Reformas y método
Si hubo durante la campaña recién pasada un grupo que poco valor parecía darle a la imperiosa necesidad de dotar al país con una nueva Constitución, fue el PRD. En no pocas veces, su candidato, hoy Presidente electo, se contradijo sobre el tema, reiterando que el tema constitucional no era una prioridad. ¿Paradójico? Hace dos semanas nos enteramos de las propuestas de reformas planteadas por el gobierno entrante.
Algunos recibimos un resumen informativo de las mismas la mañana del día en que las anunciaron. Personalmente pensé que se trataba de una real consulta, buscando opiniones previas. Sin embargo, no fue así. Lo demás es ya historia.
El desarrollo del tema, entre apuros y cuentos, no pasa de ser una jugada más para incluirle reformas cosméticas a la actual Carta, so pretexto de modernización y de consolidación de las instituciones democráticas; las cuales, dicho sea de paso, no están como están por los artículos que la propuesta pretende reformar. De esto, podemos escribir libros con argumentos.
El fondo de la reforma planteada es, para los propósitos de esta discusión, intrascendente. La van a aprobar siguiendo la misma práctica de siempre, entre la jugada y la componenda. Comentarla y analizarla, aunque lo hemos hecho en privado, sale sobrando. El método utilizado es el cuestionado.
Si bien en la campaña el presidente electo Torrijos poco dijo del tema, habló en extenso a través de cuñas y mensajes del concepto "Patria Nueva" y vendió bien esa idea, creando grandes expectativas en torno a su papel como conductor y forjador de la misma. Me pregunto, ¿se construye esa patria nueva, de verdad, usando las prácticas perniciosas de la patria vieja?
El tiempo permitirá, y pronto, evaluar la gestión del nuevo gobierno en su conjunto. El es el que ha abierto la oportunidad adelantada para opinar de su primer acto político como Presidente electo.
El voto mayoritario recibido por el Sr. Torrijos debe servirle como la mayor inspiración para lucirse como estadista y proyectar a esa nueva generación política, que de seguro representa, como idónea y capaz para asumir el reto grande de forjar Patria, no de administrar cuotas de poder. Si lo constitucional no era prioritario hace unos meses, ¿por qué lo es ahora? ¿Por qué no abrir ese gran debate nacional bajo su mandato y presidir, a través de la consulta serena y seria, la definición del gran rumbo institucional del la República?
Decir que la propuesta no está escrita en piedra, es repetir una frase gastada que ya la hemos oído, unos más que otros, cuando en ocasiones anteriores se debatieron reales temas nacionales.
Citar a la Asamblea a todos los sectores es precisamente la mascarada que se busca para decir que se consultó, pero que nada cambió cuando se cierra el tercer debate. Hasta cabildo abierto llamaron a esto. En esta citación comparecieron muchos, con distintos propósitos, usando la reforma como pretexto o como excusa. Me tocó asistir como representante del Partido Solidaridad, junto con algunos de sus directivos. Expusimos nuestra posición, que no es otra que la misma que hicimos pública como propuesta electoral. La dijimos y nos fuimos. Nos sentimos con esta actitud no sólo tranquilos y consecuentes con nuestro proceder político, sino seguros de que en el corto plazo, cuando los reales problemas emerjan y los cambios no solucionen nada respecto del futuro y complejo desarrollo político el país, podremos decir: ¡se lo dijimos! No era el momento para apuros de esta índole.
No cabe duda de que gobernar significa decidir. Si decides bien o mal, hasta esa es tu potestad cuando tienes el mandato para hacerlo.
En esta primera oportunidad, triunfó la patria vieja y sus métodos sobre la nueva, hasta en sus exponentes más notorios. No se percibió liderazgo, más allá del necesario para negociar con el gobierno saliente, la convocatoria a sesiones extraordinarias, en caso de que la "consulta o el debate" se prolonguen.
Como dije a un grupo de apreciados amigos, cada quien busque su balcón, porque será interesante ver pasar todo lo que viene.
Algunos recibimos un resumen informativo de las mismas la mañana del día en que las anunciaron. Personalmente pensé que se trataba de una real consulta, buscando opiniones previas. Sin embargo, no fue así. Lo demás es ya historia.
El desarrollo del tema, entre apuros y cuentos, no pasa de ser una jugada más para incluirle reformas cosméticas a la actual Carta, so pretexto de modernización y de consolidación de las instituciones democráticas; las cuales, dicho sea de paso, no están como están por los artículos que la propuesta pretende reformar. De esto, podemos escribir libros con argumentos.
El fondo de la reforma planteada es, para los propósitos de esta discusión, intrascendente. La van a aprobar siguiendo la misma práctica de siempre, entre la jugada y la componenda. Comentarla y analizarla, aunque lo hemos hecho en privado, sale sobrando. El método utilizado es el cuestionado.
Si bien en la campaña el presidente electo Torrijos poco dijo del tema, habló en extenso a través de cuñas y mensajes del concepto "Patria Nueva" y vendió bien esa idea, creando grandes expectativas en torno a su papel como conductor y forjador de la misma. Me pregunto, ¿se construye esa patria nueva, de verdad, usando las prácticas perniciosas de la patria vieja?
El tiempo permitirá, y pronto, evaluar la gestión del nuevo gobierno en su conjunto. El es el que ha abierto la oportunidad adelantada para opinar de su primer acto político como Presidente electo.
El voto mayoritario recibido por el Sr. Torrijos debe servirle como la mayor inspiración para lucirse como estadista y proyectar a esa nueva generación política, que de seguro representa, como idónea y capaz para asumir el reto grande de forjar Patria, no de administrar cuotas de poder. Si lo constitucional no era prioritario hace unos meses, ¿por qué lo es ahora? ¿Por qué no abrir ese gran debate nacional bajo su mandato y presidir, a través de la consulta serena y seria, la definición del gran rumbo institucional del la República?
Decir que la propuesta no está escrita en piedra, es repetir una frase gastada que ya la hemos oído, unos más que otros, cuando en ocasiones anteriores se debatieron reales temas nacionales.
Citar a la Asamblea a todos los sectores es precisamente la mascarada que se busca para decir que se consultó, pero que nada cambió cuando se cierra el tercer debate. Hasta cabildo abierto llamaron a esto. En esta citación comparecieron muchos, con distintos propósitos, usando la reforma como pretexto o como excusa. Me tocó asistir como representante del Partido Solidaridad, junto con algunos de sus directivos. Expusimos nuestra posición, que no es otra que la misma que hicimos pública como propuesta electoral. La dijimos y nos fuimos. Nos sentimos con esta actitud no sólo tranquilos y consecuentes con nuestro proceder político, sino seguros de que en el corto plazo, cuando los reales problemas emerjan y los cambios no solucionen nada respecto del futuro y complejo desarrollo político el país, podremos decir: ¡se lo dijimos! No era el momento para apuros de esta índole.
No cabe duda de que gobernar significa decidir. Si decides bien o mal, hasta esa es tu potestad cuando tienes el mandato para hacerlo.
En esta primera oportunidad, triunfó la patria vieja y sus métodos sobre la nueva, hasta en sus exponentes más notorios. No se percibió liderazgo, más allá del necesario para negociar con el gobierno saliente, la convocatoria a sesiones extraordinarias, en caso de que la "consulta o el debate" se prolonguen.
Como dije a un grupo de apreciados amigos, cada quien busque su balcón, porque será interesante ver pasar todo lo que viene.