Relaciones padres-hijos (II)
Al corregir hay que actuar con disciplina. Si el niño se merece un castigo, hay que imponérselo y cumplirlo, y no actuar blandamente.
LOS HOGARES EN LOS que existen personas hipocondríacas también son peligrosos, pues esos miedos se transmiten al niño. Por efecto de esto, se crían niños muy vulnerables y miedosos. Siempre hay que hablar a los niños de cosas positivas.
En todos los hogares debe haber una actitud positiva y hacerles sentir y creer que todo va a salir bien y que el futuro es brillante, no negro y oscuro.
Hay otros hogares donde sólo se habla de la vida ajena, criticando a los demás por los muchos o pocos defectos que puedan tener. La madre puede estar todo el día hablando de bochinches y esto engendra en los niños pensamientos y actitudes sumamente negativas y los crea así mismo, bochinchosos.
En otros hogares se habla constantemente de supersticiones. Esto produce niños nerviosos y asustadizos. Crea en su personalidad fantasías negativas que se graban indeleblemente en su subconsciente.
Cada persona en el mundo es diferente. Asimismo, cada hijo es diferente y único, por lo que necesita de un trato especial. No se debe generalizar nunca en el trato con los hijos. Se debe conocer a fondo las actitudes y problemas de cada uno individualmente.
Recuerden que cada hijo es importante y tiene sus propias virtudes, cualidades y dones que deben ser reconocidas y apreciadas. Felicítelo por sus triunfos y estimúlelo, sin buscar siempre lo negativo.
Los padres deben corregir a los niños sin humillarlos ni utilizar frases hirientes, ya que eso les puede crear graves complejos que afectan su auto imagen. Cuando se corrige a un niño se debe hacer con amor y cariño, sin ofenderlo, para que sienta en cada momento que es querido a pesar de todo.
Al corregir hay que actuar con disciplina. Si el niño se merece un castigo, hay que imponérselo y cumplirlo, y no actuar blandamente.
Los padres deben apoyarse mutuamente y no contradecirse delante del niño. Hay que apoyar la decisión del que impone el castigo, aunque no se esté de acuerdo.
Cuando los niños se pelean entre ellos, no se debe intervenir a favor de ninguno ni entrar en la discusión, a menos que se lo pidan. Se debe actuar con imparcialidad, ya que los niños siempre se arreglan entre ellos. Se debe intervenir solamente para buscar la paz.
Jamás se debe caer en el error del favoritismo, aunque alguno de los hijos se lo merezca porque se destaca de los demás por ser más inteligente o aplicado en la escuela y sea más cariñoso o amoroso. Mostrar favoritismo puede causar al otro u otros sentimientos de rechazo al ver cómo favorecen a su hermano o hermana. Eso es injusto e incorrecto, ya que todos son iguales ante Dios y deben serlo ante sus padres también. A veces algún niño puede necesitar cuidados especiales, como los recién nacidos o los que nacen enfermitos. Pero estos son casos especiales y los padres deben ajustarse para ofrecer a cada niño, por igual, su amor y sus atenciones y cuidados.
Siempre inyecten confianza en sus hijos. Háganles ver que ellos pueden y son capaces de realizar todo lo que se propongan. Hay que formarlos bien para la vida.
Sepan mandar, porque esto es un arte. Nunca confunda autoridad con tiranía. Saber mandar significa motivar, presentar argumentos, caminos y soluciones. Hay que aprender a motivar al niño para que aprenda a obedecer; pero eso sí, con buenos ejemplos suyos.
Dediquen tiempo a los niños. Hay que hablarles, jugar con ellos, rezar con ellos y, si es necesario, ayudarles en sus tareas escolares.
Es fundamental dedicar tiempo útil y de calidad a sus hijos. Los psicólogos dicen que bastan 20 minutos diarios, bien utilizados, para que el niño reciba calor, amor y los estímulos necesarios. Debe ser tiempo intensivo para que sirva.
