Reformas y desempleo
Cuando se aprobaron a tambor batiente las reformas fiscales, sus defensores y quienes las conocían superficialmente, aseveraron que las consecuencias no irían más allá de afectar a quienes ganaban más.
Algunas voces advirtieron entonces, con poco o ningún éxito, que tales medidas impondrían todo su rigor sobre las capas medias y los sectores más empobrecidos del país, pese a que muchos de los cambios ponían un límite hasta los 700 balboas.
A vuelta de página, sin embargo, los hechos empiezan a zanjar la discusión, y no sería de extrañar que a estas alturas, malabaristas de los números hayan comenzado a ver cómo burlan las medidas, que han comenzado a presentarse como un yugo en el cuello de cada contribuyente.
Quienes ganan mil balboas mensuales, por ejemplo, reciben algo menos de dos tercios de lo devengado; las propias empresas se han visto obligadas a aplicar ajustes que en la mayoría de los casos han significado deshacerse de empleados, muchos necesarios, y buscar otra manera de resolver sus urgencias laborales, más convenientes ahora, considerando el competitivo mundo que impone la globalización.
Pero allí no termina todo. Influenciadas bajo las viejas tesis de que los empleadores despiden sin consideración, muchas personas buscan, precisamente en las empresas, las razones de sus cesantías, sin percatarse de que, -como se advirtió-, las reformas han producido un efecto en cadena que va más allá de la estabilidad laboral, y que abarca inclusive el propio costo de la vida. Ha sido un huracán silencioso cuyos efectos apenas se comienzan a sentir.
Los defensores dirán: "es que el Estado ha creado beneficios para los ciudadanos". Veamos: ¿Es proporcional ese beneficio a los descuentos que se hacen a empresas y trabajadores? ¿Han mejorado los servicios públicos? ¿Dónde se invierte ese dinero?
Si se informara a la Nación a dónde van a parar esos beneficios, con seguridad, resultarían menos dramáticas las altas cifras impuestas a los contribuyentes. Incluidas aquellas provenientes de los monopolios de juegos de azar. ¿Cuánto percibe, por ejemplo, la Lotería Nacional de Beneficencia, adónde y en qué se efectúan sus inversiones?
Algunas voces advirtieron entonces, con poco o ningún éxito, que tales medidas impondrían todo su rigor sobre las capas medias y los sectores más empobrecidos del país, pese a que muchos de los cambios ponían un límite hasta los 700 balboas.
A vuelta de página, sin embargo, los hechos empiezan a zanjar la discusión, y no sería de extrañar que a estas alturas, malabaristas de los números hayan comenzado a ver cómo burlan las medidas, que han comenzado a presentarse como un yugo en el cuello de cada contribuyente.
Quienes ganan mil balboas mensuales, por ejemplo, reciben algo menos de dos tercios de lo devengado; las propias empresas se han visto obligadas a aplicar ajustes que en la mayoría de los casos han significado deshacerse de empleados, muchos necesarios, y buscar otra manera de resolver sus urgencias laborales, más convenientes ahora, considerando el competitivo mundo que impone la globalización.
Pero allí no termina todo. Influenciadas bajo las viejas tesis de que los empleadores despiden sin consideración, muchas personas buscan, precisamente en las empresas, las razones de sus cesantías, sin percatarse de que, -como se advirtió-, las reformas han producido un efecto en cadena que va más allá de la estabilidad laboral, y que abarca inclusive el propio costo de la vida. Ha sido un huracán silencioso cuyos efectos apenas se comienzan a sentir.
Los defensores dirán: "es que el Estado ha creado beneficios para los ciudadanos". Veamos: ¿Es proporcional ese beneficio a los descuentos que se hacen a empresas y trabajadores? ¿Han mejorado los servicios públicos? ¿Dónde se invierte ese dinero?
Si se informara a la Nación a dónde van a parar esos beneficios, con seguridad, resultarían menos dramáticas las altas cifras impuestas a los contribuyentes. Incluidas aquellas provenientes de los monopolios de juegos de azar. ¿Cuánto percibe, por ejemplo, la Lotería Nacional de Beneficencia, adónde y en qué se efectúan sus inversiones?