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Reflexiones para un Año Nuevo


Creemos en los hombres y mujeres de mi patria; en aquellos que aún no han perdido la esperanza de mejores días para este suelo que nos vio nacer; en aquellos que tienen como sostén y guía la presencia de valores éticos y morales en las actuaciones de su vida pública y privada; creemos en los medios de comunicación cuando en sus críticas hay respeto, buenas intenciones y sobre todo, aportes que pueden ser ayuda para mejorar las condiciones de vida de todos los panameños; creemos en los partidos políticos cuando anteponen el bienestar y el progreso de la república a sus intereses partidistas y ambiciones de poder; en aquellos dirigentes que saben coordinar esfuerzos a fin de conseguir que todas las fuerzas vivas de Panamá se organicen para dar su cuota de sacrificio en aras de una nación próspera que necesita mucho de sus buenos hijos.
El nuevo año 2002 debe ser de reflexiones que nos lleven a evaluar nuestras acciones, a fin de darnos cuenta si estamos actuando como lo exige el país, como debe hacerlo el panameño responsable y digno de haber nacido en este suelo.
El nuevo año demanda un cambio de actitud que nos lleve a pensar en todos los sectores de la República y a trabajar por su mejoramiento integral. Gobierno, empresa privada, trabajadores y comunidad en general tienen que identificarse frente a los problemas que está confrontando la Nación de manera sincera, pensando firmemente en el futuro de Panamá. No es el momento para la crítica destructiva, ni para el análisis interesado de empresarios y políticos que, en lugar de ayudar a la solución del problema económico y social que estamos viviendo, se encargan de echar leña al fuego para ir deteriorando la incipiente democracia que tenemos y que necesitamos fortalecerla con la participación de todos los que, verdaderamente, están interesados en el presente y futuro de este país.
El país seguirá adelante en la medida en que comprendamos que urge un cambio de actitud en la mente politizada de muchos; que los legisladores perredistas antes que entorpecer la marcha de la administración gubernamental en el seno de la Asamblea Legislativa, se dediquen a trabajar por el mejoramiento de las comunidades que los eligieron; que tanto empresa privada como partidos políticos, pueblo y gobierno se identifiquen con su tarea de contribuir al engrandecimiento de la República, muy lejos de intereses políticos y personales.
El nuevo año demanda una sincera concertación que salve nuestra tradición de pueblo libre y democrático, que lleve a cada rincón de la República el mensaje esperanzador de que el futuro de Panamá estará en las mejores manos para manejar con eficiencia y capacidad la nave del Estado.

101 años de Panamá América

 
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