicas están profundizando la pobreza y ampliando, aún más, la distancia entre ricos y pobres, no solucionarán las crisis que ya han llevado a algunos países a la quiebra.
111Los gobernantes deben tener claro que por haber sido electos por el pueblo, ese mismo pueblo tendrá la capacidad de anularlos si están destruyendo la democracia.
En Venezuela los partidos políticos no escucharon a su pueblo, la corrupción fue galopante, los problema sociales se profundizaron y una nación rica quedó hundida en la pobreza. Los gobernantes continuaron con los mismos vicios y no tuvieron la hidalguía para romper el sistema. La sociedad civil pareciera que no jugó su papel y, probablemente frustrada de tanta decepción vivida, se confundió y no pudieron guiar al pueblo.
Hoy su situación es más complicada que hace una semana, mas se ha podido mantener la decisión de las elecciones. Sin embargo, nos preguntamos: ¿La democracia no se manipulará y se debilitará más aún?
Lo que esté sucediendo en Venezuela nos debe llevar a una reflexión final: O todos ponemos de nuestra parte, o todos seremos responsables por lo que pueda sucedernos y no tendremos moral para quejarnos.