Regatas de camiones
Hace algunos meses, en un gran operativo policial, se detuvo a jóvenes conductores que participaban en una regata de automóviles en una vía aledaña al aeropuerto de Albrook. Las multas, requisas de vehículos y padrinos, llovieron como nunca; y los medios de comunicación soltaron los nombres de hijos de connotadas figuras. El susto fue tan grande y la amenaza de repetir el operativo tan sonoro, que estas carreras prácticamente se acabaron. En Santiago, hubo luego una que otra, más movida por la imitación que por otra cosa, hasta que un accidente fatal hizo que también terminaran. Hoy día, ni en Río Hato se corre como antes, mientras el autódromo de Altos de Capira quedó a la mitad. Sin embargo, los sábados en la mañana, algunos mozalbetes se esmeran en reeditar las carreras en la autopista Arraiján-La Chorrera; pero el pésimo estado de la vía les está cobrado un alto precio y por allí aparecen tirados.
No obstante, en las últimas semanas, una nueva modalidad de carrera, que sepamos inédita en el mundo, tiene lugar en el Corredor Norte, en las vías de acceso de Albrook y la Universidad Tecnológica, entre las 10 y 11 de la noche. Si Singapur creyó que haría historia con la primera carrera nocturna de Fórmula 1, Panamá se puede ufanar de contar con la primera regata nocturna de camiones volquetes, de 12 y más ruedas, y 20 ó más toneladas, del mundo. Puntualmente arrancan cada noche en rondas sucesivas de 10 camiones, con acelerador hasta el fondo, ocupando todas las calles, a más de 120 kilómetros por hora, haciendo retumbar la vía y forzando a los autos particulares a apartarse para no ser borrados.