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Reformas imbecilizadoras y reformas necesarias


AUNQUE TODAVÍA no hay información precisa sobre las reformas que quiere hacer el Ministerio de Educación en los primeros años de la secundaria, ha quedado clara su pretensión de eliminar algunos de los pocos cursos que quedan y que exigen leer y comprender lo que se lee como los de historia y geografía, además de los que tienen que ver con el enaltecimiento espiritual como los de música y arte.

Si bien los textos de geografía y de historia que el Ministerio de Educación ha impuesto a todas las escuelas del país son inexactos en información fáctica y de pobre calidad, más lamentable es que eliminen las materias del currículo en vez de cambiar los textos y optar por otros con nuevo contenido. Hace medio siglo se estudiaba historia universal y geografía física que, de existir ahora, lograrían por lo menos que, en Canal Once, no le atribuyan a otro las palabras más famosas de Luis XIV ni sigan refiriéndose a los maremotos con la palabra respectiva en japonés.

Nuca se oyen denuncias sobre la ?nueva pedagogía local? que, en la primaria, en la secundaria y en la universitaria, consiste en prestarles a los alumnos juegos de páginas tomadas de cualquier parte para que les saquen copias, sin recurso al texto formal, además de que, con una frecuencia alarmante, los alumnos tienen que pasar horas buscando en Internet (si tienen acceso) lo que el docente no enseña.

También es, por cierto, lamentable que las preocupaciones por el estado de la educación se orienten hacia el resultado final, o sea la educación superior cuando nadie ignora que dos tercios de los que toman los exámenes de admisión de la Universidad de Panamá fracasan. Además, si los que pasan no saben leer, ¿qué podrán aprender?

La reforma que es indispensable será posible cuando todos dejen de rasgarse las vestiduras y regarse cenizas sobre la cabeza gritando que la educación es un desastre, y vean la causa. Entonces, del Palacio Justo Arosemena, si un día llega a merecerse ese preclaro nombre, podrían finalmente salir leyes que hagan realidad el consejo que dejó Justo Arosemena escrito: ?El gobierno que quiera educar al pueblo tiene que comenzar por la escuela primaria". Esa es la edad de aprender a leer, a escribir y a hablar. Algo puede lograrse todavía en los años que quieren reformar pero después no hay salvación.

101 años de Panamá América

 
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