Reformas constitucionales: Metodología y descontaminación
C umplida por la presidenta Moscoso su promesa de convocar a la Asamblea Legislativa a sesiones extraordinarias, recaerá ahora en este Organo la responsabilidad de producir un buen Arto Legislativo con reformas que signifiquen un verdadero avance y respondan a las aspiraciones expresadas por la mayoría de la comunidad nacional. En ese sentido, será importante que la Asamblea, bajo el liderazgo del presidente Jacobo Salas, adopte una metodología que asegure los consensos y, en consecuencia, los resultados.
En primer lugar, estimo que debe abrirse el compás para escuchar, durante el primer debate del proyecto, la mayor cantidad posible de opiniones, incluyendo las de aquellos que se oponen a la vía de las dos asambleas y sostienen que las reformas sólo deben adoptarse por una asamblea constituyente. En mi opinión, como es absolutamente minoritaria y tampoco aporta ningún elemento sobre el contenido de las reformas, debe desestimarse desde el inicio mismo del debate.
En segundo lugar, creo que debiera trabajarse sobre las propuestas que cuentan con mayor consenso y que con más insistencia ha demandado la comunidad nacional: 1) la eliminación de una vicepresidencia; 2) la reducción del número de legisladores y la eliminación de uno de sus suplentes; 3) la elección de los legisladores por circuitos provinciales y comarcales; 4) la libre postulación para todos los cargos de elección, incluida la presidencia de la República, que terminaría el monopolio de los partidos sobre las mismas; 5) el cambio del sistema para la designación de los magistrados de la Corte Suprema; y 6) la introducción de la Asamblea Constituyente como tercera vía para reformar la Constitución Política.
En tercer lugar, estimo que debe descontaminarse el proyecto de Acto Legislativo de aquellas materias que fueron "aportes" de última hora, y que probaron ser altamente controvertidos durante las audiencias de la Comisión de Asuntos Constitucionales, bajo la presidencia del legislador reelecto, Wigberto Quintero. Entre ellas: 1) la eliminación del control previo, porque es evidente el riesgo que implicaría esa medida en el momento actual y la oposición que ha generado, encabezada por varios ex contralores; 2) la apertura para que puedan aumentarse las salas de la Corte Suprema, que levanta fundadas sospechas porque parece encaminada a reintroducir la "sala quinta"; 3) la atribución a los alcaldes del nombramiento del Tesoro Municipal, que debe seguir siendo de los consejos municipales, para mantener su independencia; 4) la facultad exclusiva al Tribunal Electoral para proponer reformas al Código Electoral, aún de manera excepcional, por cuanto priva a la Asamblea Legislativa de su función esencial de legislar; 5) la introducción del Tribunal de Cuentas independiente de la Contraloría que, aunque es una medida saludable, aparece en el proyecto sin precisiones, y además, no ha sido objeto de discusión; y 6) la a todas luces inconveniente propuesta que echaría a un lado a los suplentes de los magistrados de la Corte y de los procuradores, al otorgarle a éstos la facultad de designar sus reemplazos entre funcionarios del Organo Judicial o del Ministerio Público, cuando debe ser precisamente lo contrario.
En cuarto lugar, creo que deben evitarse los apuros. Es más importante alcanzar consensos sólidos y convenir textos claros. Y si el plazo previsto en la convocatoria resulta insuficiente, debe solicitarse a la Presidenta de la República que lo extienda, porque ganaría el país.
La lupa de quienes se han ocupado de exigirle más a la Economía, en tanto ciencia que trata de la producción y distribución de la riqueza, han incluso llegado a predecir su desaparición.
La inquietud contraria a la pasividad de la Economía, fundamenta en parte su alegato en el abismo existente entre desarrollo y valores. La visión emergente expresa que la evolución de una sociedad, que incluye la evolución de su sistema económico, está vinculada a los cambios del sistema de valores que está en la base de sus manifestaciones.
Los valores que rigen la vida de una sociedad son los que determinarán su visión del mundo, sus instituciones religiosas, sus empresas científicas, su tecnología y sus acuerdos políticos y económicos. Una vez expresados y codificados, los valores y los objetivos de la comunidad constituirán la estructura de las percepciones e ideas de la sociedad, y también determinarán las innovaciones y las adaptaciones sociales que ésta realice.
