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Reformas Constitucionales


Faltando menos de treinta días para el referéndum, en el discurso público ya nadie habla de las otras dos normas de la Constitución Política que han propuesto reformar los gobernantes de turno. Toda la maquinaria política de gobierno y oposición se ha concentrado Ð como era de esperarse Ð en el tema de la reelección presidencial.
Ninguno de los promotores del SI o del NO busca ya discutir sobre las otras dos reformas, a saber, la eliminación de la revocatoria de mandato y la dotación de mayores recursos al Tribunal Electoral, ya que han reconocido que su causa pierde al traer estos temas a la tribuna pública.
Por un lado, los que apoyan la aventura reeleccionaria del Presidente Ernesto Pérez Balladares parecen haber realizado que su audiencia Ð es decir, los indecisos y los que hasta el momento favorecen el NO - no está interesada en conocer los argumentos a favor y en contra de estas reformas. Y es que la población en general no se siente afectada por reformas que conceden mayor independencia a los legisladores y al Tribunal Electoral. El pueblo hace mucho realizó que estos temas fueron introducidos con posterioridad a la iniciativa reeleccionista para hacerla más potable entre los políticos. Cualquier promotor del SI que se concentré en estos temas pierde credibilidad frente a su audiencia.
Por el otro, los que apoyan el No a las reformas constitucionales también han reconocido que la población no está interesada en las dos reformas que no tienen que ver con la reelección. En esas circunstancias, saben que tienen que dedicar sus escasos recursos en el asunto de fondo, es decir, la reelección inmediata.
Inclusive el debate público sobre este tema se ha concentrado en los logros o transgresiones del actual Presidente y no en la sustancia sobre la reelección presidencial en Panamá: ¿Está nuestra democracia lo suficientemente madura para tener un Presidente candidato? ¿Contamos con la estabilidad y fortaleza legal, institucional y moral para que una misma persona ocupe la Presidencia por diez años?
Ya consumido el país en la contienda electoral, la cual inevitablemente durará hasta mayo de 1999, tenemos que dejar constancia que nos han encauzado en una aventura que está desperdiciando talento y energía que pudieran ser utilizados para crear oportunidades de trabajo y atender las necesidades de una población que exige soluciones.

101 años de Panamá América

 
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