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Reformas electorales y sociedad civil


La sociedad civil está conformada por los estamentos más importantes de la organización nacional. La sociedad civil es la matriz que engloba ciudadanos, partidos políticos, gobierno, instituciones y todo cuanto forma parte de la estructura social de un estado. Por consiguiente, la sociedad civil posee una primacía jerárquica que los partidos políticos están obligados a reconocer, so riesgo de divorciarse, por ejemplo, de sus militantes y perder su base de sustentación. Partiendo de estas premisas, no tiene sentido que en las discusiones sobre las reformas electorales, las cúpulas de los partidos políticos se opongan a que las organizaciones representativas de la sociedad civil tengan derecho a voz y voto.
Olvidan los egoístas dirigentes de los partidos que los receptores principales de las reformas electorales son los votantes , puesto que es a ellos a quienes se les fortalece o debilita en sus derechos a elegir libremente a sus legítimos representantes. En cambio es sumamente preocupante que los representantes de los partidos sean los únicos con derecho a voz y voto en el debate. Las fallas y vicios en la legislación electoral son obra directa de los partidos. Estos se opusieron, de manera enfática el PRD y los arnulfistas, en el anterior ciclo de reformas a que la ley exija la identificación de los donantes económicos a las campañas electorales, y la cuantía de sus aportes. Los partidos políticos mantienen contra viento y marea el sistema de circuitos plurinominales que permite el contrasentido de que los candidatos que alcanzan la votación más alta tengan menos acceso a la Asamblea Legislativa que los candidatos de votación más baja. Los partidos políticos respaldan la exigencia anticonstitucional de que los medios de comunicación financien encuestas a su costo y se sometan a requisitos burocráticos del Tribunal Electoral, que constituyen una censura previa. Los partidos políticos arrancaron jugosas partidas para organizar la educación política de sus militantes y no se sabe a ciencia cierta si esto se cumple rigurosamente.
La sociedad civil es el todo; la sociedad política, la parte.
Pero está visto que la escopeta la disparan los conejos en materia de reformas electorales.

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