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Reflexiones en torno al Canal III


Hoy concluyo la primera de muchas series que escribiré relacionadas con el tema del Canal y su rol dentro del desarrollo socioeconómico nacional. Este asunto, vital para entender, dirigir y aprovechar al máximo nuestros recursos naturales, está íntimamente ligado a los destinos mismos de la Nación panameña.
Hace algunos días ( El Universal, martes 11 de abril de 2000) Ricardo Martinelli - ministro del ramo - manifestó entre otras cosas que "la administración del Canal trabaja arduamente en los estudios para determinar la viabilidad de un tercer juego de esclusas debido a que existe conciencia sobre la competitividad con otras rutas y la tendencia de las navieras hacia el uso de barcos Post Panamax".
¿Cuáles rutas? ¿La novedosa vuelta por el Cabo de Hornos, la cercana trocha de Suez o los imaginarios canales por los ríos Atrato en Colombia y el San Juan en Nicaragua? Agregó también el alto funcionario que "el proyecto conceptual o de prefactibilidad para este tercer juego de esclusas podría estar listo en los próximos 60 días quedando pendientes los estudios sobre la demanda, financiamiento y demás detalles, los cuales estarán concluidos a final de año".
Sería bueno que revisaran lo que sucedió durante la administración norteamericana con el proyecto en referencia. Dicha información está, además del detalle de cómo invirtieron 75 millones de dólares antes de abandonar la idea, dentro de las crónicas de la Secretaría de Guerra de 1931, ley pública 280, primera sesión del 79 Congreso, estudio del canal ístmico de 1947, anexo 6, parte 2.
Concluyó sus declaraciones el señor ministro agregando que "Panamá sería irresponsable al no preparar un plan de ampliación del Canal cuando casi la mitad de la flota mundial son barcos Post Panamax, tomando en cuenta hasta el mínimo detalle".
Irresponsable sería - señor ministro - entrar en semejante aventura descabellada, ignorando las reales y mucho más económicas competencias que construirán otros países para buscar el beneficio del trasiego mercantil a través de sus respectivos territorios.
¿Por qué no desarrolla como proyectos propios la Autoridad del Canal sistemas para el almacenamiento y traslado de granos, mercancías perecederas, productos químicos, contenedores y muchos otros elementos afines en ambos terminales de la vía interoceánica? ¿No sería un complemento más rentable y creativo adicionar un sistema de válvulas paralelas que permitan el flujo en ambas direcciones dentro del actual oleoducto transístmico y generar así dos polos económicos en la región oriental del país, evitando la nociva migración humana hacia la ciudad capital además de la presión de tránsito que dichos buques ejercen hoy sobre la brecha istmeña?
Para concluir me referiré al tema de la carestía de agua para operar el Canal. En la medida de que se complementen algunas de las actividades antes mencionadas se harán más selectivos los cruces de naves por la vía interoceánica. Dicho lo anterior la Autoridad del Canal, junto con el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales, tendrían más disponibilidad del preciado líquido que almacenan los embalses existentes. Además, ambas entidades podrían desarrollar en conjunto una operación para captar, tanto en Miraflores como en Gatún, gran parte de los 50 millones de galones de agua dulce que cada tránsito emplea y reutilizarlos para aliviar substancialmente los problemas que causa la ausencia de dicho líquido en las dos principales urbes del país.

101 años de Panamá América

 
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