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Relaciones maestro-alumno


¿Cuáles son las posibles relaciones entre el maestro o profesor y sus alumnos? Esta es una muy importante pregunta que debemos responder atendiendo recomendaciones pedagógicas del tenor siguiente: Por ejemplo, podemos considerar sin duda tres grandes grupos de relaciones entre el maestro y sus discípulos, así: 1) autoritario; 2) laissez faire "dejar hacer", es decir indiferente; 3) democrático. Cada una de estas formas de relación, crea un diferente tipo de situaciones dentro del aula, que se caracterizan porque causan resultados más o menos predecibles, que a su vez acarrean definitivas implicaciones sobre lo que el maestro o profesor cree que debe hacer para que sus alumnos aprendan.
Además, un particular tipo de relación entre el maestro o profesor y sus alumnos presupone una respectiva relación con su cultura. Hay que tener en cuenta que un maestro o profesor autoritario se considera como un arquitecto o conservador de una cultura, y el maestro o professor democrático cree que su labor cultural es la de un líder que trata de reformarla. Y, en cambio, el maestro o profesor laissez faire considera que la cultura es un mal necesario fuera de la naturaleza, y que debería ser ignorada o neutralizada tanto como fuese posible. Pero, pasemos a definir lo que es cada uno de estos tipos de maestros o profesores.
El maestro o profesor autoritario es aquel que ejerce un control firme y centralizado, y se caracteriza porque dirige de cerca cada acto de sus alumnos. Hace todos los planes del curso a seguir y de él emanan todas las iniciativas e investigaciones. Es más, indica a los alumnos lo que deben pensar y hacer. En el aula, el maestro o profesor autoritario se considera como el único agente activo y a los alumnos los considera como pasivos receptores de instrucción e información. Como resultado de esta actitud, los niños o jóvenes, según el caso, tienden a la apatía y la dependencia, lo mismo que a demostrar poca capacidad de iniciativa e iniciar acción alguna en el grupo.
El maestro o profesor laissez faire se sitúa en el extremo opuesto. En realidad, no dirige. Está presente y puede contestar las preguntas, pero esencialmente permite que los alumnos sigan su propia iniciativa. Generalmente son los estudiantes quienes deciden lo que quieren hacer y cómo lo harán. En esta situación los alumnos logran realizar algunos trabajos, pero actúan con inseguridad.
El maestro o profesor democrático, en una situación democrática de enseñanza- aprendizaje, desempeña el papel de un dirigente democrático. Su propósito principal es dirigir a los alumnos al estudio de problemas significativos de la materia que él enseña. En una clase democrática, las ideas del profesor están tan sujetas a la crítica como la de los alumnos. Aunque el maestro o profesor sea una autoridad en la materia, y en nuestra opinión así debe ser, la situación permite que los alumnos se animen a pensar por ellos mismos. Por tanto, un maestro o profesor democrático es el más apropiado para mantener una perspectiva del aprendizaje, que haga hincapié en que la conducta y la experiencia humana sean positivas. En este caso, el comportamiento de los alumnos es diferente a los anteriores: dan evidencias de mantener un ambiente más amistoso y confiable, que en los grupos de profesores autoritarios. Es palpable que demuestran tener más iniciativa y que trabajan más eficazmente que los grupos de alumnos bajo la dirección de maestros o profesores autoritarios y laissez faire.
Particularmente, para una Nación como Panamá, que lucha por la democracia, no sería nada edificante mantener en las aulas, relaciones no democráticas entre profesores y alumnos. Además, porque las evidencias hasta ahora disponibles, indican que los alumnos aprenden más eficazmente en una aula escolar democrática que en ambientes autoritarios o ambientes de laissez faire.
Conviene hacer, algunas advertencias sobre las relaciones democráticas en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Por ejemplo, que no se confunda las situaciones de laissez faire, como ocurre a menudo, por personas de poco criterio, como si fueran democráticas. Tampoco debe permitirse la degeneración de los términos democracia y democrático. Porque para algunos el término "democrático" aplicado a la enseñanza, es sinónimo de "fácil", "suave" e "indisciplinado". Pero lo evidente es que haciendo concesiones a la madurez y capacidad de los estudiantes, un grupo democrático puede trabajar al máximo nivel que permita su estado de salud, y su modo de actuar puede ser tan auténticamente riguroso como cualquier investigación científica.
(*)El autor es escritor y diplomático
Las reclusas del Centro Femenino forman parte de los más de 11, 000 detenidos de las distintas cárceles del país.
Cuando reciben la visita de los medios, como en el caso de Panamá América, salta a la vista su deseo de desahogarse y contar a la sociedad que allá adentro, están intentado cambiar.

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