Denle la importancia debida a los problemas de sus hijos. Para usted puede ser algo simple, pero para ellos es todo su mundo. Escúchenlos, ya que desde pequeños necesitan de alguien que los escuche y atienda. Si esto no se hace desde que son niños pequeños, cuando grandes buscarán a otras personas que lo hagan. Gánense la amistad y confianza de sus hijos.
Sepan despertar inquietudes, habilidades, intereses e ideales en sus niños. Háblenles de los héroes de la vida real, de mujeres y hombres santos y célebres, para que ellos se motiven a tratar de ser como ellos. Iluminen desde pequeños sus horizontes para que puedan ver más claramente todo lo bueno y valioso que hay en el mundo y que es digno de imitar.
Aprendan a respetar y a hacerse respetar. Hay que hacerles ver a los niños que ellos valen mucho, que son seres humanos que tienen dignidad, aún cuando se viva con recursos materiales limitados. Ellos valen por sí mismos, no por lo que tienen o no tienen. No debe hacerles sentir avergonzados de su pobreza u otras limitaciones.
Traten de ser los mejores amigos de sus hijos. Y esto lo lograrán con la ayuda de Dios, porque con Él somos ¡INVENCIBLES!
Olga Ardines: "Tengo 66 años y no he recibido ningún descuento del IDAAN. Además, no tengo conocimiento que esta institución realizaba descuentos a personas de la tercera edad".
Melchor Torrero: "Yo soy jubilado y no me he fijado en el recibo del IDAAN para saber si me hacen efectivo el descuento. Mi esposa es la que se encarga de cancelar la deuda de agua".
Héctor del Cid: "Soy jubilado y sí me hacen el descuento del 25%. Considero que la medida es conveniente para las personas de la tercera edad. En algo resuelve este descuento".
Enrique Caballero: "Todavía no he llegado a la edad de jubilación, pero a mi mamá que sí es jubilada, le hacen el descuento del 25%. Pienso que este beneficio ayuda bastante a los jubilados y pensionados".
LOS HOGARES EN LOS que existen personas hipocondríacas también son peligrosos, pues esos miedos se transmiten al niño. Por efecto de esto, se crían niños muy vulnerables y miedosos. Siempre hay que hablar a los niños de cosas positivas.
En todos los hogares debe haber una actitud positiva y hacerles sentir y creer que todo va a salir bien y que el futuro es brillante, no negro y oscuro.
Hay otros hogares donde sólo se habla de la vida ajena, criticando a los demás por los muchos o pocos defectos que puedan tener. La madre puede estar todo el día hablando de bochinches y esto engendra en los niños pensamientos y actitudes sumamente negativas y los crea así mismo, bochinchosos.
En otros hogares se habla constantemente de supersticiones. Esto produce niños nerviosos y asustadizos. Crea en su personalidad fantasías negativas que se graban indeleblemente en su subconsciente.
Cada persona en el mundo es diferente. Asimismo, cada hijo es diferente y único, por lo que necesita de un trato especial. No se debe generalizar nunca en el trato con los hijos. Se debe conocer a fondo las actitudes y problemas de cada uno individualmente.
Recuerden que cada hijo es importante y tiene sus propias virtudes, cualidades y dones que deben ser reconocidas y apreciadas. Felicítelo por sus triunfos y estimúlelo, sin buscar siempre lo negativo.
Los padres deben corregir a los niños sin humillarlos ni utilizar frases hirientes, ya que eso les puede crear graves complejos que afectan su auto imagen. Cuando se corrige a un niño se debe hacer con amor y cariño, sin ofenderlo, para que sienta en cada momento que es querido a pesar de todo.
Al corregir hay que actuar con disciplina. Si el niño se merece un castigo, hay que imponérselo y cumplirlo, y no actuar blandamente.
