Reinventando el PRD
El gran reto del partido oficialista será reinventarse políticamente para sacar ventaja de los agotados electores internos del colectivo, pues todos tienen claro que la oferta es la misma. El PRD ha fracasado en promover el relevo generacional y sus numerosos miembros han desistido (o están cansados) en su emancipación del centralismo que supuestamente los agobia. De allí que cada cierto tiempo se han contentando con ejercer sólo el voto, abanicar banderas y consignas durante las concentraciones, debido a que el debate ideológico les ha sido escamoteado muy a menudo por los centros de poder.
Desde mediados de los ‘90, el PRD logró sobrevivir con el recurso de las "redefiniciones". La más notoria fue en la campaña de Martín Torrijos, con vínculos naturales, políticos y sociales en todas las corrientes internas del partido. En la historia reciente, las aspiraciones confesadas de los últimos candidatos ya "lanzadas al ruedo" para las primarias, se sustentan en evitar conflicto, vender a otros la idea de la unión, explorar popularidades individuales y no enfrentarse en el debate. Pero quienes confunden son aquellos quienes asisten a las concentraciones de cada candidato, tal como el presidente Torrijos, quien estuvo con Navarro y Balbina. Y también el presidente de la Asamblea, Pedro M. González, y tantos otros más.
¿Hay diferencias? Algunos piensan que son cosméticas y que en el fondo están todos apuntando a lo mismo: seguir el ejemplo.