Reparación de escuelas y reclamos
“Reparar” es sanar algo que estuvo en buen estado. Al año, el Ministerio de Educación debe reparar unas 500 escuelas de las más de tres mil que hay en el país. No es que las restantes no requieran de esas medidas, sino que se escogen aquellas que lo demandan con mayor urgencia.
Las reparaciones cuestan millones de dólares al año y se aplican por el deterioro lógico de los inmuebles o de las herramientas que se ponen en mano de los estudiantes y educadores. Sin embargo, es lamentable la rapidez con que ello ocurre. Algunas escuelas recién construidas, al año siguiente ya están siendo reparadas; sillas, pupitres, baños y hasta las paredes de las escuelas se deterioran de una manera asombrosa y a veces hasta incomprensible.
Es innegable la responsabilidad que en este tema posee el ministerio de Educación, ¿y los docentes y los propios estudiantes? Algunas informaciones revelan que computadoras y hasta inodoros hurtados de las escuelas aparecen luego en residencias de la propia comunidad donde opera el plantel.
Nada ético tiene que cada año se inviertan millones de dólares en lo mismo, y no se cuiden los inmuebles y los equipos que garantizan el proceso enseñanza-aprendizaje. No todo el tiempo las escuelas estuvieron en el desastroso estado en que las presentan. ¿Qué medidas se van a tomar para que, luego de las reparaciones que se hacen hoy, no se enfrente el mismo cuadro el próximo año?