default

Reforma


Nos esforzamos por encontrar una respuesta al bajo desempeño estudiantil, sobre todo, en comprensión lectora y aritmética básica reformando el currículo. Pero no hacemos lo propio para reformar el currículo oculto, aquél que forja la personalidad nacional de los alumnos mediante sus interacciones cotidianas con padres, profesores y figuras públicas que, al aparecer, reiteradamente en los medios, modelan valores y actitudes de los niños y jóvenes. Veamos algunas.

1. Incapacidad de reconocer errores. Bajo la premisa de que el director o el profesor (las autoridades) jamás se equivocan, estos nunca aceptan públicamente haber errado, ni se disculpan. En los casos de errores evidentes, le echan la culpa a algún subordinado o al público que "entendió mal". Eso afirma la tesis de la infalibilidad de la autoridad y por tanto la imposibilidad de esperar una disculpa o renuncia.

2. El profesor o la autoridad pública, como tiene el poder, entonces tiene la razón. Rara vez encontraremos funcionarios de alto nivel discrepar con lo que propone el presidente o ministro o autoridad local, así hayan planteado algo disparatado. Los funcionarios cercanos se alinean con los deseos del jefe. "Tiene usted razón, jefe". Funcionarios así no garantizan mucha eficiencia.

3. Actitud sumisa, pasiva-agresiva. Hay alumnos que son objeto de sistemática discriminación, burla, maltrato psicológico o físico, y se ven obligados a aguantar porque "así son las cosas". Mientras no tienen poder, se someten al maltrato. Pero el día que lo tienen, actúan con los demás como lo hicieron antes con ellos y humillan a aquel que se atreve a contradecir al jefe.

¿Quién reforma este currículo oculto, acaso más poderoso que el formal?

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América