De lo que se trata, en consecuencia, es de ponderar en su justa dimensión el papel de los valores en todas las ciencias sociales, y por supuesto en la economía. "No puede haber ninguna ciencia social que esté desprovista de valores".
*Vicepresidente de REDPA.
En primer lugar, estimo que debe abrirse el compás para escuchar, durante el primer debate del proyecto, la mayor cantidad posible de opiniones, incluyendo las de aquellos que se oponen a la vía de las dos asambleas y sostienen que las reformas sólo deben adoptarse por una asamblea constituyente. En mi opinión, como es absolutamente minoritaria y tampoco aporta ningún elemento sobre el contenido de las reformas, debe desestimarse desde el inicio mismo del debate.
En segundo lugar, creo que debiera trabajarse sobre las propuestas que cuentan con mayor consenso y que con más insistencia ha demandado la comunidad nacional: 1) la eliminación de una vicepresidencia; 2) la reducción del número de legisladores y la eliminación de uno de sus suplentes; 3) la elección de los legisladores por circuitos provinciales y comarcales; 4) la libre postulación para todos los cargos de elección, incluida la presidencia de la República, que terminaría el monopolio de los partidos sobre las mismas; 5) el cambio del sistema para la designación de los magistrados de la Corte Suprema; y 6) la introducción de la Asamblea Constituyente como tercera vía para reformar la Constitución Política.
En tercer lugar, estimo que debe descontaminarse el proyecto de Acto Legislativo de aquellas materias que fueron "aportes" de última hora, y que probaron ser altamente controvertidos durante las audiencias de la Comisión de Asuntos Constitucionales, bajo la presidencia del legislador reelecto, Wigberto Quintero. Entre ellas: 1) la eliminación del control previo, porque es evidente el riesgo que implicaría esa medida en el momento actual y la oposición que ha generado, encabezada por varios ex contralores; 2) la apertura para que puedan aumentarse las salas de la Corte Suprema, que levanta fundadas sospechas porque parece encaminada a reintroducir la "sala quinta"; 3) la atribución a los alcaldes del nombramiento del Tesoro Municipal, que debe seguir siendo de los consejos municipales, para mantener su independencia; 4) la facultad exclusiva al Tribunal Electoral para proponer reformas al Código Electoral, aún de manera excepcional, por cuanto priva a la Asamblea Legislativa de su función esencial de legislar; 5) la introducción del Tribunal de Cuentas independiente de la Contraloría que, aunque es una medida saludable, aparece en el proyecto sin precisiones, y además, no ha sido objeto de discusión; y 6) la a todas luces inconveniente propuesta que echaría a un lado a los suplentes de los magistrados de la Corte y de los procuradores, al otorgarle a éstos la facultad de designar sus reemplazos entre funcionarios del Organo Judicial o del Ministerio Público, cuando debe ser precisamente lo contrario.
En cuarto lugar, creo que deben evitarse los apuros. Es más importante alcanzar consensos sólidos y convenir textos claros. Y si el plazo previsto en la convocatoria resulta insuficiente, debe solicitarse a la Presidenta de la República que lo extienda, porque ganaría el país.
La lupa de quienes se han ocupado de exigirle más a la Economía, en tanto ciencia que trata de la producción y distribución de la riqueza, han incluso llegado a predecir su desaparición.
La inquietud contraria a la pasividad de la Economía, fundamenta en parte su alegato en el abismo existente entre desarrollo y valores. La visión emergente expresa que la evolución de una sociedad, que incluye la evolución de su sistema económico, está vinculada a los cambios del sistema de valores que está en la base de sus manifestaciones.
Los valores que rigen la vida de una sociedad son los que determinarán su visión del mundo, sus instituciones religiosas, sus empresas científicas, su tecnología y sus acuerdos políticos y económicos. Una vez expresados y codificados, los valores y los objetivos de la comunidad constituirán la estructura de las percepciones e ideas de la sociedad, y también determinarán las innovaciones y las adaptaciones sociales que ésta realice.
De lo que se trata, en consecuencia, es de ponderar en su justa dimensión el papel de los valores en todas las ciencias sociales, y por supuesto en la economía. "No puede haber ninguna ciencia social que esté desprovista de valores".
*Vicepresidente de REDPA.