¿Repartir pobreza o capitalizar solidaridad?
Asegurar el Seguro es invertir en el futuro si adoptamos una reforma que no reparta pobreza, sino que capitalice solidaridad con sentido común y económico. Desafortunadamente, la economía, es gris e insípida. Esto dificulta su consumo y tiende a la desinformación, y ésta, a su vez, crea mitos.
En torno al Seguro Social existe el mito de que un sistema de cuentas individuales no es solidario y que sólo se beneficiarían los trabajadores con ingresos altos. No es cierto. Para comunicarlo con sabor, expliquémoslo con culantro. Existen tres modelos de seguridad social: el de reparto, el de cuentas individuales y el mixto.
Con el actual sistema de reparto, los trabajadores activos, cotizamos mensualmente a un fondo que se usa, íntegro, para pagarle a los que ya están retirados. Esta solidaridad es fraudulenta y ñame. Un empleado que con un sueldo de B/. 450.00, cotiza sus 180 cuotas, aportó casi B/. 8,000.00 en 15 años. Jubilado a los 62 años, con una expectativa de vida de 82 años, habrá recibido B/. 65 mil en 20 años de retiro: ¡ocho veces lo que cotizó! ¿Quién puso los B/. 57 mil que él no aportó? Esto es solidaridad fraudulenta, porque los que están trabajando hoy no verán un centavo de lo que se supone están guardando. Esto es solidaridad ñame, porque ningún sistema de seguridad social se puede sostener, devolviendo al ahorrista ocho veces lo que aportó.
Con el sistema de cuentas individuales sí existe una cuenta a nuestro nombre, reservada para una jubilación futura y se establece un vínculo directo entre el esfuerzo de ahorro y la pensión.
A través de una pensión mínima garantizada por el Estado, el sistema de cuentas individuales tiene un sesgo positivo hacia los trabajadores más pobres, al eliminar una discriminación del sistema de reparto que nadie menciona: los pobres comienzan a trabajar más temprano en empleos más físicamente demandantes y, al jubilarse, con una vida de acceso irregular a la salud, sus expectativas de vida son menores.
El sistema de cuentas individuales tiene cuatro beneficios económicos. Primero, incrementa el empleo, porque la cuota obrero-patronal encarece las contrataciones y obstaculiza la creación de empleos. Segundo, incrementa el ahorro nacional, creando las bases para un desarrollo que no se financie con deuda. Tercero, debido al aumento del ahorro y del empleo, se potencia la productividad del trabajo, del capital y del PIB. Finalmente, el lazo que se crea entre el valor de la cuenta individual y la buena marcha de la economía, despierta el interés del ciudadano común por los temas económicos, evaporando poco a poco, los mitos de los que hablo al principio.
El sistema mixto combina el de reparto y el de cuentas individuales. Desde 1981 unos 10 países de América Latina han reformado su seguridad social. De sus experiencias podemos evaluar qué funciona y qué no.
El Presidente dijo que la solución del Seguro requiere "cirugía", no "aspirina". Comunicar las ventajas de un sistema de seguridad social mixto le permitiría al gobierno abrir, sanar y suturar con un costo político en baratillo.
En torno al Seguro Social existe el mito de que un sistema de cuentas individuales no es solidario y que sólo se beneficiarían los trabajadores con ingresos altos. No es cierto. Para comunicarlo con sabor, expliquémoslo con culantro. Existen tres modelos de seguridad social: el de reparto, el de cuentas individuales y el mixto.
Con el actual sistema de reparto, los trabajadores activos, cotizamos mensualmente a un fondo que se usa, íntegro, para pagarle a los que ya están retirados. Esta solidaridad es fraudulenta y ñame. Un empleado que con un sueldo de B/. 450.00, cotiza sus 180 cuotas, aportó casi B/. 8,000.00 en 15 años. Jubilado a los 62 años, con una expectativa de vida de 82 años, habrá recibido B/. 65 mil en 20 años de retiro: ¡ocho veces lo que cotizó! ¿Quién puso los B/. 57 mil que él no aportó? Esto es solidaridad fraudulenta, porque los que están trabajando hoy no verán un centavo de lo que se supone están guardando. Esto es solidaridad ñame, porque ningún sistema de seguridad social se puede sostener, devolviendo al ahorrista ocho veces lo que aportó.
Con el sistema de cuentas individuales sí existe una cuenta a nuestro nombre, reservada para una jubilación futura y se establece un vínculo directo entre el esfuerzo de ahorro y la pensión.
A través de una pensión mínima garantizada por el Estado, el sistema de cuentas individuales tiene un sesgo positivo hacia los trabajadores más pobres, al eliminar una discriminación del sistema de reparto que nadie menciona: los pobres comienzan a trabajar más temprano en empleos más físicamente demandantes y, al jubilarse, con una vida de acceso irregular a la salud, sus expectativas de vida son menores.
El sistema de cuentas individuales tiene cuatro beneficios económicos. Primero, incrementa el empleo, porque la cuota obrero-patronal encarece las contrataciones y obstaculiza la creación de empleos. Segundo, incrementa el ahorro nacional, creando las bases para un desarrollo que no se financie con deuda. Tercero, debido al aumento del ahorro y del empleo, se potencia la productividad del trabajo, del capital y del PIB. Finalmente, el lazo que se crea entre el valor de la cuenta individual y la buena marcha de la economía, despierta el interés del ciudadano común por los temas económicos, evaporando poco a poco, los mitos de los que hablo al principio.
El sistema mixto combina el de reparto y el de cuentas individuales. Desde 1981 unos 10 países de América Latina han reformado su seguridad social. De sus experiencias podemos evaluar qué funciona y qué no.
El Presidente dijo que la solución del Seguro requiere "cirugía", no "aspirina". Comunicar las ventajas de un sistema de seguridad social mixto le permitiría al gobierno abrir, sanar y suturar con un costo político en baratillo.