default

Repertorio Honorato de Balzac (1799 a 1850)


Este coloso y gloria de Francia y de la literatura universal, fue uno de los más grandes escritores de todos los tiempos y bien puede considerarse como maestro en el campo de la novelística. Se acostaba siempre de madrugada tras trabajar doce, quince y hasta dieciocho horas diarias, durante las cuales consumía hasta 30 tazas de café. A su resistencia física para trabajar se aunaba una asombrosa creatividad y por ello sus obras llegaron a sumar millones de palabras y sus protagonistas pasaban de los dos mil. Todo ello en 21 años ya que su primera novela que de salida lo inició en la fama, se publicó a los 30 de su edad.
Su forma intensa de trabajar requería un total aislamiento; por ello solía tener dos y hasta tres casas y una de ellas era secreta, y si se la descubrían, buscaba otra. Era limitadísimo el número de personas a quienes recibía. En más de una ocasión intentó establecer negocios que fracasaron, y peor aún, incrementaban sus deudas. Tal cual sucede con muchos hombres geniales, tenía sus excentricidades. En una ocasión, según narra Stefan Sweig, mientras Balzac escribía su famosa novela Eugenia Grandet, llegó a visitarlo uno de sus privilegiados amigos que sabía dónde encontrarlo; le abrió la puerta él mismo y al verlo le gritó: "Se está volviendo loca". ¿De qué me hablas? Preguntó el otro. "De la pobre Eugenia", y tuvo que explicarle que ella era la protagonista de su nuevo libro y quien, en efecto, acaba volviéndose loca, tal como ocurre con la Ofelia en el Hamlet de Shakespeare.
Balzac visitaba un día a su editor. Llegó un señor a quien no conocía. Conversaron. Balzac le habló con detalles sobre su magnífica residencia, jardines y panorama. Al retirarse, el otro le comentó al editor que no se imaginaba que sus libros le produjeran a Balzac tanto dinero. Y el editor le dijo que él no se lo explicaba, puesto Balzac que había llegado a pedirle que le adelantara cien francos sobre sus derechos de autor para llegar al fin del mes.
En otra ocasión un acreedor le presionaba para que le pagara, diciéndole que tenía una importante deuda que debía cancelar al día siguiente. Y Balzac le contestó: ¡Qué bonito!. De modo que usted contrae deudas por otra parte y quiere ahora que yo se las pague.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América