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"Reforma" Tributaria


El diagnóstico está basado en el estudio de mayo de 1999 realizado por el Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT), un organismo internacional público, sin fines de lucro, especializado en administración tributaria creado en 1967 que agrupa a los directores de impuestos de treinta y tres (33) países miembros con sede en la República de Panamá. Dicho estudio confirmó lo que es evidente para cualquier estudiante de derecho tributario. La colcha de retazos que hoy conocemos como nuestro Código Fiscal, adoptado originalmente en 1956, es extremadamente compleja y difícil para cumplir por los contribuyentes y para administrar por las autoridades recaudadoras; además, en demasiadas ocasiones es incoherente. Ni hablar de su interacción con las docenas de leyes de "incentivos" fiscales y de reglamentos vigentes. En total existen más de 50 impuestos que no producen ni el 10% de los ingresos tributarios, pero le cuestan al Estado considerables sumas administrar. Amén de los engorros e inconvenientes que le causan a los contribuyentes.
En esas circunstancias, resulta evidente que un "reordenamiento y simplificación" del régimen tributario nacional es conveniente y hasta necesario. Más aún si va de la mano de un programa disciplinado de gastos gubernamentales y de un plan de administración tributaria moderno y eficiente, tal cual ha sido anunciado en el mismo instrumento divulgado por el Ministerio de Economía y Finanzas. Pero lo que se ha planteado hasta ahora no será neutral, ya que originará mayores ingresos tributarios para el Estado, principalmente por la ampliación del ITBM para incluir los servicios.
Uno de los problemas con esta deficiencia de la propuesta inicial del Gobierno es que implica pasarle dineros del sector privado y de los consumidores (aunque sean de la clase media y clase alta) al sector público. Recursos que podrían ser invertidos en forma productiva o gastados por los consumidores con efectos multiplicadores serán utilizados para el gasto o "inversión" pública por el Estado, quen ha demostrado ser pésimo invirtiendo y gastando.
Nos opusimos cuando se habló de una "reforma" ya que considerábamos, al igual que muchos otros, que este era el momento más inoportuno para realizarla. Quizá por eso el Gobierno ahora habla de "reordenamiento y simplificación", superando así el rechazo manifestado en contra de cualquier "reforma". Pero en el fondo promueve cambios legislativos que generarán mayores ingresos tributarios para el Estado, lo cual es injustificable, dada la realidad económica actual.

101 años de Panamá América

 
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