Reflexiones y análisis
Como nunca he llegado al poder político, desconozco las reacciones que tienen los que sí lo han logrado y la forma de actuar de aquellos que llegan a la cima. Cuando los militares dieron el golpe, quedaron tan golpeados que buscaban civiles que tomaran el poder para salir de lo que les había tocado. Al no encontrar quienes los acompañaran, lo llevaron los primeros días hasta convencerse de poder hacerlo y se quedaron gobernando. Fue tanto el gusto que duraron 21 años y salieron tras una invasión norteamericana, que fue nuestra liberación a pesar de que ahora, aquellos que aplaudían las tropas en Calle 50, la critican y reniegan de la misma. ¡Cuánta hipocresía! Luego, llegó el primer gobierno democrático y cometieron tantas equivocaciones, que aún ahora pagamos las consecuencias. Tenemos la misma Constitución de corte militarista, la misma ley de la vivienda, el PRD ganó las siguientes elecciones, los sindicatos tienen la misma ideología, los mismos personajes y la misma forma de entorpecer muchas acciones oficiales. Tuvo cosas buenas pero, al llegar al poder, se equivocaron en muchas más.
Llegó el Presidente Pérez Balladares y, si bien es cierto que modernizó el PRD, continuó con algunas prácticas producto de los militares. Cuando él hizo un llamado a la oposición para formar un gobierno de consenso, ellos se negaron a formar parte del mismo combo que nos había martirizado durante 21 años. Tuvo la suerte de contar con mayoría en el Legislativo, y pudo gobernar a su libre albedrío.
Cuando ganó doña Mireya, llamó a los perdedores a incorporarse en su gobierno y ellos se negaron también. Los problemas del actual gobierno han sido por no contar con una mayoría holgada en la Asamblea Legislativa. Para colmos, los verdes que una vez apoyaron la candidatura de doña Mireya y luego se abrieron con Alberto Vallarino, también se le separaron para juntarse con sus eternos enemigos, porque los verdes y el PRD no eran adversarios, eran enemigos políticos. No sólo le negaron gobernabilidad a la Presidenta, sino que ayudaron a romper pactos ya hechos, de parte de algunos legisladores. Para mí es inconcebible ver a la plana mayor del PRD asistir a un homenaje al líder del PP y cantar o aguantarse el "habla pueblo habla" que significaba la oposición cerrada a los militares.
A veces los rencores son tan grandes que no importan ciertas actuaciones con tal de fregar al adversario. A la larga o a la corta, se voltea la tortilla contra los que así actúan porque han tomado un camino equivocado. Lo que la oposición hizo el año pasado, lo recibe de vuelta este período. Me produce hilaridad cuando los PRD hablan de que la Sra. Presidenta controla los tres poderes del Estado. Para hablar se necesita mucha lengua y poca memoria. Ya no recuerdan que, del período 94-99, el Dr. Pérez Balladares también controló los tres poderes y muchas cosas más. Lo que sucede es que los panameños no tienen memoria y no he escuchado a nadie decirlo.
Es que la política es un ir y venir, se repiten "en espiral" las situaciones; lo que hoy hacen unos, mañana lo critican en sus adversarios. Lo sabroso es dominar políticamente y otra es estar en la podrida. Cuando se prueba el poder, se extraña con nostalgia al perderlo. Con tal de poseerlo, se hacen alianzas que a leguas se ve que son equivocadas. Pero, lo que mal empieza, mal acaba. Al percatarse el PRD de que habían perdido el control de la Asamblea, sus intervenciones fueron inapropiada, llenas de insultos vergonzosos. Para vengarse del triunfo del gobierno, decidieron salirse de los Diálogos, posición errada y que comentaremos en otro artículo. A veces no entiendo a los políticos y otras veces no los tengo claros.
Llegó el Presidente Pérez Balladares y, si bien es cierto que modernizó el PRD, continuó con algunas prácticas producto de los militares. Cuando él hizo un llamado a la oposición para formar un gobierno de consenso, ellos se negaron a formar parte del mismo combo que nos había martirizado durante 21 años. Tuvo la suerte de contar con mayoría en el Legislativo, y pudo gobernar a su libre albedrío.
Cuando ganó doña Mireya, llamó a los perdedores a incorporarse en su gobierno y ellos se negaron también. Los problemas del actual gobierno han sido por no contar con una mayoría holgada en la Asamblea Legislativa. Para colmos, los verdes que una vez apoyaron la candidatura de doña Mireya y luego se abrieron con Alberto Vallarino, también se le separaron para juntarse con sus eternos enemigos, porque los verdes y el PRD no eran adversarios, eran enemigos políticos. No sólo le negaron gobernabilidad a la Presidenta, sino que ayudaron a romper pactos ya hechos, de parte de algunos legisladores. Para mí es inconcebible ver a la plana mayor del PRD asistir a un homenaje al líder del PP y cantar o aguantarse el "habla pueblo habla" que significaba la oposición cerrada a los militares.
A veces los rencores son tan grandes que no importan ciertas actuaciones con tal de fregar al adversario. A la larga o a la corta, se voltea la tortilla contra los que así actúan porque han tomado un camino equivocado. Lo que la oposición hizo el año pasado, lo recibe de vuelta este período. Me produce hilaridad cuando los PRD hablan de que la Sra. Presidenta controla los tres poderes del Estado. Para hablar se necesita mucha lengua y poca memoria. Ya no recuerdan que, del período 94-99, el Dr. Pérez Balladares también controló los tres poderes y muchas cosas más. Lo que sucede es que los panameños no tienen memoria y no he escuchado a nadie decirlo.
Es que la política es un ir y venir, se repiten "en espiral" las situaciones; lo que hoy hacen unos, mañana lo critican en sus adversarios. Lo sabroso es dominar políticamente y otra es estar en la podrida. Cuando se prueba el poder, se extraña con nostalgia al perderlo. Con tal de poseerlo, se hacen alianzas que a leguas se ve que son equivocadas. Pero, lo que mal empieza, mal acaba. Al percatarse el PRD de que habían perdido el control de la Asamblea, sus intervenciones fueron inapropiada, llenas de insultos vergonzosos. Para vengarse del triunfo del gobierno, decidieron salirse de los Diálogos, posición errada y que comentaremos en otro artículo. A veces no entiendo a los políticos y otras veces no los tengo claros.