default

Reformas entre la riqueza y la pobreza


CON RESPECTO al crecimiento económico y al incremento de bienes materiales, debemos admitir que, ciertamente, en la actualidad hay abundancia de riquezas, servicios, bienes y productos, más que en épocas anteriores. También es cierto que sólo puede disfrutar de ellos una pequeña parte de la población. Se calcula, en efecto, que el 80% de los recursos materiales se encuentran en manos del 20% de la población mundial, mientras que el 80% de los hombres sólo tienen acceso al 20% de los bienes.
La brecha existente entre los que viven en la abundancia y los desposeídos, tiende a crecer sin parar. Paradójicamente, en nuestro tiempo caracterizado por un acelerado aumento de las riquezas, la inmensa mayoría de los hombres lucha por sobrevivir en medio del hambre, la ignorancia y la miseria. Y los panameños no escapan de esto.
Abundan ciudadanos irresponsables en el uso del dinero. El panameño, rico o pobre gusta, generalmente de lo que cree es vivir bien. No escatima esfuerzo para lograrlo. Prefiere a menudo, sea, por escapar de sus problemas cotidianos, o simplemente por no asumir sus responsabilidades, gastarse lo poco que gana en juegos de azar, en la diversión o entretenimiento malsano consumiendo bebidas y drogas ilícitas sin control alguno.
Similar desorden se observa en la adquisición de productos de lujo; en la utilización de las llamadas "líneas psíquicas" o astrológicas, y en las muy difundidas "líneas sexuales"; etc.
En relación a las reformas fiscales propuestas por el gobierno, creo que todos debemos pagar impuestos sea cual fuere el salario. Así mismo, los negocios lícitos que tengan que ver con lo expuesto en el párrafo anterior deben gravarse al máximo posible. Con esto, podríamos estar contribuyendo al bienestar físico, mental y social de una sociedad enferma por el consumo de productos que conllevan a la despersonalización de la familia panameña, y se contribuiría a aliviar la pésima distribución de la riqueza.
Por otro lado, el concepto de progreso social, expresado únicamente en términos de crecimiento económico, no tiene validez, si se tiene presente que la abundancia de riqueza y el alto grado de sofisticación en los sistemas de producción conviven con niveles aterradores de miseria. Esta presencia simultánea de gran progreso material con niveles inaceptables de miseria y marginalidad es, sin duda, uno de los mayores problemas del mundo contemporáneo. La realidad parece demostrar que, cuando se busca el crecimiento económico como único objetivo, se obtiene como resultado una brecha aún mayor entre quienes lo tienen todo y quienes realmente carecen de lo más indispensable.
No quiero decir con lo anterior que el crecimiento económico y el progreso material sean inútiles o innecesarios. Ciertamente éstos tienen efectos positivos y constituyen un elemento importante del progreso de la comunidad. Sólo quiero aclarar que la creación de riqueza por sí sola no logra el objetivo del desarrollo que se quiera obtener, y que contribuye a él en la medida en que vaya asociada con otros frentes de acción.
El objetivo fundamental del progreso social es la elevación humana de los pueblos, donde reinen la paz, la justicia y la fraternidad; donde no exista la miseria ni la violencia, donde los hombres tengan la oportunidad de realizar plenamente su potencial. Por ello:
  • El desarrollo debe ser total y compartido, ya que la desigualdad, el individualismo y la injusticia impiden el avance hacia la armonía social.

  • El desarrollo debe ser libre. El hombre está llamado a ser artífice de su propio destino y en su libertad encontramos la esencia de su dignidad.

  • El desarrollo debe ser solidario; debe tener como objetivo al hombre; debe basarse en una escala de valores, en la reflexión y en la educación. Exige el fortalecimiento de la familia y debe ser integral en el contexto de un sano proceso de socialización.


Cualquiera sea la meta propuesta por el actual gobierno en relación a las reformas fiscales, siempre será necesario hacer sacrificios y renunciar a otras satisfacciones para alcanzar el objetivo final. Sin embargo, el documento debe ser consultado y analizado por todo ciudadano responsable. De hecho, todos estamos llamados a hacer una contribución, grande o pequeña, a la tarea de construir un mejor país para todos.
(gemiliani@cwpanama.net)

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América