Reformas a la seguridad social: Lo que sí dijo el Banco Mundial
Las reformas, contrario a lo que algunos articulistas señalan, han generado mayor equidad, principalmente entre los sectores más humildes del sistema.
DENTRO de escasos días, la Asamblea Nacional se apresta a realizar el debate en torno a las reformas que necesita el sistema de seguridad social. Reformas que, por sus implicaciones sociales y financieras han despertado el interés de diversos sectores de la sociedad panameña, quienes han expresado a través de diversos medios sus puntos de vista con respecto a las mismas.
Y mientras en Panamá continúa este debate, en el Banco Mundial se da a conocer un reciente estudio titulado: "Keeping the Promise of Old Age Income Security in Latin America" ("Manteniendo la promesa de la Seguridad del Ingreso en la Vejez en América Latina"), el cual trata de evaluar la experiencia del conjunto de países de la región que ha reformado su sistema de seguridad social, pasando de un sistema público de pensiones basado en el reparto a un sistema de capitalización individual.
A pesar que las reformas cuentan con menos de una década de implementación en la mayoría de estos países (con excepción de Chile que lo hizo en 1981), lo que es considerado por los autores del estudio como poco prematuro para esbozar conclusiones definitivas, éstos consideran que son evidentes los beneficios en materia social, fiscal y financiera en las economías que las han realizado. Siendo el reto más importante hacia delante el de extender la cobertura del sistema formal de prevención social a un mayor número de trabajadores de la región.
Interpretando los hallazgos del documento, podemos mencionar los beneficios de las reformas:
Beneficio Social: Los sistemas públicos de pensión de un solo pilar, es decir el pago al sistema a través de los ingresos corrientes de los individuos (los salarios), generan transferencias regresivas de los trabajadores más pobres a grupos relativamente pequeños de trabajadores con ingresos superiores que están cubiertos por el sistema. Mientras que los sistemas multipilares, que incluya un componente procedente de los fondos propios del individuo, "pueden reducir las transferencias regresivas y aumentar la equidad de los trabajadores a los cuales cubre".
En otras palabras, las reformas, contrario a lo que algunos articulistas señalan, han generado mayor equidad, principalmente entre los sectores más humildes del sistema. Es difícil, entonces, acusar a las mismas de profundizar la injusticia social.
Beneficio Fiscal: El estudio señala que con la ejecución de las reformas, la sostenibilidad fiscal ha mejorado en los países donde se aplicaron, pues disminuye tanto la deuda pública en concepto de pensiones (muchas en exceso generosas del sistema antiguo) como en los costos asociados a las transiciones al nuevo sistema.
La introducción de estas reformas han permitido que los gobiernos desactiven oportunamente la bomba de tiempo fiscal que amenazaba con estallar, toda vez que se incrementaba los recursos que tenían que destinar para cancelar las prestaciones a un número cada vez mayor de pensionados, mientras que la proporción a trabajadores activos cada vez era menor. Al liberarse de esta carga, los gobiernos pueden destinar más recursos para proyectos destinados a beneficiar a las personas más vulnerables de la sociedad, muchas de las cuales ni siquiera tienen acceso al sistema de seguridad social y se están en precaria situación económica.
Beneficios Financieros: El estudio indica que "el crecimiento de los fondos de pensión y de otros inversionistas institucionales han permitido aumentar la flexibilidad y el dinamismo de los mercados de capitales". Lo que se interpreta como un espaldarazo de estas reformas al desarrollo de los mercados de capitales en la región, los cuales cumplen un rol importante en la movilización de recursos financieros hacia la inversión, lo que contribuye de forma positiva en el desarrollo económico. Aunque persisten algunas limitaciones como portafolios similares, concentración de administradores de fondos y comisiones altas, entre otros, éstas se pueden mejorar replanteando aspectos normativos o introduciendo elementos creativos para preservar la eficiencia de los administradores.
Frente a estos logros, el documento indica que queda pendiente la tarea de aumentar la cobertura del sistema a un segmento más amplio de latinoamericanos, para evitar así el peligro de la pobreza en la vejez de los habitantes de la región. Este es un reto tan viejo como el sistema, el cual el sistema solidario jamás ha resuelto.
Es interesante destacar que el Banco Mundial no recomienda interrumpir las reformas. Al reestructurar de manera profunda los sistemas de pensiones abultados y poco equitativos, las reformas aplicadas han sido un necesario paso adelante y cuentan con múltiples posibilidades para mejorar tanto su diseño como el funcionamiento en los nuevos sistemas.
En conclusión, para los que aportamos y aportaremos al sistema de pensión en las próximas décadas, resulta imperioso que el debate sobre las posibles reformas se fundamente en consideraciones técnicas, encima de conceptos sesgados de índole ideológicos o partidistas.
El estudio del Banco Mundial y sus anexos debe ser objeto de lectura completa y desapasionada por quienes tienen en sus manos la responsabilidad del sistema.
En el sitio web del Banco Mundial (www.worldbank.org/keepingthepromise) hay disponible más información relacionada con este estudio.
