Rendir cuentas
La sociedad panameña, a pesar de los esfuerzos desarrollados, no ha podido lograr que los gobernantes entiendan su obligación de informar a los ciudadanos a cerca de cómo se invierten los fondos públicos. El secretismo ha sido la tónica permanente de nuestras autoridades, lo que ha propiciado la censura constante de la comunidad, que justificadamente se pregunta, ¿qué se esconde?
Cuando pensábamos que esta anomalía iba cambiar ante la puesta en vigencia de la ley de transparencia, se aprueba un reglamento que cercena y desnaturaliza los objetivos de la excerta legal que, precisamente, consagra el derecho que tiene todo panameño de solicitar información sobre la gestión pública.
La falta de acceso a la información propicia el terreno adecuado para que se establezca la corrupción en el país. Por ello, requerimos un gobierno que entienda la necesidad de informar sobre todo y cada uno de los actos que desarrolla su administración. Es un derecho inalienable que tenemos todos.
Cuando pensábamos que esta anomalía iba cambiar ante la puesta en vigencia de la ley de transparencia, se aprueba un reglamento que cercena y desnaturaliza los objetivos de la excerta legal que, precisamente, consagra el derecho que tiene todo panameño de solicitar información sobre la gestión pública.
La falta de acceso a la información propicia el terreno adecuado para que se establezca la corrupción en el país. Por ello, requerimos un gobierno que entienda la necesidad de informar sobre todo y cada uno de los actos que desarrolla su administración. Es un derecho inalienable que tenemos todos.