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René Miró Barría, creatividad y naturaleza


René Miró Barría -Rony- cumple el 27 de marzo dos años de haberse despedido de nosotros sin querer. Sería por un accidente del destino que repentinamente dijo adiós. Se encontraba en el momento más productivo de su vida. Era un hombre de trabajo, espontáneo e independiente, pero también sabía ser disciplinado. Rony tenía un amor especial para el Panamá que llevaba adentro y que exploraba todos los días con la curiosidad de un científico.

Durante su adolescencia Rony fue rebelde, y lo siguió siendo durante el resto de su vida. Pero era una rebeldía dirigida contra todos los obstáculos que se oponían a su espíritu creativo. Uno a uno, Rony superaba escollos, alcanzando nuevas etapas en su carrera creativa. Su curiosidad lo llevaba a conocer cada rincón de la geografía del país, a navegar los poderosos ríos tropicales de ambas vertientes, a escalar sus montañas y serranías, a bañarse en quebradas y playas escondidas.

Quería conocer a la gente de las montañas, de los valles y de las playas panameñas. Quería compartir sus preocupaciones, sus modalidades, las preocupaciones existenciales, sus peleas y sus amores.

Rony no era sociólogo, ni antropólogo y menos historiador. En realidad, Rony era un poco de todo lo mencionado y, a la vez, mucho más. Era un hombre creativo, con un talento para sintetizar sus descubrimientos y expresarlos de manera sencilla.

Rony era un hombre que combinaba la naturaleza y la creatividad. Era la síntesis del hombre que lucha para conocer la naturaleza, (no para dominarla ni para transformarla), para integrarse a ella en forma creativa. Rony tenía una concepción del mundo y de sus problemas que se expresaba en su visión de país. Era muy conciente de lo que algunos llamarían la panameñidad. El ser de este país, como diría su tío Rodrigo Miró, y el querer ser de este país, como expresara Roque Javier Laurenza. ¡Qué distinción!

En sus venas se combinaban las corrientes más diversas del ser panameño. La flor del pensamiento y de la intelectualidad. El arraigo a la tierra y el amor de las frutas que derrama. La perseverancia por alcanzar las metas, no importa cuan lejanas o abstractas parecieran.

Hay que hacer una mención muy especial a la memoria de René Miró Gandásegui, padre, de quien Rony heredó esa pasión por la exploración de lo nuestro, así como su rebeldía. Igualmente, hay que mencionar a Bertita, su madre, de quien Rony aprendió a reconocer el valor de la lealtad y de la amistad.

René Miró Barría estará siempre presente, como el hijo, el amigo y, sobre todo, como el panameño quien contribuyó a que comprendiéramos mejor nuestro país y su gente.

101 años de Panamá América

 
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