(*) El autor es un cotizante joven de la Caja de Seguro Social.
DENTRO de escasos días, la Asamblea Nacional se apresta a realizar el debate en torno a las reformas que necesita el sistema de seguridad social. Reformas que, por sus implicaciones sociales y financieras han despertado el interés de diversos sectores de la sociedad panameña, quienes han expresado a través de diversos medios sus puntos de vista con respecto a las mismas.
Y mientras en Panamá continúa este debate, en el Banco Mundial se da a conocer un reciente estudio titulado: "Keeping the Promise of Old Age Income Security in Latin America" ("Manteniendo la promesa de la Seguridad del Ingreso en la Vejez en América Latina"), el cual trata de evaluar la experiencia del conjunto de países de la región que ha reformado su sistema de seguridad social, pasando de un sistema público de pensiones basado en el reparto a un sistema de capitalización individual.
A pesar que las reformas cuentan con menos de una década de implementación en la mayoría de estos países (con excepción de Chile que lo hizo en 1981), lo que es considerado por los autores del estudio como poco prematuro para esbozar conclusiones definitivas, éstos consideran que son evidentes los beneficios en materia social, fiscal y financiera en las economías que las han realizado. Siendo el reto más importante hacia delante el de extender la cobertura del sistema formal de prevención social a un mayor número de trabajadores de la región.
Interpretando los hallazgos del documento, podemos mencionar los beneficios de las reformas:
Beneficio Social: Los sistemas públicos de pensión de un solo pilar, es decir el pago al sistema a través de los ingresos corrientes de los individuos (los salarios), generan transferencias regresivas de los trabajadores más pobres a grupos relativamente pequeños de trabajadores con ingresos superiores que están cubiertos por el sistema. Mientras que los sistemas multipilares, que incluya un componente procedente de los fondos propios del individuo, "pueden reducir las transferencias regresivas y aumentar la equidad de los trabajadores a los cuales cubre".
En otras palabras, las reformas, contrario a lo que algunos articulistas señalan, han generado mayor equidad, principalmente entre los sectores más humildes del sistema. Es difícil, entonces, acusar a las mismas de profundizar la injusticia social.
Beneficio Fiscal: El estudio señala que con la ejecución de las reformas, la sostenibilidad fiscal ha mejorado en los países donde se aplicaron, pues disminuye tanto la deuda pública en concepto de pensiones (muchas en exceso generosas del sistema antiguo) como en los costos asociados a las transiciones al nuevo sistema.
La introducción de estas reformas han permitido que los gobiernos desactiven oportunamente la bomba de tiempo fiscal que amenazaba con estallar, toda vez que se incrementaba los recursos que tenían que destinar para cancelar las prestaciones a un número cada vez mayor de pensionados, mientras que la proporción a trabajadores activos cada vez era menor. Al liberarse de esta carga, los gobiernos pueden destinar más recursos para proyectos destinados a beneficiar a las personas más vulnerables de la sociedad, muchas de las cuales ni siquiera tienen acceso al sistema de seguridad social y se están en precaria situación económica.
Beneficios Financieros: El estudio indica que "el crecimiento de los fondos de pensión y de otros inversionistas institucionales han permitido aumentar la flexibilidad y el dinamismo de los mercados de capitales". Lo que se interpreta como un espaldarazo de estas reformas al desarrollo de los mercados de capitales en la región, los cuales cumplen un rol importante en la movilización de recursos financieros hacia la inversión, lo que contribuye de forma positiva en el desarrollo económico. Aunque persisten algunas limitaciones como portafolios similares, concentración de administradores de fondos y comisiones altas, entre otros, éstas se pueden mejorar replanteando aspectos normativos o introduciendo elementos creativos para preservar la eficiencia de los administradores.
Frente a estos logros, el documento indica que queda pendiente la tarea de aumentar la cobertura del sistema a un segmento más amplio de latinoamericanos, para evitar así el peligro de la pobreza en la vejez de los habitantes de la región. Este es un reto tan viejo como el sistema, el cual el sistema solidario jamás ha resuelto.
Es interesante destacar que el Banco Mundial no recomienda interrumpir las reformas. Al reestructurar de manera profunda los sistemas de pensiones abultados y poco equitativos, las reformas aplicadas han sido un necesario paso adelante y cuentan con múltiples posibilidades para mejorar tanto su diseño como el funcionamiento en los nuevos sistemas.
En conclusión, para los que aportamos y aportaremos al sistema de pensión en las próximas décadas, resulta imperioso que el debate sobre las posibles reformas se fundamente en consideraciones técnicas, encima de conceptos sesgados de índole ideológicos o partidistas.
El estudio del Banco Mundial y sus anexos debe ser objeto de lectura completa y desapasionada por quienes tienen en sus manos la responsabilidad del sistema.
En el sitio web del Banco Mundial (www.worldbank.org/keepingthepromise) hay disponible más información relacionada con este estudio.
(*) El autor es un cotizante joven de la Caja de Seguro Social.