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A reglamentar el transporte público


La presidenta de la República, en recientes declaraciones, reitera la posición del Gobierno nacional, en no autorizar el aumento del pasaje del transporte público, sin antes renovar o acondicionar el equipo mecánico que presta el servicio. Por otro lado, uno de los dirigentes del gremio de los transportistas, se queja de las exigencias del Banco Nacional de Panamá, para conceder los préstamos necesarios para la modernización del equipo rodante.
Entiendo que la experiencia del Banco Nacional en otros financiamientos similares a distintos grupos de transportistas, ha sido muy negativa, por lo que es recomendable mucha prudencia de parte de la Banca Estatal al otorgar nuevos créditos.
Sin embargo, pareciera ser que ninguna de las partes involucradas: Gobierno, transportistas, y Banco Nacional, estén tomando en consideración el único factor que puede garantizar el éxito de ese indispensable servicio, debe existir el compromiso de que todos los conductores de esos vehículos de transporte colectivo devengaran un salario fijo, de donde se les deduzca las cuotas correspondientes a las prestaciones sociales, brindandoles paz mental a ellos y sus familiares. Automáticamente se eliminarían los temibles diablos rojos y de otros colores que, actualmente, siembran luto y dolor entre la ciudadanía.
¿Cómo puede ser posible esto? Muy sencillo, hoy en día, los conductores o palancas, como los conocen algunos, son personas a quienes los dueños de los buses se los entregan con el compromiso de remunerarles diariamente una suma elevada, pagar el combustible, y lo que sobre, si es que queda algo, es para quien estuvo durante ocho horas o más detrás del timón. En esas condiciones de trabajo, nadie va a reportar si hay desajustes de frenos u otras anomalías graves del bus, pues, si lo hace, no come él ni su familia por el tiempo que dure la reparación. Esto explica los atropellos y colisiones frecuentes "por fallo repentino de los frenos".
También aclara las carreras irresponsables sobrepasando un bus al otro, disputándose pasajeros, aún cuando ya no quepan más personas, pues el conductor esta consciente de que si no conduce así, no podrá conseguir el sustento diario. Nos extrañamos de la cantidad de boletas sin pagar de esto señores, ¿pero, de dónde saldrá el dinero para cubrirlas?.
Los dueños del transporte alegan que, el negocio no da para mejorar el servicio, por eso la exigencia del aumento del pasaje, sin embargo, un alto porcentaje de ellos tampoco cumplen puntualmente con los abonos a los créditos recibidos de instituciones financieras. Si el negocio es tan malo; ¿por qué insisten en aumentar la flota vehicular?

101 años de Panamá América

 
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