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Reflexiones en torno a Howard


El 20 de julio asistí, en representación de la Curia, al acto de sanción presidencial de la Ley por que se dispone un régimen especial para el establecimiento y operación del área económica especial Panamá-Pacífico y se crea la entidad autónoma del Estado denominada Agencia del Area Económica Especial Panamá-Pacífico.
Lo gigantesco del hangar donde se celebró el acto, la extensión del área de Howard, sus infraestructuras, su cercanía al Océano Pacífico y en fin, su privilegiada localización, que la distingue como la "perla de la corona" de las áreas revertidas, me movieron a repensar sobre la posición geográfica de Panamá, sus orígenes, su presente y su futuro y el rol, que debe jugar en el concierto de las naciones, la globalización, los tratados de libre comercio, etc.
Hace 500 años, ese puente de tierra y puente entre los grandes océanos, que es el Istmo de Panamá, sirvió como confluencia de tres continentes y como punto de irradiación de la cultura cristiana, promoviendo la igualdad y la fraternidad, lo que hoy ha significado entre otros valores, ser un modelo de convivencia y unión de razas y culturas, que caracterizan a la nacionalidad panameña.
A principios de siglo, en 1914 se construyó el Canal. 63 años después, y a través de luchas, eminentemente pacíficas, culminaron en los Tratados del Canal, que han significado, no sólo el desmantelamiento de un enclave colonial, sino la integración de valiosos bienes y nuevas riquezas, como Howard, que están siendo puestas a la disposición de la nación.
Años más tarde y a consecuencia de la integración de nuestro territorio, con el rescate de la "tierra prometida", la antigua Zona del Canal está produciendo la nueva realidad que nos está permitiendo usufructuar más efectivamente la posición geográfica que nos concedió el Creador. Esta nueva tierra y esta nueva área económica, no debe ser como la antigua Zona, de ingrata recordación, donde los panameños éramos discriminados, sometidos a poderes extranjeros y donde las decisiones eran tomadas por otras personas que representaban intereses extraños a los nuestros.
Recordamos un pasaje del antiguo testamento: Dios le dijo a Abraham, padre de una multitud de naciones, y le prometió: "yo te daré a ti y después de ti, a tu posteridad, la tierra en que vives como peregrino y vendré a juzgar la nación que los ha oprimido y después s aldrán cargados de riqueza" (Gen.) El Dios eterno ha puesto el futuro en nuestras manos y tenemos el derecho y la obligación de usufructuar los bienes y la posición geográfica concedidos por la misericordia divina. Para ello, aspiramos a que durante los próximos años, dicha área sea de una auténtica "economía solidaria". Que no se constituya otro enclave económico, controlado por poderes fácticos de dentro y fuera del país, sino que genere, ante tanta riqueza y opulencia, oportunidades de trabajo a los panameños que necesitamos consolidar un país con equidad y justicia social. Para eso contamos con el entusiasmo, la preparación, la gente y los conocimientos. Que los resultados de su puesta en marcha signifiquen el mejor homenaje a nuestros ancestros, próceres y mártires patriotas, que nos soñaron como nación, y que garantice el mejor aprovechamiento de estos bienes revertidos y los integre efectivamente a la economía nacional.
Todos sabemos que la sanción de esta ley hubiera sido preferible mucho antes, en el siglo pasado o en el año del centenario de la República. Pero, no es tarde para proponernos, gobernantes y gobernados, que en el año 2024, a los que el Señor nos conceda la dicha de vivir, volver a esta área para contemplar cómo los panameños hemos sido capaces de superar las metas propuestas, que hoy por hoy son, $$600 millones de inversión, 23,000 empleos directos, 50,000 empleos indirectos y 240 empresas establecidas. El Area Económica Especial Panamá -Pacífico debe convertirse en un proyecto-país.
Suplicamos a nuestra madre, patrona y medianera nacional, Santa María La Antigua, interceda ante su hijo, Jesucristo, Nuestro Señor, por el bienestar de todos los que han contribuido a la expedición de la ley. Que bendiga a los futuros servidores públicos, a los empresarios e inversionistas, y que los oriente a desarrollar esta nueva instalación, integrada y de uso múltiple.

101 años de Panamá América

 
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