Los padres deben apoyarse mutuamente y no contradecirse delante del niño. Hay que apoyar la decisión del que impone el castigo, aunque no se esté de acuerdo.
Cuando los niños se pelean entre ellos, no se debe intervenir a favor de ninguno ni entrar en la discusión, a menos que se lo pidan. Se debe actuar con imparcialidad, ya que los niños siempre se arreglan entre ellos. Se debe intervenir solamente para buscar la paz.
Jamás se debe caer en el error del favoritismo, aunque alguno de los hijos se lo merezca porque se destaca de los demás por ser más inteligente o aplicado en la escuela y sea más cariñoso o amoroso. Mostrar favoritismo puede causar al otro u otros sentimientos de rechazo al ver cómo favorecen a su hermano o hermana. Eso es injusto e incorrecto, ya que todos son iguales ante Dios y deben serlo ante sus padres también. A veces algún niño puede necesitar cuidados especiales, como los recién nacidos o los que nacen enfermitos. Pero estos son casos especiales y los padres deben ajustarse para ofrecer a cada niño, por igual, su amor y sus atenciones y cuidados.
Siempre inyecten confianza en sus hijos. Háganles ver que ellos pueden y son capaces de realizar todo lo que se propongan. Hay que formarlos bien para la vida.
Sepan mandar, porque esto es un arte. Nunca confunda autoridad con tiranía. Saber mandar significa motivar, presentar argumentos, caminos y soluciones. Hay que aprender a motivar al niño para que aprenda a obedecer; pero eso sí, con buenos ejemplos suyos.
Dediquen tiempo a los niños. Hay que hablarles, jugar con ellos, rezar con ellos y, si es necesario, ayudarles en sus tareas escolares.
Es fundamental dedicar tiempo útil y de calidad a sus hijos. Los psicólogos dicen que bastan 20 minutos diarios, bien utilizados, para que el niño reciba calor, amor y los estímulos necesarios. Debe ser tiempo intensivo para que sirva.
Denle la importancia debida a los problemas de sus hijos. Para usted puede ser algo simple, pero para ellos es todo su mundo. Escúchenlos, ya que desde pequeños necesitan de alguien que los escuche y atienda. Si esto no se hace desde que son niños pequeños, cuando grandes buscarán a otras personas que lo hagan. Gánense la amistad y confianza de sus hijos.
Sepan despertar inquietudes, habilidades, intereses e ideales en sus niños. Háblenles de los héroes de la vida real, de mujeres y hombres santos y célebres, para que ellos se motiven a tratar de ser como ellos. Iluminen desde pequeños sus horizontes para que puedan ver más claramente todo lo bueno y valioso que hay en el mundo y que es digno de imitar.
Aprendan a respetar y a hacerse respetar. Hay que hacerles ver a los niños que ellos valen mucho, que son seres humanos que tienen dignidad, aún cuando se viva con recursos materiales limitados. Ellos valen por sí mismos, no por lo que tienen o no tienen. No debe hacerles sentir avergonzados de su pobreza u otras limitaciones.
Traten de ser los mejores amigos de sus hijos. Y esto lo lograrán con la ayuda de Dios, porque con Él somos ¡INVENCIBLES!
Olga Ardines: "Tengo 66 años y no he recibido ningún descuento del IDAAN. Además, no tengo conocimiento que esta institución realizaba descuentos a personas de la tercera edad".
Melchor Torrero: "Yo soy jubilado y no me he fijado en el recibo del IDAAN para saber si me hacen efectivo el descuento. Mi esposa es la que se encarga de cancelar la deuda de agua".
Héctor del Cid: "Soy jubilado y sí me hacen el descuento del 25%. Considero que la medida es conveniente para las personas de la tercera edad. En algo resuelve este descuento".
Enrique Caballero: "Todavía no he llegado a la edad de jubilación, pero a mi mamá que sí es jubilada, le hacen el descuento del 25%. Pienso que este beneficio ayuda bastante a los jubilados y pensionados".