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Reforma, parches o conveniencia


Si mal no recuerdo, Martín Torrijos prometió apoyar la Constituyente Paralela. No bien tuvo las credenciales presidenciales en sus manos, olvidó lo dicho y regresó a las dos Asambleas. Dicen sus seguidores que con la Constituyente el tiempo sería largo y el costo económico alto. En la forma en que buscan imponerla, el tiempo es corto y el costo mucho más alto, ya que se trata de la Carta Magna, lo más importante para los panameños.
"El apuro trae cansancio", reza el dicho. ¿Por qué ese apuro de última hora?
Pensemos que en la manera martiniana, tendríamos que soportar que 71 legisladores, personas llenas de defectos, asuman la decisión de unas modificaciones a la Constitución, para que otros 78 golpeen la mesa afirmativamente sin poder cambiar ni una letra.
Así que los de ahora tienen una gran responsabilidad en esas reformas. Sería más saludable que todo un pueblo acepte o la rechace y el peligro de aceptación recaería sólo en la espalda de un pueblo cansado de engaños y desesperanzas.
Ahora que, finalmente, se ha conocido a fondo las reformas, son muchos los que han salido a dejar sentada su oposición. Mientras la noticia fue en general que muchos dieron su aprobación, entre ellos, algunos del Foro 2020, políticos y medios de comunicación.
Quiero creer que ignorar el verdadero contenido ha hecho que se apresuraran a opinar a la ligera. Sin embargo, ahora que hemos profundizado en el contenido de las reformas, la oposición aumenta.
¿Cuál es el temor de los que apoyan las reformas, a tener una Constituyente Paralela?
¿Será que no han comprendido totalmente su significado? Por un lado la posibilidad de que exista; por otro, tienden entre esa probabilidad y la realidad, un puente de medio millón de personas que debiera firmar para solicitarla.
¿A quiénes quieren engañar? Te ofrecen un caramelo, pero le ponen veneno y lo dicen para que no lo coman. El pueblo dejó de ser tonto y cada día se aviva más, y comprende las intenciones que están disfrazadas tras una sonrisa.
No sólo están jugando con la voluntad de mejorar el país. Juegan también con la esperanza que 700 mil panameños pusieron en Martín Torrijos. Ahora, parte de ese pueblo se pregunta, ¿si antes de tomar posesión de la presidencia nos impone unos cambios que servirán para reforzar el poder que ya tiene, qué traerá después cuando se afiance en el poder y se valga del control de casi todo? Imitará a sus predecesores y hará una dictadura civil. Esto es peligroso porque el que prueba el poder absoluto una vez queda goloso.
¿Qué lograrán con esa conducta? La desconfianza del pueblo, del que los eligió y del que se opuso; no es conveniente que esto suceda porque en vez de aumentar la simpatía crecerá la oposición, no sólo a un gobernante, sino a un régimen que se ve venir y que ya los panameños conocemos.
Luego del triunfo que logró con creces en las elecciones, no necesita mano dura, sino voluntad política, honestidad y amor a su patria.
Mi opinión sobre estas reformas no es tan complaciente como para otros. Mejor no permitamos tentaciones que resulten costosas para todos. Basta notar la posición de los medios de comunicación con la única oposición que es el Partido Solidaridad, para entrever cuál será el futuro de Panamá y la suerte que correrán quienes osen oponerse.
"Rey muerto, rey puesto", reza el dicho. Ya vemos cómo se pliegan muchos que antes se le oponían. Algunos que nos e atrevían a salir de frente, ya no esconden su simpatía. Sólo pido trabajo para todos, respeto a los derechos de los panameños y de los que aquí viven; honestidad, ética, moral de verdad, no la que cada uno siente. Sólo pido que se recuerde que detrás de un gobierno está un pueblo vigilante de sus actuaciones y dispuesto a defender sus derechos.

101 años de Panamá América

 
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